• Cotizaciones
    lunes 06 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Entrevista a Guillermo Tolosa

    Edad: 43 • Ocupación: Economista; director ejecutivo de Ceres • Señas particulares: Vivió en Armenia y Rumania; hace meditación; ahorra en calefacción

    Llegó a Uruguay hace tres años, luego de vivir en el exterior. ¿Qué fue lo que más le llamó la atención al regresar? Cuando me fui en el 2001 el PBI uruguayo era 10.000 millones de dólares; cuando volví, el PBI era 50.000 millones de dólares. Pensaba encontrarme con la gente más contenta y me encontré con la gente igual, quejándose, encontrándole la vuelta a todo lo que estaba mal. Me sorprendió porque tenía los números de una economía cinco veces más grande, la gente tenía cinco veces más de ingreso en promedio. Como que la tónica, la psicología colectiva me sorprendió.

    Vivió en Estados Unidos, primero en Los Ángeles mientras estudiaba en UCLA (una maestría y un PhD) y luego en Washington, trabajando en el FMI. ¿Qué le dejó esa experiencia? Llegué a Los Ángeles con 25 años y conseguí que un megamillonario me diera un cuarto en Bel Air, uno de los barrios más acomodados. Tenía de vecina a la hermana de Michael Jackson, a una cuadra vivía Ronald Reagan, era el lugar donde la gente iba a hacer búsqueda de celebridades. Me crucé con Meg Ryan, con Dustin Hoffman. Washington era totalmente distinto, ahora hay muchos más uruguayos. En toda experiencia emigrante estás solo cuando llegás, y tenés esa sensación de no tener a quién llamar.

    ¿Cómo llegó a vivir en Armenia? Mi señora y yo somos muy aventureros, queríamos conocer un poco más del mundo, lugares más exóticos, era un desafío cultural estar en un lugar tan distinto como Armenia. Era una oportunidad laboral para gerenciar una oficina allí.

    ¿Cómo se manejó con el idioma? El día que llegué fui a un supermercado a comprar jabón para bañarme. Estaba todo en jeroglíficos, unos garabatos imposible de entender porque estaban en armenio y ruso. Nadie hablaba inglés. No podía saber qué era champú, qué era acondicionador, qué era crema. Compré de todo, varias posibilidades. Estuve tres años aprendiéndolo, llegué a dar una conferencia de prensa en armenio y después me fui.

    ¿Qué le dejó la vida ahí? Culturalmente es fascinante. Es el primer país cristiano en el mundo. Se respiraba mucho de lo que era la Unión Soviética, entonces no solo fue un viaje geográfico sino también en el tiempo, algo histórico. Ellos están con dos fronteras cerradas, Azerbaiyán y Turquía del otro lado, entonces, como que se han mantenido un poco en el tiempo.

    Después vivió en Rumania. Era el tercer programa más grande del FMI, entonces hacerme cargo de esa oficina fue un desafío profesional muy grande y seguía en la tónica nuestra de seguir aprendiendo de culturas.

    ¿Qué recuerda de la noche en que conoció a su señora, Mariana Capurro, en el boliche La Morocha de La Barra? Fue el 5 de enero de 2002. La había visto en facultad, pero nunca había tenido oportunidad de charlar. Cuando voy a acercarme me encuentro con un amigo y le comento que quería ir a hablar con ella, y me dice: “No, no, lejos. Fui novio de una amiga de ella, te complicás la vida con ese grupo”. En ese momento se jugaba mi destino, entre lo que me decía él y mi convicción, mi futuro, la existencia de mis hijos. Estuve a punto de decir “no me voy a complicar la vida yo tampoco”, pero quise tomar la oportunidad yo, y no que otro la tomara por mí. Ahí empezamos a salir, durante dos años fue una relación a distancia, por suerte empezaba el Messenger.

    Hablando de economía, ¿en qué ahorra en el presupuesto familiar? Mi familia se queja de que pasa demasiado frío. Venimos de un lugar donde el gas ruso era básicamente gratis, siempre teníamos calor en invierno aunque hubiera menos 20 grados. Acá siempre tengo la batalla de no prender la calefacción.

    Es muy deportista y ahora también practica meditación. ¿Cómo se acercó a esa disciplina? En un momento, en el esfuerzo de aprovechar las oportunidades, me pasé un poco de rosca estando en Rumania, y encontré en la meditación una forma de clarificar la mente, ver qué es importante y qué no. Trato de meditar cuatro o cinco veces por semana, de ir a retiros. Un efecto secundario de esto es que la meditación te ayuda a ver las cosas tal cual son. Me ayuda mucho en mi trabajo, a sacar las pasiones y los sesgos, y dejar traslucir la realidad como es.

    ¿Qué hubiera sido si no fuera economista? Cuando volví a Uruguay tenía 40; volví sin trabajo porque había dejado el Fondo. Volver a Uruguay era una forma de conectarme con mi país y no tener metas, dejar que la vida fluyera. En un momento pensé en fundar la Asociación de Uruguayos Retornados. Después dije: “Voy a ser el presidente de los uruguayos con déficit atencional”, como otra opción. El déficit atencional marcó mi vida, lo supe de grande. Cuando éramos chicos todos decían “¿a este nene qué le pasa?”. Toda la vida escuchando el “puede y debe rendir más”.

    ¿Cómo lo detectó? Una vez en un bondi en Washington agarré un diario que te dan gratis y había un aviso que decía: “Usted pierde las llaves, llega tarde a todos lados, no puede terminar sus trabajos escritos, es muy desorganizado”. Eran diez. Las tenía todas. Decía que si las tenía, podía tener déficit atencional de adulto. Me puse a leer, agarré todos los libros que pude, y era la historia de mi vida. Mi neurología mostraba que mis cables eran distintos, que mi función ejecutiva era distinta. Lo tiene el 5% de la población, y en Uruguay debe estar diagnosticado solo el 0,5%.

    // Leer el objeto desde localStorage