San Francisco
El road trip podría comenzar por esta ciudad, con algunos atractivos tan emblemáticos como el Golden Gate Bridge, el tranvía y la Steiner Street, con sus casas gemelas perfectamente escalonadas, y también con algunos paseos inesperados, como el Parque Point Reyes, un sitio más visitado por los locales que por turistas. Ubicado a unos 50 kilómetros al norte de San Francisco y emplazado a orillas del Pacífico, es un lugar estratégico para avistar ballenas cuando es temporada, y tiene unas 1.500 especies de plantas y animales para descubrir. El paisaje es muy diverso, con playas, colinas y espacios verdes, y cuenta además con un pueblo muy pequeño con una panadería boutique, Bovine Bakery, en la que preparan desde croissants rellenos de queso de cabra, espinaca y hongos, quiches y sopas hasta cookies de manteca de maní y barras energéticas de brownie.
San José
A 50 minutos de San Francisco (unos 80 km por la autopista 101) se encuentra San José, la mejor excusa para alejarse brevemente de la costa y adentrarse en un sitio en el que, según aseguran algunos, tiene lugar un fenómeno antropológico. San José es la capital de Silicon Valley (llamado así por el silicio, material con el que se fabrican los chips que se utilizan en la electrónica), también conocida como el valle de los genios de la tecnología. Allí nacieron y crecieron gigantes como Facebook, con Mark Zuckerberg como fundador; Jeff Bezos, de Amazon, y Steve Wozniak, de Apple. Una clase media preparada y grandes inversiones del gobierno colaboraron con este fenómeno que, de otra manera, habría tenido que considerarse sobrenatural. De su poco más de un millón de habitantes (más que San Francisco, que tiene 870.000), 40% nacieron fuera del país —y llegaron allí buscando un sueño; de hecho, hay quienes dicen que si se quiere cambiar el mundo, ese es el lugar para ir—, lo que la hace una ciudad muy diversa y cosmopolita. Por eso mismo, las propuestas gastronómicas son muy variadas. Tiene la segunda población más grande de vietnamitas fuera de Vietnam, por lo que la cocina de ese país es tan buena como en origen. Se puede hacer desde un tech tour por los garajes más famosos (en los que se gestó Google, HP y Apple), hasta un mission trail (un sendero para recorrer las tres misiones históricas) o un wine tour, siguiendo un itinerario que va de viñedo en viñedo.
Tiene además un templo budista, una gran cultura de skaters y un observatorio en la cima del Monte Hamilton. Este último lo instaló en 1888 James Lick (un comerciante y filántropo que supo tener una de las fortunas más grandes de California), con el que fue el telescopio más potente hasta el momento. Operado por la Universidad de California, el Observatorio Lick ha descubierto varias lunas de Júpiter y algunos planetas extrasolares. Está abierto al público y algunas noches especiales se sirven cenas en lo alto, en la cima de la montaña, con vista a toda la ciudad. Para llegar allí se puede alquilar desde un auto estándar a un Tesla (compañía que tiene sede en Silicon Valley), un McLaren o un Maserati, para trasladarse como un magnate de la tecnología, llegando por los caminos sinuosos a la cima del Monte Hamilton.
Carmel-by-the-Sea, Monterrey y Big Sur
A una hora y media de San José (120 km por la autopista 101) se encuentra la Península de Monterrey, con ese pueblo artístico que los locatarios llaman Carmel y en el que elige pasar la mayor parte de su tiempo Clint Eastwood. Con sus playas ventosas y sus hoteles elegantes, es un buen sitio para pasar la noche o simplemente hacer una parada reconfortante; realizar un paseo familiar, como una visita al Monterey Bay Aquarium para ver a sus medusas psicodélicas y hasta tocar a las rayas murciélago; o comer en Cannery Row, la calle colmada de tiendas y restaurantes que hizo famosa el autor John Steinbeck en sus novelas.
Una hora y media más al norte (a menos de 50 km desde Monterrey), la región de Big Sur recibe a sus visitantes con una deslumbrante primera impresión. En los 140 kilómetros de costa escarpada que también inspiró a escritores como Henry Miller y Jack Kerouac, una interminable hilera de miradores hacen posible que no se pierda de vista ni un fragmento de los acantilados que bordean la Highway 1 a esta altura. Si se está de paso, recomiendan probar la hamburguesa del restaurante Nepenthe, con su famosa salsa ambrosía (con mayonesa, salsa de tomate y salsa de chile suave), y para alojarse, el resort Ventana Big Sur, que con su opción de glamping es de las propuestas de mayor lujo.
Santa Bárbara y Santa Ynez Valley
La elegante Santa Bárbara espera a unas cinco horas (345 km por la Highway 1 y 101) de Big Sur y dos horas de Los Ángeles (Highway 101), con su arquitectura colonial española de casonas blancas, tejados rojos y buganvillas. La ciudad, reconstruida con ese estilo a partir de un terremoto que ocurrió en 1925, es la puerta de entrada a Santa Ynez Valley. Ubicado detrás de las colinas, a 40 minutos (50 km por la autopista 154 y la calle San Marcos Pass), se trata de un tesoro escondido que fue escenario de la película nominada a 5 Oscar y ganadora del premio a Mejor guion adaptado Entre copas (Sideways), del director Alexander Payne, con Paul Giamatti.
La región, que adquirió mayor notoriedad a partir del filme de 2004, tuvo como locaciones tres de las seis comunidades (en las que habitan unas 20.000 personas) que componen el Valle de Santa Ynez: Buelton, Los Álamos y Los Olivos; Ballard, Santa Ynez y Solvang son las tres restantes. Entre las seis, con sus características diferentes, ofrecen un abanico de propuestas variadas. Solvang, también conocida como “la pequeña Dinamarca”, es famosa por sus dulces, en especial por los aebleskiver (unos bollos hechos en la sartén similares a los panqueques americanos); Los Álamos, llamado también “la pequeña Los Ángeles” por compartir iniciales y ser refugio de quienes escapan del ruido de esa ciudad, tiene la calle comercial más larga y nutrida de tiendas de las seis comunidades y es un centro gastronómico de reciente explosión, con restaurantes sofisticados y salas de cata, y Santa Ynez, el pueblo cowboy, con reminiscencias del Oeste, cuenta con restaurantes tipo parrilladas estilo saloon.
Con opciones para hospedarse desde bed & breakfast hasta hoteles como el Marriot y la posibilidad de ir de una comunidad a otra para vivir las diferentes experiencias (hay unos 15 minutos de distancia entre cada una), Santa Ynez Valley invita a hacer caminatas entre las montañas o a relajarse y alejarse del ruido entre uvas chardonnay y pinot noir. La mejor parada previo a todos los encantos que esperan en Los Ángeles, el destino final del road trip.
Datos californianos
· El estado tiene 39 millones de habitantes, 8% del total de Estados Unidos, según el censo de 2016.
· Su costa se extiende por poco más de 1.350 kilómetros, con paisajes que van desde acantilados a playas solitarias o superconcurridas.
· La integran 12 regiones que van de la costa al desierto, de las montaña a los valles, con todos los climas posibles: de vientos oceánicos y soles radiantes a climas más secos y temperaturas más extremas (con grandes variaciones entre el día y la noche) propias de la montaña.
· Tiene más de 280 parques estatales, cubriendo 6 millones de hectáreas.
· Posee los árboles más grandes del mundo, con una especie de secoya (conocida como Sequoia gigantea), que puede encontrarse en Sierra Nevada.
· También tiene el árbol más antiguo, un pino Bristlecone, con más de 5.000 años.
· El estado de California, también denominado Estado Dorado desde 1968, tiene además varios símbolos oficiales: un pez oficial (la trucha dorada de California); colores oficiales: el azul y el dorado (el primero por el cielo y el segundo por el oro, el primer llamador de atención de California); un lema oficial desde 1963 (Eureka), y una canción oficial desde 1988 (I Love You, California, escrita por F. B. Silverwood y Abraham Frankenstein).
Paradas gastronómicas
En San Francisco:
Bar Crenn. La chef Dominique Crenn, protagonista de uno de los capítulos de la serie de Netflix Chef’s Table, se inspiró en los lounges de los años 30 en París para instalar un bar de vinos por copa en la 3131 Filmore Street.
Zuni Café. Ganador del James Beard Foundation Award en 2003, el icónico restaurante ubicado en 1658 Market Street ofrece un menú estacional que cambia a diario de cocina tradicional francesa e italiana.
Ferry Building Marketplace. Un espacio con varias propuestas gastronómicas reunidas en un edificio que solía albergar una estación de trenes hasta que reabrió con este nuevo propósito en 2003.
Saison. Ubicado en el 178 de Townsend Street, ocupa el lugar 46 del ránking The World’s 50 Best Restaurants, y se caracteriza por su menú contemporáneo norteamericano y su método de cocción a las brasas.
Tartine Bakery. Uno de los mejores lugares de la ciudad para comprar pan y dulces, fundado por una “prodigio de la pastelería” y un “virtuoso del pan”, según The Wall Street Journal. Está en el número 600 de Guerrero St.
EN MONTERREY:
Acme Coffee Roasting Co. Un pequeño café en 485 Palm Ave. que sirve expresos, lattes orgánicos y café cold brew.
Parker-Lusseau Pastries. Fundado por una pareja compuesta por una californiana y un francés, este café se especializó en dulces europeos e incorporó a su carta sopas y ensaladas. Está en 539 Hartnell St.
EN CARMEL-BY-THE-SEA:
Aubergine. En el pequeño hotel L’Auberge, en Monte Verde St., el chef premiado Justin Cogley y la chef pastelera Yulanda Santos sirven un menú degustación de entre ocho y diez pasos de cocina costera de estación.
EN SOLVANG (SANTA YNEZ VALLEY):
Solvang Brewing Company. El restaurante sirve entradas, sopas, ensaladas, hamburguesas y sandwiches, acompañados de una extensísima carta de cervezas artesanales. Conviene mirar la agenda de happenings para coincidir con shows de música en vivo y presentaciones de nuevas cervezas.
En la mayoría de los sitios conviene reservar con anticipación.