La uruguaya Gabriela Rosés compite en la primera Semana de la Moda IA en Nueva York

La colección diseñada por sistemas informáticos fue seleccionada por Vogue para promocionar el primer evento de moda relacionado con la inteligencia artificial

Gabriela Rosés es una productora de cine y diseñadora uruguaya residente en Los Ángeles, nacida en Montevideo, graduada como licenciada en Diseño de Moda en la Universidad de la Empresa de Montevideo y como técnica en Moda y Confección en la Universidad del Trabajo del Uruguay. Posteriormente se perfeccionó en Londres, en la Central Saint Martins School of Arts. Sus creaciones se destacan por su habilidad de fusionar los detalles de la artesanía local con la poderosa y moderna visión global que ha desarrollado a lo largo de su trayectoria. El estilo de Rosés se caracteriza por una buena sastrería, combinando dos activos que la mujer contemporánea siempre busca: comodidad y elegancia. Esto y su obsesión por buscar la perfección en cada detalle visible y oculto de las prendas, la convierten en una artista y diseñadora muy completa.

Gabriela conversó con Galería acerca del camino que la llevó a trabajar, entre otras cosas, en la producción de 7.500 piezas de vestuario para la serie de Netflix Conquest, coproducida por Keanu Reeves, y a presentarse al concurso de la Semana de la Moda de inteligencia artificial —que se llevó a cabo el 20 y 21 de abril en Nueva York—, para la que desarrolló una colección de 148 atuendos que integran vanguardia con oficios artesanales. Este trabajo es una auspiciosa mirada que reúne, con visión creativa, una síntesis de muchas casas de moda: es todas y no se parece a ninguna. Es un manifiesto de personalidad, calidad, detalles, texturas, complejidad y lógica en sastrería, minuciosidad en accesorios y combinación de materiales.

¿De qué se trata esta competencia de moda e inteligencia artificial?

El primer evento de la Semana de la Moda AI estuvo organizado por Maison Meta, un estudio creativo de vanguardia con sede en Nueva York, que se enfoca en utilizar la inteligencia artificial (IA) para ampliar los límites de lo que es posible en el espacio digital. Maison Meta (creada por Trendland) trabaja con marcas visionarias para explorar el potencial de la IA y ayudarlas a mantenerse a la vanguardia. Maison Meta está desarrollando IA en los campos de la moda, los interiores, el diseño, el arte y la belleza. Su objetivo es explorar las formas en que las empresas y marcas líderes utilizan la IA para crear experiencias de cliente sin precedentes. El evento tiene como objetivo traspasar los límites, asumir riesgos y crear algo único. Es un destino para cualquiera que quiera ver dónde se unen la moda y la tecnología. El evento es una colaboración con Revolve Group, que producirá una colección de cada uno de los tres ganadores principales, trayendo los diseños digitales generados por IA al mundo real. El evento brinda una oportunidad única para que los diseñadores de moda emergentes de IA muestren su talento y creatividad.

¿Cómo decidiste presentarte?

A finales de enero comencé a interiorizarme más con el tema de AI y los softwares disponibles. Me enteré de la noticia de que se estaba organizando la primera semana de la moda AI a través de Instagram, y al ver quién la organizaba y el objetivo que tenía no dudé en participar.

Desde que te fuiste de Uruguay, ¿qué pasos diste que te llevaron hasta allí?

Desde 2014, estaba a cargo de la producción ejecutiva de una serie de ciencia ficción llamada Conquest, junto con el director Carl Rinsch, coproducida por Keanu Reeves. La serie aún no tiene fecha de estreno, pero de 2014 a 2018 estuvimos desarrollando todo lo que era preproducción y rodajes conceptuales. En 2018 la propuesta fue adquirida por Netflix. La serie tiene una trama futurista en un mundo distópico. El trabajo representa una cultura de verdadera colaboración entre cineastas, diseñadores y artistas de todo el mundo, y este es un concepto que trato siempre de llevar conmigo en todas mis expresiones artísticas, ese sentido de comunidad que es increíblemente enriquecedor. Dos pilares fundamentales para mí en la creación de este vestuario fueron mi educación primero en Uruguay y luego en Londres, y poder tener a mi lado mi equipo uruguayo que me acompaña desde mis tiempos de tesis en Uruguay, Santiago Cerini y Patricia Granero. Ambos dejaron todo a un lado y se relocalizaron en Los Ángeles por más de un año, donde desarrollamos más de 7.500 piezas de vestuario.

Por otro lado, la inspiración y conceptualización en la creación de la colección en IA fue de gran integración. Por un lado, mi pasión por la valorización del artesano, el uso de materiales ordinarios que a través de un proceso creativo se transforman en algo extraordinario. Tuvimos también una gran influencia por parte de Michael Hansmeyer, un arquitecto y diseñador computacional suizo. El trabajo de Hansmeyer explora la intersección del arte, la ciencia y la tecnología, y ha sido reconocido por su enfoque innovador de la arquitectura y el diseño. De aquí se ramifica mi obsesión por el detalle, las formas orgánicas y la convergencia entre el arte y la tecnología.

¿Qué otras influencias tuviste?

Los artistas están influenciados por una variedad de factores, incluidas sus experiencias personales, antecedentes culturales, contexto social y político y el trabajo de otros artistas. Si bien un artista puede trabajar solo en el acto físico de crear una obra de arte, su trabajo es producto de la confluencia de estas diversas influencias e inspiraciones. Se argumenta que ningún artista crea en el vacío y que su trabajo siempre está moldeado por el contexto cultural e histórico más amplio en el que se crea. Sin embargo, también es cierto que cada artista aporta su propia perspectiva y visión única a su trabajo, y que su creatividad individual y expresión artística es una parte esencial del proceso creativo. En este caso particular, para crear la colección en IA me desempeñé físicamente sola en la generación en sí, pero cuento con un equipo que hace posible que yo tenga todo lo necesario para poder crear: el productor Mauro P. Casarino, quien se encarga de toda la logística, y Santiago Cerini, que hace los retoques de las imágenes en aquello que IA aún presenta defectos, como las manos.

¿Es habitual trabajar con esto en determinado nivel de la industria o de la academia, o es excepcional aún? ¿Son algo así como early adopters de la IA para este uso?

La IA y la industria de la moda han estado convergiendo desde hace algún tiempo, pero es justo decir que el campo aún se encuentra en sus primeras etapas, y creo que si hablamos de Latinoamérica, aún no me he cruzado con otros en este camino, seguramente haya.

¿Contra quiénes competís y qué se juega en esa competencia?

Desconozco información individual de los participantes. Sé que hubo más de 600 inscripciones de las cuales 325 fueron aceptadas. Sé que los participantes son procedentes de muchos campos artísticos diferentes, desde arquitectos, fotógrafos, pintores, diseñadores gráficos y más. La competencia se divide en el voto del público (en la plataforma app.fashionweek.ai/home, solo desde el celular) y el voto de un jurado integrado por: Erika Wykes-Sneyd (vicepresidenta de Adidas/Studio Three stripes), Tiffany Godoy (jefa de contenido editorial de Vogue Japan), Michael Mente (fundador de Revolve y FWRD), Natalie Hazzout (directora de Casting en Céline), Matthew Drinkwater (jefe de agencia de innovación en London College of Fashion), Alexander Gilkes (cofundador de Squared Circles) y la maquilladora Pat McGrath.

¿Qué expectativas tenés?

La verdad es que una de las pautas del concurso era libertad en cuanto a la colección, pero sí había una sutil sugerencia en cuanto a que fuera algo casual o que fuera posible ser llevada a la realidad, porque es el tipo de ropa que comercializa Revolve. Soy consciente de que realicé una colección más de alta costura, y para mí ya fue un logro increíble cuando Vogue eligió mi trabajo entre 325 posibles opciones para darle promoción al evento. Concluí que más allá de que estuviera fuera de las pautas, algo tenía para haber sido la elegida. Todo se resume a la posibilidad de estar explorando un campo que aún tiene mucho que dar, y poder estar en el centro y el radar de la industria.

¿Cuál fue el punto de partida para decidirte por ese estilo para la colección?

La colección se llama The Convergence y es un tributo a la creatividad sin límites. Es un manifiesto visual que sumerge a la audiencia en la fascinante nueva era de la moda. La colección celebra la extraordinaria metamorfosis del “saber hacer” en la moda y el arte, destacando el uso de tecnología e innovación, sin dejar de honrar la artesanía insustituible. Esta colección presenta una declaración que nos anima a no tenerle miedo a la IA, sino más bien a aceptarla como una herramienta para amplificar las cosas asombrosas que los humanos pueden hacer. Muestra el potencial de la tecnología para mejorar y ampliar el proceso creativo, sin dejar de valorar el toque humano, esencial para la alta costura.

A través de la colección quería explorar el tema complejo y multifacético de IA que provoca una variedad de emociones y respuestas humanas. Depende de nosotros como individuos y como comunidad navegar este nuevo panorama tecnológico con sabiduría y previsión, equilibrando sus beneficios y potenciales desventajas.

Con este escenario en mente, queríamos lograr una silueta resistente, fusionamos elementos futuristas, como acabados metálicos y colocación excéntrica para el maquillaje y tocados, para representar una sensación de entusiasmo y curiosidad sobre lo que depara el futuro. Implementamos bordados y adornos de alta costura como un reconocimiento a los artesanos altamente calificados que han pasado años perfeccionando su oficio, desarrollando sus técnicas y métodos transmitidos de generación en generación. Utilizamos además paletas tono sobre tono, apagadas, que requieren una cuidadosa atención a los detalles.

En general, The Convergence es una conmemoración del arte y la artesanía que se dedica a cada prenda. Es un recordatorio de que no importa cuán avanzada se vuelva la tecnología, nunca podrá reemplazar el toque único y esencial de la creatividad humana.

Para esta conmemoración, enviamos a nuestros invitados especiales una pieza de alta costura única de los archivos de nuestra “casa de moda” para usar el día del desfile. Creemos que esta pieza captura perfectamente la esencia de nuestra marca y muestra nuestro compromiso con lo atemporal, la elegancia y la exquisita artesanía.

Nuestra esperanza es que nuestros huéspedes se sientan especiales en esta creación única y que servirá como un recordatorio de esta oportunidad trascendental.

¿De dónde vienen por lo general los que dominan esos campos en la moda?

Generalmente provienen de informática, matemáticas, ingeniería y estadística. Sin embargo, a medida que la IA se integra más en diferentes industrias, incluida la moda, estamos viendo un número creciente de profesionales con diversos antecedentes y conjuntos de habilidades que ingresan al campo. En el caso de combinar IA y moda, las personas con experiencia en ambas áreas están siendo muy buscadas. Sin embargo, dominar la IA y la moda no es el único factor que contribuye al éxito. Creo que otros factores importantes incluyen la creatividad, la innovación y la capacidad de colaborar eficazmente con los demás.

¿Cómo juega una colección en IA de moda? ¿Es una previa a ser producida en el mercado real o está dirigida, por ejemplo, a ser consumida como NFT?

El papel de una colección de moda hecha en IA es servir como punto de partida para el proceso de diseño y producción. En términos de cómo se pretende consumir la colección, depende de las metas y objetivos específicos del diseñador o la marca. Si bien algunas colecciones están destinadas a ser producidas y vendidas en el mercado de la moda tradicional, otras pueden tener otros fines, como ser consumidas como NFT.

Ya hay marcas que han hecho interactuar modelos con robots en las pasarelas, y hay toda suerte de modelos virtuales. ¿Hacia dónde te parece que se genere el cambio en la industria, qué trabajos desaparecerán y cuáles se crearán?

Uno de los cambios más significativos que probablemente veremos es el mayor uso de la IA en el proceso de diseño y producción. Puede analizar grandes cantidades de datos sobre tendencias de moda, preferencias de los consumidores y estilos históricos para generar nuevos conceptos de diseño y crear prototipos virtuales. Esto puede ayudar a los diseñadores a crear colecciones más eficientes y sostenibles, reduciendo el desperdicio y mejorando la eficiencia. Sin embargo, hay ciertos matices en la industria de la moda que es posible que la IA no pueda reemplazar por completo, y que la participación humana seguirá siendo necesaria y fundamental, y creo que hay que preservarla a todo costo. Por ejemplo, si bien la IA puede generar nuevos conceptos de diseño y analizar datos, es posible que no pueda replicar la creatividad y la intuición de un diseñador humano o la precisión y la atención al detalle de un sastre o costurera hábil.

En términos de empleos en la industria, es probable que veamos desaparecer algunos roles. Por ejemplo, los que involucran el corte manual de patrones o el corte de telas pueden volverse menos comunes, ya que estas tareas pueden automatizarse. Sin embargo, también es probable que veamos surgir nuevos roles, como analistas de datos que pueden ayudar a las marcas a dar sentido a la gran cantidad de datos generados por la IA. El impacto potencial en los trabajos en la industria es una preocupación importante y real, ya que la IA se vuelve más avanzada y capaz de realizar tareas que antes realizaban los humanos. Esto podría tener un impacto significativo en los trabajadores y sus familias, particularmente en países donde la industria de la moda es un importante empleador.

También se han planteado una serie de preocupaciones éticas. Si bien la IA puede ayudar a reducir el desperdicio y mejorar la eficiencia en el proceso de producción, también requiere cantidades significativas de energía y recursos para operar, lo que podría tener un impacto negativo en el medio ambiente. Además, existen preocupaciones sobre el potencial de la IA para perpetuar los sesgos y las desigualdades en la industria. Si la IA se entrena con datos sesgados hacia ciertos tipos de cuerpo o estilos de moda, podría perpetuar estos sesgos en sus recomendaciones de diseño. De manera similar, si la IA se utiliza para automatizar ciertas tareas, podría conducir a una concentración de poder y riqueza en manos de unas pocas grandes empresas, lo que podría exacerbar las desigualdades existentes en la industria. Pero creo que como respuesta a un gran sector que está aterrorizado por la IA, hay que pensar que la IA es como la cámara para el fotógrafo, o el pincel para el pintor.

¿Qué te genera la IA en general, ampliando su uso a otras áreas a mediano o largo plazo?

Siento que es un tren que ya salió de la estación y me siento afortunada de estar en uno de los vagones, un diseñador sin visión es como un pintor sin canvas.

Una idea que cada día confirmo es que la reflexión y el cuestionamiento prevalecen como acciones que son las que verdaderamente transforman y mueven el mundo.

Para cuestionarnos es necesario que seamos curiosos, que tengamos sentido crítico e inquietud frente a las respuestas. Lo que verdaderamente mueve el mundo no son las respuestas, sino las continuas preguntas. Las posibilidades de innovación son tan amplias como seamos capaces de imaginar. Esa inquietud o curiosidad es la que me mueve a estar up-to-speed (estar al día).

Se puede votar por la colección de Gabriela Rosés en la web de la Fashion Week AI.