Mangos asados con curd de limón y menta

Un postre fácil, fresco y delicioso

Este es un postre facilísimo. Lo más importante es la técnica para cocinar la fruta. Se puede hacer con  duraznos, ciruelas, manzana, peras, cítricos, frutillas y muchas frutas más. 

Esta vez lo acompañamos con un curd de limón, pero con crema batida, algún helado, yogur o mascarpone queda bárbaro también. 

Ingredientes
Para 4 personas  

2 mangos maduros, no muy blandos 
½ taza de azúcar rubia o común 
2 cdas. de manteca 
Piel de 1 naranja o cualquier cítrico
Hojas de menta 
Para el curd de limón 
2 limones jugo y ralladura por separado 
½ taza de azúcar
2 huevos 
120 g de manteca en cubos

Procedimiento 
Primero hacer el curd de limón porque va a necesitar un tiempo de frío.
En un bowl colocar todos los huevos y mezclar sin batir. Agregar jugo de limón y azúcar. Integrar todo y llevar a baño María, a fuego bajo.
Aparte, dejar la manteca en la heladera, cortada en cubos.
Mezclar constantemente el baño María en forma de ocho hasta que la preparación comience a espesar y la cuchara nape (cuando se traza una línea sobre la cuchara y el líquido tarda en volver a unirse). Retirar del fuego, dejar enfriar por cinco minutos y agregar la manteca cortada en cubos y mezclar bien. Refrigerar por dos horas.

Para cocinar la fruta:
Calentar el horno bien fuerte. Poner a calentar la placa en la que vamos a cocinar la fruta. Puede ser una sartén de hierro, una placa con un pequeño borde u otra cosa. 
Pelar el mango y cortar en trozos grandes (algunas frutas quedan bárbaro con piel también). Con un pelapapas sacar la piel de la naranja y reservar para usar después. 
Cuando el horno y la placa están bien calientes, sacarla y apoyar en la mesada. 
Este proceso se tiene que hacer lo mas rápido posible: espolvorear el azúcar por toda la superficie de la placa (se debería formar un caramelo enseguida), colocar la fruta, la piel de la naranja y los pedacitos de manteca por toda la placa para que se mezclen con el azúcar. Llevar a la parte más baja al horno (la que cocina más fuerte) y dejar caramelizar unos segundos sin que se queme. El tiempo depende mucho del tamaño de la fruta y de su maduración. Ir mirando y testeando. La fruta tiene que mantener su forma pero estando más blanda. 

Retirar del horno, dejar entibiar y servir con la crema de limón y hojas de menta. 

Aconsejo aprovechar el calor del horno para limpiar la placa con el caramelo que queda. Se agrega un poco de agua y se vuelve al horno apagado, de esa manera el caramelo se afloja y es más fácil de limpiar. 

Del libro En tu casa, Editorial Grijalbo, Penguin Random House.