• Cotizaciones
    lunes 08 de diciembre de 2025

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La formación de investigadores de la salud fue exitosa, pero “faltan políticas mucho más agresivas” para financiar su actividad

    “En nuestro medio el contralor es más importante que ser eficiente”. Esta afirmación en ámbitos empresariales puede jugar en contra del crecimiento de la organización, pero cuando esto ocurre en el campo de la investigación, en especial médica y biomédica, afecta el avance de los proyectos.

    La frase es de Eduardo Osinaga, médico, doctor en ciencias y profesor titular (grado cinco) del Departamento de Inmunobiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar). Osinaga dijo a Búsqueda que en las actuales condiciones, “los investigadores tienen que dedicar tiempo a justificar lo que hacen” en vez de dedicarse a investigar.

    En Uruguay la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación financian proyectos pero también exigen este riguroso contralor.

    “Cuando uno salta de la visión local a la internacional se da cuenta que cuando una agencia te da un dinero, que en general es diez veces más que el dinero al que accedes acá, el control que te hace es sobre el tipo de resultados que generas. A las agencias internacionales les interesa que compres el que de forma más eficiente te permita obtener los resultados. El dinero que no produce resultados es el peor gastado de todos, el más caro”, dijo a Búsqueda el doctor Alejandro Chabalgoity, investigador, profesor titular (grado cinco) de Biotecnología y director del Departamento de Desarrollo Biotecnológico (Biotec) del Instituto de Higiene de la Facultad de Medicina de la Udelar.

    Chabalgoity aclaró que deben existir instituciones que controlen “con el fin último de manejar adecuadamente los temas contables”, pero el investigador no debería ser quien se preocupe de qué presupuesto es más barato sino en producir resultados.

    Gastar el dinero.

    Las líneas de financiación de CSIC son “muy importantes” y un gran apoyo para la investigación biomédica. No obstante tiene algunos problemas. “Sin duda para nosotros es muchísimo más dificultoso gastar el dinero de CSIC, sobre todo cuando vamos a comprar insumos, que si un monto equivalente entra por una agencia internacional y es ejecutado por una fundación”, dijo a Búsqueda Rafael Radi, doctor en medicina y en bioquímica y director del Centro de Investigaciones Biomédicas (Ceinbio) de la Facultad de Medicina. Es además profesor titular (grado cinco) de Bioquímica de la Udelar.

    Mediante el sistema CSIC se debe esperar a los tiempos de licitación, compra y a “una dinámica interna de la institución” con tiempos para que se llenen cupos para hacer los pedidos.

    En cambio, otros ejemplos en Uruguay, como las investigaciones financiadas por la Comisión Honoraria de Lucha Contra el Cáncer (CHLCC), permiten tener el dinero para administrarlo a través de, por ejemplo, una fundación como la Manuel Pérez, dedicada a administrar fondos de investigación de salud. Un equipo que por CSIC puede demorar meses, mediante el sistema de CHLCC puede llevar una semana.

    “Nosotros tenemos el experimento propio porque tenemos financiación por los dos canales. Es vox populi que es mucho más difícil gastar el dinero aportado por la CSIC, entonces es mejor gastar esa plata en sueldos porque es mejor que en equipos; terminás moviendo los recursos a los rubros donde es más fácil ejecutarlos”, dijo Radi.

    Chabalgoity opinó que otras experiencias más nuevas a nivel nacional, como la financiación de proyectos de investigación a través de ANII, permiten depositar el dinero en una cuenta para utilizarlo. Pero hay requerimientos para gastarlo. Cuando el precio supera los 500 dólares para comprar, por ejemplo, equipos o reactivos para trabajar, deben evaluar al menos tres proveedores y elegir la más barata. Pero esa cantidad de proveedores para un reactivo especializado muchas veces no existe. Entonces los científicos deben salir a buscar otros proveedores en vez de dedicarse a la investigación. Además, para reactivos específicos, los más baratos no son los adecuados.

    “Estás tirando dinero por un saco negro. Tenés el dinero en la cuenta pero perdés el tiempo que tenías ganado por estar buscando quién puede llegar a ser un proveedor alternativo; es ilógico”, opinó Chabalgoity.

    Radi recordó que un liofilizador adecuado para el trabajo demoró un año en llegar. Mediante el proyecto ANII debió comprar uno de origen hindú que tuvo que devolver por su mala calidad y luego logró que se comprara uno más caro pero que servía para la tarea.

    “La sociedad tiene que darse cuenta de que no puede administrativamente frenarle a un investigador un producto cuando él le dice ‘esto no me va a servir’. Es la cultura”, dijo a Búsqueda Omar Macadar, doctor Honoris Causa de la Facultad de Ciencias, profesor emérito de la Facultad de Medicina e investigador emérito del Instituto Clemente Estable. Macadar es además director de la Unidad de Gestión y Promoción de la Investigación Científica de la Facultad de Medicina.

    Apoyo necesario.

    La Facultad de Medicina tiene un mecanismo central de contaduría que administra los fondos que llegan para los departamentos. Hay una pequeña parte de los fondos para financiar proyectos de investigación que los científicos derivan a la Fundación Manuel Pérez para su administración.

    “Los que se administran a partir de la Fundación tienen mayor agilidad en los trámites y, además de estimular la velocidad, hay flexibilidad”, comentó Radi.

    Esta flexibilidad es clave para los médicos investigadores.

    “Muchas veces hay que decidir rápidamente sobre gastos en una dinámica que es muy veloz. Necesitás un reactivo para dentro de una semana o un equipo para dentro de tres; la fundación permite con mucha agilidad que esas compras se efectúen rápidamente y siguen un control contable”, explicó Radi.

    Además, las agencias internacionales requieren de una institución local que brinde este tipo de garantías y respuestas.

    “Sería muy difícil, si no imposible, pensar que algunos de los grants internacionales —fondos para investigación— se pudiesen manejar desde los otros ámbitos —fuera de la Fundación—. No solo por problemas internos uruguayos sino porque muchas agencias financiadoras no aceptarían las lógicas de trabajo de las otras instituciones, como la Universidad. Tiene sus lógicas internas pero en términos internacionales no están a la altura de los estándares que se necesitan”, señaló Chabalgoity.

    Muchos de estos proyectos tienen plazos y si el dinero no se ejecuta se tiene que devolver.

    Es que “los mecanismos más tradicionales no fueron concebidos en su momento para dar respuestas tan rápidas”, opinó Radi.

    Fondo Salud.

    La Facultad de Medicina creó el Fondo Sectorial de Salud para financiar investigación específicamente en el rubro. Hace tres años hubo un llamado con 12 proyectos financiados ligados a temas de gestión y políticas públicas con solo uno dedicado a la investigación biomédica básica. Desde entonces no hubo nuevos llamados.

    “Faltan políticas mucho más agresivas a nivel nacional que consoliden fondos sectoriales de investigación en salud. Los sistemas de salud deberían aportan un 2% para investigación y desarrollo del total del gasto”, señaló Radi. Con un presupuesto en salud actual que estimó en 4.000 millones de dólares, 80 millones deberían volcarse a investigación y desarrollo. “Si tan solo fuera una fracción de eso...”, se ilusionó Radi, y opinó que las autoridades lo deberían ver como una prioridad.

    Por un lado se generó un programa Proinbio de apoyo a las tesis de maestría y doctorado pero no hay fondos para el programa. “Se produce una esquizofrenia institucional donde lo financiable es otra cosa que lo académicamente reconocido”, dijo Radi.

    Los temas financiados por el Fondo Sectorial no fueron las áreas de mayor destaque en el Sistema Nacional de Investigadores.

    Chabalgoity opinó que para obtener resultados en el campo de la investigación científica el esfuerzo debe ser sostenido a lo largo de los años.

    Faltan fondos.

    “Se dice que los fondos de ANII son totalmente insuficientes pero está poniendo 30 millones de dólares por año. Si en mis tiempos de joven investigador hubieran puesto 30 millones hacíamos una fiesta. El problema es que el sistema ha mejorado mucho y somos muchos a competir por los fondos. La tarea nuestra de formar gente que sepa investigar y lo haga bien fue más exitosa que la de aquellos dedicados a financiarla, entonces ahora no alcanza la plata. Antes no era más fácil conseguir, éramos menos. La mayor parte de los aparatos de ANII son correctos, hay ajustes para hacer pero lo más importante es que son insuficientes”, opinó Macadar.

    La experiencia de los últimos 15 años ha mostrado la “alta factibilidad” de desarrollar en Uruguay proyectos de impacto internacional. Hay infraestructura, gente y proyectos y ya la limitante no es el equipamiento sino “el dinero necesario para funcionar”, dijo Osinaga.