Diez años pasaron desde que Florencia Berro y Javier Domínguez se conocieron por medio de amigos en común. Tardaron un año en ennoviarse y la decisión de casarse llegó en este 2018.
El matrimonio civil se concretó el miércoles 11 en el Registro, y lo siguió un brindis en el restaurante La Vanguardia, que pertenece a uno de los hermanos de la contrayente.
Tres días después, el sábado 14, las amigas de la novia esperaban ansiosas su llegada, en la puerta de la parroquia San Juan Bautista. Eran las cinco de la tarde, hora fijada para el comienzo de la ceremonia. Luego de saludarlas con una serenidad envidiable la novia entró a la iglesia junto a su padre y padrino, Mariano Berro. Una iglesia decorada con arreglos hechos por su tía y su abuela y los rostros expectantes de sus seres queridos la invitaban a pasar. En el altar la esperaban Javier y los otros padrinos: su madre María Methol y los padres de él, Mario Domínguez y Elisa Raggio.
La ceremonia fue presidida por Mathias Soiza, un amigo de la pareja que definió a la novia como una persona tremendamente feliz y tesonera. Durante la ceremonia los hermanos de los novios hicieron las lecturas y el salmo y los amigos de la pareja leyeron los agradecimientos y las peticiones. La música estuvo a cargo de un coro conformado por primas del novio.
Laura Sorhuet diseñó el vestido de la novia, siguiendo una idea muy específica de Florencia: quería mangas largas y translúcidas que llegaran hasta el piso. Sorhuet logró incorporar la idea de la novia a su diseño, realizado en crepé y organza, y el resultado fue impactante. El tocado original y delicado de Mercedes Casaravilla se diseñó en concordancia con la estética del vestido. El look se completó con el maquillaje de Josefina Lestido.
Tras intercambiar los anillos —regalo de los hermanos de la novia— y dar su consentimiento, los esposos saludaron en la escalinata exterior de la iglesia. Luego, una modista cortó las largas mangas del vestido, que oficiaban de cola, y la pareja estuvo pronta para la fiesta, que comenzaría minutos después en el Hotel Cottage.
En el salón se apreciaba la mano de las amistades, con los arreglos de las mesas realizados por amigas de la novia, que tienen una emprendimiento llamado Bar de Flores. El punto álgido del baile también tuvo participación de los grupos de amigos, disfrazados de temáticas diferentes: por un rato, los protagonistas de la fiesta pasaron a ser los personajes de la serie La Casa de Papel, del universo de Star Wars e incluso del mundo de Spiderman.
La fiesta se alargó hasta la madrugada pero los novios pudieron descansar al día siguiente, pues recién partirán para Tailandia, destino elegido para la luna de miel, los primeros días de mayo.


