En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Con decoración renovada y un menú fresco, Florencia Ibarra y Gabriel Bialystocki brindan nuevos aires a Sucré Salé, el restaurante de la Alianza Francesa de Montevideo
Se sentaron en el patio. Era uno de esos días en que el invierno dio tregua en Montevideo. No se sacaron el abrigo, pero intentaron capturar todos los rayos de sol posibles para lograr contrarrestar la falta de vitamina D que tiene a los capitalinos medio deprimidos. Al principio del almuerzo hablaron de eso. Esperaban que el personal de UTE terminara de instalar el sistema que desde ahora ilumina la Alianza Francesa por las noches. Les dio la sensación de haberse transportado fuera de la ciudad, a pesar de encontrarse a pocos metros de una de las avenidas más transitadas de Montevideo. Esta es la versión de Sucré Salé que llevan adelante Florencia Ibarra y Gabriel Bialystocki, con acento en la cocina francesa como demanda la locación y la historia de este espacio gastronómico, pero sin fundamentalismos. La cocina del primer Sucré Salé, que nació en la sede de la Alianza en 18 de Julio, fue provenzal, pero ha ido corriendo sus intereses hacia lo que Bialystocki define como cocina reconfortante, esa comida que nos hace sentir bien, nos calienta el alma, como una cassoulet (estofado), un gigot de cordero o una tarta de chocolate y almendras. Él fue el responsable del Punta del Este Food and Wine Festival, un encuentro culinario entre cocineros del mundo y sus comensales en locaciones como Pueblo Garzón o Playa Vik en José Ignacio. Florencia tiene 29 años y se formó como cocinera en el Colegio de Cocineros Gato Dumas en Uruguay, y ha hecho pasantías en restaurantes y pastelerías neoyorquinas, hasta llegar a dirigir durante enero la cocina de La Susana, el restaurante de Vik sobre la Playa Mansa de José Ignacio. Sucré Salé es su primera casa propia, y pese a haber heredado un espacio culinario que ya existía, la propuesta se va adaptando a su mano.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La gastronomía no fue lo único que modificó Florencia. El cambio en la decoración fue también obra de ella, de Gabriel y de toda su familia. El padre de Ibarra enhebró y limpió las arañas antiguas que iluminan el salón y que ellos subastaron por internet. Los paneles de madera de las paredes los colocó un tío, y el empapelado de recetas antiguas camino al entrepiso, donde se encuentra el baño, la encoló también la pareja. El cambio final aún enfrentará una tercera etapa de remodelación, cuando durante el verano 2016-2017 modifiquen la vitrina e incorporen allí venta de productos elaborados por ellos y otras delicadezas que gustan consumir, como vinos y aceites de oliva, para llevar a casa después de la comida.
Los postres y las ensaladas son el área de juego de esta joven cocinera al preparar, por ejemplo, una ensalada de hojas verdes, alcauciles, castañas, melón y queso de cabra con aderezo de jengibre y limón; y otra tibia de trigo burgol, espinaca, hongos frescos salteados, castañas, escamas de parmesano y huevo poché.
Aquel mediodía de sol, la mesa de galería probó una ensalada tibia de cebada, brócoli, chauchas, rabanitos asados, cebolla de verdeo y queso de cabra, quizás más cargada de cereales que de vegetales, pero de combinación novedosa para la escena capitalina habitual en este rubro. Este plato llegó después de un flatbread (pan chato) con vegetales grillados —hongos, berenjenas, cebolla— y queso brie derretido. Y junto a una corvina con papas boulangère. La boulangère es, según el diccionario Larousse Gastronómico, la palabra que designa a la cocción de corderos o pescado en horno de panadería, acompañado de papas y cebollas cortadas en rodajas y luego, si se desea, sofritas en manteca.
El tiempo acompañó, la comida duró una hora y media larga en el patio, una charla entre limonadas y agua mineral (con pena de estar conduciendo, por aquello de combinar el almuerzo con una copa de vino acorde, tan propia de nuestra cultura). La tarde cálida y el respaldo de macramé tejido por Florencia sirvieron de descanso en medio de la jornada. Luego, ella confesó haber aprendido esta técnica con la ayuda de tutoriales de YouTube. Llegaron los postres, una crema de limón y merengue suizo, y una Némesis (torta de chocolate húmeda) con confitura de quinotos, típicos del invierno, que con dos cafés sumaron una cuenta a cargo de galería de 1.745 pesos.
La mesa se fue con la promesa de volver un fin de semana al mediodía, a probar el brunch clásico, que por estas fechas ofrece huevos en omelette, revueltos, poché o fritos, french toasts, sandwiches, hamburguesa y hasta ensaladas, además de un plato de sopa del día.
Para la primavera además, hay cambio de menú, y entre los platos se destacan la sopa de zanahorias, yogur y garbanzos crocantes; el gigot de cordero, pesto de pistachos y ratatouille armenio; el conejo a la mostaza y papas boulangère; la tarta de chocolate amargo, caramelo salado y almendras; y la sbriciolata de ricota y quinotos confitados y crema batida. Pas mal, non?
Sucré Salé (Bulevar Artigas 1271 esq. Charrúa, en la Alianza Francesa; tel. 2402 7779). Abierto de lunes a viernes de 12 a 20 horas, sábados y domingos de 11 a 17 horas. Precio promedio por persona: 600 pesos. Solo efectivo.