La historia indica que cuando los gobiernos consideran a los medios de comunicación como jugadores claves en la gestión política y los separan en “amigos” y “enemigos” según su posicionamiento a favor o en contra de sus orientaciones e intereses, las consecuencias nunca son buenas. La polarización política y el enfrentamiento entre el oficialismo y un sector de la prensa hace que los medios se dividan y comiencen las críticas cruzadas y las descalificaciones entre colegas, dependiendo del posicionamiento frente al Poder Ejecutivo.
En Argentina ese enfrentamiento entre los medios en base a qué tan cercanos son al gobierno presidido por Cristina Fernández se vive a diario. Los funcionarios de la administración —con la presidenta a la cabeza— no desperdician oportunidad de denostar a la prensa independiente o crítica, incentivado la polarización y politizando las acciones periodísticas.
Además de ataques verbales y una seguidilla de instancias judiciales contra medios críticos por parte de la “administración Fernández”, hubo también manifestaciones hostiles frente a la sede de emisoras de televisión y piquetes en las plantas impresoras de los diarios “Clarín” y “La Nación” por parte de militantes del oficialismo.
Esa creciente polarización política y mediática tuvo en las últimas semanas sus primeras víctimas “oficialistas” luego de que varios periodistas de medios afines al gobierno fuesen agredidos físicamente por manifestantes contrarios al gobierno kirchnerista.
Varias asociaciones de prensa y periodistas argentinos ya habían advertido de que hechos de esta naturaleza podrían suscitarse y exhortaron a sus colegas a “no caer” en una política de enfrentamiento entre colegas porque eso llevaría a “la intolerancia social”.
Si bien en un principio la intolerancia pública se materializó en contra de medios y periodistas críticos al gobierno, ahora profesionales identificados como oficialistas están enfrentando las consecuencias de la radicalización de las posiciones.
“Estallido”.
“Se han registrado diez casos, con frecuencia graves, de ataques en contra de periodistas de distintos medios en los últimos días en Buenos Aires o sus alrededores. Este estallido inédito de violencia aparece en un país en donde la amenaza física en contra de esta profesión es tradicionalmente menor que en otras partes de la región. Esta situación se debe, sin embargo, a una creciente polarización que requiere debates y soluciones”. Así describe un informe de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) los últimos actos de violencia denunciados en Argentina.
“Condenamos enérgicamente estas brutalidades y esperamos que una respuesta penal ejemplar evitará que se repitan. Acogemos con satisfacción las medidas de protección anunciadas por el gobierno federal, así como por el de la provincia de Buenos Aires para la atención de los periodistas víctimas de la agresión cometida frente al hospital público Claudio Zin. En un momento en el que los profesionales de la información se ven agredidos con mayor frecuencia, sea cual sea su medio de comunicación: público o privado, cercano al gobierno o crítico de su gestión, nos parece necesario que un protocolo de seguridad y protección sea establecido en beneficio de toda la profesión. Esta tarea podría ser encomendada al Congreso, con la participación de las organizaciones y sindicatos de periodistas, en un espíritu de consenso y de garantizar el pluralismo”, expresa el informe de RSF.
Los hechos.
El martes 5, un grupo de personas se manifestaba frente al hospital Claudio Zin en la zona Malvinas Argentinas de la provincia de Buenos Aires.
En determinado momento una parte de los manifestantes atacaron a los periodistas Mariano Vega (diario “Tiempo Argentino”), Adrián Subelza (diario “Crónica”), Ignacio Vaschetto (sitio “Malvinnoticias”), Julio Mosle, Federico Molinari y Florencia Dowes (agencia oficial de noticias “Telam”).
Según los informes recabados por RSF, “los agresores se identificaron con el intendente local Julio Cariglino, del Partido Justicialista (peronista) al que pertenece la presidenta Cristina Kirchner, pero de una tendencia opositora”.
Los periodistas fueron golpeados con palos, Mosle perdió dos dientes y sufrió múltiples lesiones.
“Una agresión de este mismo estilo ya se había presentado el 1º de junio, en contra de un equipo del polémico programa ‘6,7,8’ del canal del Estado Canal 7, durante un ‘cacerolazo’ contra el gobierno en el Barrio Norte de la Capital Federal. Luego de media hora de presencia de los periodistas, cerca de las 10 de la noche, los manifestantes se tornaron muy agresivos y pasaron de los insultos a los golpes contra Sergio Loguzzo, Lucas Martínez y Ezequiel Schneider”, añade RSF.
Reflexión y advertencias.
“Esta situación debería incitar a la profesión en su conjunto a reflexionar sobre estas prácticas y sobre los programas o las posiciones que pueden llevar a exponer directamente a los periodistas en reportaje, que ponen la cara al público. Lo que acaba de sufrir el equipo de ‘6,7,8’ afecta también a sus colegas de grupos de medios privados y críticos, muchas veces insultados y a veces agredidos por militantes partidarios del gobierno. La polarización, cuya responsabilidad apunta en primer lugar a los medios en general, se constituye como un peligro mayor para la libertad de informar”, advirtió Reporteros Sin Fronteras.
Recordó también que el 29 de mayo el periodista Gustavo Tinetti, quien ha hecho “incómodas revelaciones” sobre un alcalde bonaerense, fue amenazado por un desconocido armado quien le exhortó a dejar de divulgar esas informaciones. Antes de retirarse, el individuo aludió a dos hijas del periodista.
Los hechos recibieron el unánime rechazo de los sindicatos de la prensa así como de varias organizaciones de defensa de la libertad de prensa. Varios periodistas de renombre, que son constantemente atacados y ridiculizados por varios de estos medios involucrados —especialmente en el programa “6,7,8”— condenaron los ataques.
El periodista Jorge Lanata, que mantiene un fuerte enfrentamiento con el gobierno y con los periodistas oficialistas, dijo en su programa “Periodismo Para Todos” que los hechos fueron “lamentables” y que “cualquier tipo de violencia” hacia la prensa “está mal”.
“Todos saben como pienso de ‘6,7,8’, pero la violencia contra cualquier persona está mal”, agregó.
Criticó además que desde la oposición no se haya condenado el hecho y se cayera “en revanchismos” al acusar al kirchnerismo de comenzar las agresiones al periodismo.
Otro periodista crítico con el gobierno y blanco de agresiones constante por parte de otros colegas así como de funcionarios kirchneristas, Nelson Castro, declaró públicamente que “el gobierno busca generar una polarización entre medios oficialistas y no oficialistas”.
“Creo que la función de los periodistas es ejercer la crítica siempre, más aún con el poder, porque es el que tiene mayor protagonismo”, agregó .