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    El intelectual más odiado por la izquierda

    Jordan Peterson, el antifeminista y antimarxista que genera controversia a través de YouTube y suma millones de adeptos

    Jordan Peterson nació el 12 de julio de 1962 en Edmonton, Canadá. Lo llaman “el intelectual más odiado por la izquierda” por su pensamiento conservador. Según su página web, es psicólogo clínico por la Universidad de Alberta, pero también trabajó como barman, cocinero de comida rápida, apicultor y obrero en una fábrica de contrachapado, entre otras. Actualmente imparte clases en la Universidad de Toronto y antes en Harvard.

    En menos de un año, el psicólogo se ganó la atención de millones de personas en gran parte por hacerle frente a la corrección política. Es muy popular en su cuenta de YouTube —con casi dos millones de seguidores— y gracias al éxito de su libro 12 reglas para vivir. Un antídoto al caos, editado en 2018, que se volvió un éxito de ventas en papel. Muchos de sus seguidores son millennials, y se estima que cuatro de cada cinco de ellos son varones. Suma más de 299.214 visualizaciones en sus más de 300 videos publicados. Además, tiene cerca de 1.017.000 seguidores en Twitter, es el autor más visto en la web Quora y gana miles de dólares como pago mensual a razón de patrocinio. Antes de la fama, Peterson dedicó parte de su vida académica a estudiar las creencias políticas y religiosas partiendo de las características de la personalidad humana. En su última publicación también se encuentran muchas referencias al Nuevo Testamento, ya que uno de sus temas favoritos es la psicología de la religión. Para algunos es el nuevo pensador conservador; para otros, es un charlatán responsable de incitar discursos de odio. Los halagos, críticas y motes no tienen límite desde que está en el tapete.

    Peterson despertó la atención del gran público por primera vez en 2016, cuando hizo público su rechazo hacia una modificación legislativa en materia de derechos humanos en su país. Consideraba autoritaria la ley C-16 sobre cuestiones de identidad o de expresión de género por obligar a usar pronombres desprovistos de género para hablar de una persona trans, aun cuando la ley canadiense lo obligaba.

    Sin embargo, el momento de la viralidad le llegó luego de una entrevista hecha por Cathy Newman para el noticiero británico Channel 4 News. El video fue publicado en enero de 2018 y actualmente cuenta con más de 15 millones de visualizaciones. La igualdad, uno de sus tópicos recurrentes, en especial la igualdad de género, es algo a lo que ataca con frecuencia. “Hombres y mujeres no son lo mismo y no lo serán”, dijo. En esa entrevista hostil, digna de dedicarle la media hora de duración, Peterson se mueve como gato entra la leña y logra salir airoso. Allí niega la existencia de la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, arremete contra el relativismo cultural, enfatiza la división de dos géneros, ataca a la izquierda, al comunismo-marxista y al feminismo. El encuentro televisivo hizo que 12 reglas para vivir se posicione cómodamente en el top 10 de los libros más vendidos de Amazon en 2018.

    Otro de los puntos en que Peterson suele explayarse es su crítica al marxismo y al pensamiento identificado políticamente con la izquierda. Al respecto ha dedicado algunos mensajes de Twitter, donde es un usuario muy activo.

     

    Su último libro. El tono áspero y provocador de 12 reglas para vivir. Un antídoto al caos genera admiración en su público. A lo largo del libro, el autor combina psicología con biología, antropología, sociología, economía, filosofía, literatura y religión. Aunque pueda parecer peyorativo, es un volumen de autoayuda pero ahí se tocan temáticas desde el Génesis a Nietzsche pasando por Los Simpsons.

    En 12 reglas para vivir se destacan dos ideas que estructuran la fuente de su pensamiento: su creencia cristiana y el desdén hacia la herencia posmoderna, junto con todos sus pensadores, como continuación del marxismo. Muchos de sus conceptos retoman el sentido común del buen comportamiento individual que construye una sociedad positiva.

    Los seguidores de Peterson suelen identificarse como “langostas”. Esta es una referencia irónica al primer capítulo del libro, en el que presenta sus ideas sobre las jerarquías sociales a través de este crustáceo. Allí explica que los humanos y las langostas tienen en común ciertas partes del sistema nervioso que tienen cientos de millones de años. Peterson ejemplifica que cuando los crustáceos luchan entre sí, sus cerebros experimentan cambios duraderos que varían según quién gane o pierda, haciéndolos más dominantes o más sumisos, respectivamente. Y de esta manera surge una jerarquía social entre las langostas.

    A pesar de ser un libro de autoayuda, este ensayo está lejos de toda esa literatura que incita al cambio y promete rápidos cambios y maravillas. Peterson es cínico: la vida es cruel, los fuertes son quienes ganan —como las langostas—, en las sociedades abunda el mal y el sufrimiento, pero el humano puede encontrar sentido para la vida.

    Las 12 reglas que propone el autor surgen de contrastar saberes culturales con conocimientos científicos y así validar su pensamiento. En su libro anterior Maps of meaning (aún no traducido al español y menos divulgativo), Peterson arrojó parte de su matriz de pensamiento. Para él, el sentido moral de la cultura provee a las personas de criterios para superar los conflictos.

    Así, Peterson intenta a partir de sus reglas dotar de orden y significado la existencia. Para él, cuando el posmodernismo con su relativismo tuvo su auge causó confusión de identidades y creencias. Es decir, un clima de desorden en toda una generación. El autor pretende dar pautas para la vida en un momento de relativismo, grandes cambios, desestructuración y degeneración educativa, en síntesis, una guía para sobrevivir al orden y al caos.

    Lo que logra en 12 reglas para vivir es llevar al lector por la historia, la religión y la ciencia, para enfrentarlo a ideas preconcebidas y contradicciones. En palabras del autor, la naturaleza, con millones de años de existencia, hace que no se puedan eliminar las jerarquías naturales pero que también se basan en el sentido moral. 

    Quienes se definen como progresistas en detrimento de los conservadores, siempre tienden a dudar de la palabra “naturaleza” como orden dado y preestablecido a la voluntad del humano. De ahí que pueda ser considerado el intelectual más odiado por la izquierda.

    Jordan Peterson y Slavoj Žižek  durante el debate considerado por la prensa como el más importante del siglo.

    El debate del siglo. El domingo 21 de abril, Jordan Peterson y Slavoj Žižek debatieron bajo el título La felicidad: capitalismo vs marxismo. El canadiense jugó como local, pero es un hecho ilustrativo. Žižek es un esloveno de 69 años, director internacional del Instituto Birkbeck de Humanidades adscrito a la Universidad de Londres. Un sociólogo y psicoanalista lacaniano, especializado en Hegel. Se hizo conocido por su estilo teatral, análisis de películas y series, y defensa hacia el comunismo.

    El debate surgió a partir de un suceso en Twitter. En 2017, Peterson tuvo una discusión con un cuenta falsa que automáticamente arrojaba frases de Žižek. Aquel hecho tomó relevancia en los medios y más tarde Peterson invitó al esloveno a un debate televisado.

    “¿Qué produce más felicidad, el marxismo o el capitalismo?”. Con esa pregunta como disparador, los intelectuales confrontaron sus ideas. El estadio en el Sony Center estuvo colmado y con entradas agotadas. Peterson ironizó que el precio de la reventa de entradas era superior a los partidos de Maple Leafs-, el equipo local de hockey sobre hielo que participa en la NHL.

    Las expectativas por “el debate del siglo” eran altas; sin embargo, la prensa internacional hizo un balance negativo sobre el encuentro. Para el diario británico The Guardian, tuvo poca pelea y por momentos fue aburrido. Peterson comenzó la discusión criticando el Manifiesto comunista de Marx y Engels. Luego defendió al sistema capitalista al afirmar que “los ricos son cada vez más ricos, pero los pobres también se están enriqueciendo”; “Marx pensó que el proletariado era bueno y la burguesía era mala”, agregó. Para The Guardian, los pasajes leídos por Peterson demostraron su falta de involucramiento. Žižek, por su parte, resaltó que el mercado global no es verdaderamente libre, mencionó a Donald Trump y los tiempos de crisis de refugiados producto del poscapitalismo.

    Nathan Robinson, editor de la revista de análisis político Current Affairs, fue uno de los periodistas que cubrieron el debate. Tampoco fueron de halago sus comentarios. Para él, Peterson es “un charlatán tóxico” y Žižek “es una vergüenza humillante para la izquierda”. El debate está disponible en YouTube y se encuentra ya subtitulado en español.

     

    Las 12 reglas para vivir, de Peterson

    1. Enderézate y mantén los hombros hacia atrás

    2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti

    3. Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor para ti

    4. No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes

    5. No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes

    6. Antes de criticar tu vida, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden

    7. Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga

    8. Di la verdad, o por lo menos no mientas

    9. Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes

    10. A la hora de hablar, exprésate con precisión

    11. Deja en paz a los niños que andan en monopatín

    12. Si te encuentras a un gato por la calle, acarícialo