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La nueva favorita

Después del éxito de Escuadrón suicida y su nominación al Oscar por Yo, Tonya, Margot Robbie se consolida en Hollywood con un rol protagónico en Las dos reinas y su debut con Quentin Tarantino en Once Upon a Time In Hollywood

La llegada de Margot Robbie a la última edición de los Premios Oscar, a principios de marzo, parecía la culminación del año más importante de su carrera. La actriz, que empezó hace una década con un pequeño papel en una película de bajo presupuesto que nunca se estrenó, se convirtió en una referencia para los fanáticos de los cómics por su papel como Harley Quinn en Escuadrón suicida. También sedujo a la crítica con su interpretación de la patinadora estadounidense Tonya Harding, que le valió una nominación como Mejor actriz a los Oscar. Pero esta australiana de 28 años, que se mudó a California con la esperanza de encontrar su lugar en el cine, tiene prometedores proyectos para el año que viene. Y por eso, dicen, en 2019 se coronará entre las favoritas de Hollywood.

Después de meses de expectativa, se confirmó que Margot interpretará a Sharon Tate, la modelo y actriz casada con Roman Polanski que fue asesinada dos semanas antes de dar a luz por la secta de Charles Manson. Así se volvió la nueva musa de Quentin Tarantino, que la escogió como una de las protagonistas para su próxima —y esperada— película: Once Upon a Time in Hollywood. Y no es poca cosa: el proyecto, que llegará al cine cuando se cumplan 50 años de la masacre, también es un reencuentro con su compañero de El lobo de Wall Street, Leonardo DiCaprio.

Mientras los fanáticos esperan el nuevo trabajo de Tarantino, Margot también estará en el cine como Elizabeth I en Las dos reinas, una película que muestra una lucha entre la monarca y María, reina de Escocia, que terminó con una guerra civil. Con el pelo rojo, una prótesis de nariz y una palidez impactante, la actriz demuestra que es camaleónica y muchos rumorean, incluso, con la posibilidad de que se vuelva una de las favoritas en los próximos Premios Oscar. “Estoy en un momento increíble, que costó esfuerzo y empezó hace mucho tiempo. Nunca pensé que estaría en este sitio”, dijo en una entrevista con la revista Harper’s Bazaar.

Once Upon a Time in Hollywood (2019).

Una vida lejos del flash

Es difícil imaginar que la despampanante actriz que posó con un vestido de Chanel en la alfombra roja de la última edición de los Oscar creció en un campo de las afueras de Gold Coast, una pequeña ciudad en el sur de Queensland, Australia. Sucede que Maggot, como le dicen sus conocidos, es la tercera de cuatro hijos de la fisioterapeuta Sarie Kessler, una madre que crio a su familia prácticamente sola, rodeada de la naturaleza.

La mayor parte de su familia todavía vive en aquella estancia australiana, que la actriz terminó de pagar como regalo de cumpleaños de 60 para su “mentora”. “Es que mi madre tiene un corazón de oro y es mi compañera”, dijo a Harper’s Bazaar. Con su padre, sin embargo, nunca mantuvo la misma relación: “No soy como él en lo absoluto”, se limitó a contar en la misma entrevista. Lo único que comparten es el amor por el campo. Su padre era dueño de una granja donde la actriz pasó algunos veranos antes de mudarse a California para buscar un lugar en los estudios de Hollywood.

Antes de siquiera pensar en mudarse a Estados Unidos, Margot pasó parte de su adolescencia trabajando como limpiadora de casas. También preparó sandwiches en Subway y trabajó en una tienda de surf. El poco contacto que había tenido con la actuación se reducía a unas clases de teatro que tomó en la escuela. Un día, mientras estaba en la tienda de surf, un productor que filmaba una película de bajo presupuesto por la zona le preguntó si quería hacer una audición. Y no lo pensó dos veces. Como cualquier chica a los 16 años y sin mucha preparación, sintió mucha vergüenza, pero no tenía nada que perder. “Nunca vi lo que pasó y tampoco creo que se haya publicado, pero fue un primer paso”, recordó en la revista Vogue.

El lobo de Wall Street (2013).

No se equivocó: después de descubrir las posibilidades que tenía frente a las cámaras buscó un agente y pasó varios meses en audiciones. A los 17 años se mudó a Melbourne, sin muchos amigos, casi sin dinero y como inquilina para dormir en el sillón de la casa de un hombre de aspecto “aterrador” llamado Mark, que terminó siendo “la persona más encantadora del mundo”, contó en una entrevista.

Pasó por distintos trabajos para poder pagar el alquiler, pero las tardes más excitantes las vivió en los castings. A principios de 2008, Margot se presentó en una audición para un papel en Neighbours, una serie de televisión australiana que estuvo al aire durante cuatro años. “Pensé que no había quedado, así que me fui de viaje a Canadá a hacer snowboard conduciendo una camioneta que ni siquiera tenía puerta. Tuve que salir corriendo de vuelta a casa”, recordó. Pidió dinero prestado y regresó justo a tiempo para presentarse en el set de Melbourne, con la tabla de surf debajo del brazo.Durante tres años, el tiempo que duró la filmación, se puso en la piel de Donna Freedman, el personaje de una joven que se dio a la fuga después de un accidente automovilístico. “Trabajé cinco días a la semana, unas 17 horas al día”, contó a Vogue. En sus tiempos libres se preparaba para seguir escalando y llegar a Hollywood. Fue una época en la que, además de pagar las cuentas, ahorró dinero, tomó clases de actuación y contrató a un entrenador de dialecto para aprender el acento estadounidense. También, dice, “acosó” a su agente para que consiguiera nuevas audiciones y un día le dijo a su familia que su destino estaba en Estados Unidos.

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Las dos reinas (2018).

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Después de instalarse en California se preparó para el casting de la nueva versión televisiva de Los ángeles de Charlie (2000), la película de espías interpretada por Drew Barrymore, Lucy Liu y Cameron Díaz. No consiguió el papel, pero los productores le ofrecieron un rol en la serie Pan Am. A los 21 años, Margot apareció por primera vez en la televisión estadounidense como Laura Cameron, una azafata que volaba en la aerolínea Pan American World Airways en la década de 1970. Por su nuevo proyecto, que solo duró 14 episodios, se instaló en Nueva York.

La serie no fue exitosa, pero ese mismo verano una gran oportunidad golpearía a su puerta: el director Martin Scorsese la eligió para trabajar junto a Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street. Con cinco nominaciones a los Premios Oscar, dos a los Globos de Oro y cuatro a los Bafta, la película posicionó a la actriz como una de las promesas de Hollywood. En el ambiente, muchos se preguntaron quién era aquella rubia que interpretaba al personaje de Naomi Lapaglia.

Escuadrón suicida (2016).

Una audición improvisada

Margot Robbie nunca va a olvidar la primera escena que interpretó con Leonardo DiCaprio. Pese a que no era su primer papel, se sentía una principiante. En el guion, el personaje de Naomi Lapaglia era descrito como “la rubia más sexy del mundo”, y la directora del casting, Ellen Lewis —que también eligió a Cameron Diaz en Pandillas de Nueva York y a Gwen Stefani como Jean Harlow para El aviador— consideró que Margot podía ser la indicada para el papel. Después de mostrarle el video a Martin Scorsese, los productores contactaron a la actriz, que recién volvía de un viaje a Londres.

En una entrevista con El País de Madrid, Margot confesó que todavía recuerda al detalle aquel fin de semana de junio: “Llegué a casa a las seis de la mañana con todas estas llamadas perdidas y mi equipo me dijo que tenía que subirme en un avión para ir a Nueva York a leer el guion con Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio”. Así, sin mucha preparación, corrió al aeropuerto para tomar el vuelo. Al llegar a la audición llevaba unos jeans, unas botas negras y una remera holgada, pero Ellen Lewis le dijo que tenía que cambiarse: le puso un vestido ajustado y los zapatos de taco más altos que pudo encontrar. “Teníamos que decir tres líneas pero Leo no las respetó. Me dijo algo que no estaba en el guion y puse los ojos en blanco. En mi cabeza pensaba en qué podía hacer y tuve que improvisar. Me veía patética”, contó a Bazaar. Con la segunda escena, sí, conquistó al director. Robbie y DiCaprio interpretaban a un matrimonio, y les tocaba recrear una discusión. “En mi cabeza pensaba que me quedaban 30 segundos en la sala y tenía que hacer algo impresionante”, recordó. Y lo hizo.

Mientras el actor gritaba, con el mismo rencor y malhumor que se ve en la película, ella improvisó y le pegó una cachetada. La habitación quedó en silencio, pero una semana después la llamaron para decirle que había conseguido el papel.

Yo, Tonya (2017).

Un camino sin límites

Tras el estreno de El lobo de Wall Street, Margot hizo un pequeño papel como campesina en Suite Française, una adaptación cinematográfica de la novela de Irène Némirovsky sobre la ocupación nazi. Hace tres años, además, se puso en la piel de una estafadora que se enamora de otro ladrón, interpretado por Will Smith, en la comedia policial Focus. También fue elegida para la super producción de La leyenda de Tarzán como Jane, y enamoró a la audiencia con su versión de Harley Quinn, novia del Joker, en Escuadrón suicida. Aunque no convenció a la crítica, la película de supervillanos recaudó más de 350 millones de dólares en la taquilla estadounidense y al menos 420 en el extranjero.

El reconocimiento de la Academia de Hollywood llegó con su papel como la medallista olímpica Tonya Harding. La patinadora es conocida en Estados Unidos por ser la primera en completar un salto triple inédito hasta el momento y por su posible vinculación en una agresión a la competidora Nancy Kerrigan, quien sufrió el ataque de un hombre que intentó romperle una rodilla antes de la competencia. Después del incidente, la familia de Harding y hasta su guardaespaldas, Shawn Eckhardt, estuvieron involucrados en problemas legales. “Los medios siempre la pintaron como la villana, pero su vida es más complicada y trágica que eso. Quería humanizarla y empatizar con ella”, dijo el director Craig Gillespie.

Antes de empezar las grabaciones, Margot se sometió a una estricta rutina de entrenamientos para aprender a patinar sobre hielo. “Estuve cuatro meses en clases de patinaje: me llevaba dos horas al día, cinco días a la semana”, contó la actriz. En la película también se hace un recorrido por su problemática niñez, la tormentosa relación con su madre y por su matrimonio, violento y fallido.

La interpretación de Margot tuvo el visto bueno de la crítica y le valió a la actriz y a la película Yo, Tonya tres nominaciones al Oscar y otras tres a los Globos de Oro. “Seguiremos con nuevos proyectos”, aseguró Margot en la ceremonia de marzo.

A principios del año que viene estará en las pantallas junto a Saoirse Ronan —otra joven promesa— en el estreno de Las dos reinas, una película histórica inspirada en la biografía Queen of Scots: The True Life of Mary Stuart, de John Guy. Muchos críticos de cine aseguran que la recreación de la pelea por el poder entre Elizabeth I (Margot Robbie) y la reina María de Escocia (Saoirse Ronan), que desencadena una guerra civil, puede ser una de las favoritas para los Oscar del 2019. También están expectantes respecto al estreno de Once Upon a Time in Hollywood, de Tarantino. El filme tiene todos los ingredientes para explotar en taquilla: un reparto potente (además de Robbie y DiCaprio están Brad Pitt, Al Pacino, Kurt Russell, Dakota Fanning) y un drama real que hace 50 años conmovió al mundo.

Mi carrera, mi camino

Desde que empezó su carrera, a Margot Robbie la caracterizó la constancia. Lejos de esperar que los directores se acercaran con el gran papel de su vida, la actriz decidió abrir su propia productora LuckyChap Entertainment junto a su marido, el productor Tom Ackerley. “No creo que nadie me hubiese ofrecido los papeles si no los hubiera buscado yo, y no estaba dispuesta a esperar diez años para que alguien lo hiciera”, confesó en una entrevista para Digital Spy.

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2018-11-22T00:00:00

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