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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá2.000 metros de gratitud. En la columna del Sr. Claudio Paolillo de Búsqueda del 21/12/2017 se explica la desigualdad que hay hoy en día entre dos centros de salud muy próximos entre sí (los 400 metros), sobre todo en el perfil de la mujer que se atiende un embarazo en ambos centros. Al artículo no le falta razón sobre los datos objetivos: edades promedio, nivel de estudios, etc.
A 2.000 metros de ahí, en las inmediaciones del Palacio Legislativo, la sociedad civil ha levantado un monumento a la madre. Como primera medida, se me ocurre trasladar ese monumento a la zona del parque Batlle, dado que la mayoría de los nacimientos son en esa zona, ya que nos serviría a todos poder tener ese “despertador” para valorar y agradecer tanto a esas personas.
Viendo la columna, se me ocurre que a su autor le gustaría levantar varios monumentos: a la mujer abogada, a la mujer arquitecta, a la mujer legisladora, etc., etc. Todos al lado del monumento a la madre, como una opción más. Bueno, no como una opción más, sino superiores, ya que la columna separa, explícitamente, el desarrollo de la mujer con su opción de ser madre. Para el autor, el desarrollo integral de la mujer pasa por ocupar los muy distintos y diversos lugares que tiene nuestra sociedad, en un total plan de igualdad con el hombre. No podemos estar más de acuerdo con esta idea de igualdad, y comprometer esfuerzos para lograr hacerla efectiva en todos los diversos lugares de la sociedad toda. Para que no haya dudas: ha habido muchas injusticias con las mujeres en la sociedad que esperemos sean corregidas lo más rápido posible, de manera universal.
Pero el problema es cuando tomamos la maternidad como un obstáculo frente a eso. Porque, ahí sí, estamos yendo contra el desarrollo integral de la mujer, le estamos cortando su poder de desarrollarse en su capacidad más propia: la maternidad. Claro, me dirán que nadie quiere cortar ese desarrollo, pero si tratamos a las madres como “gente que no se quiere desarrollar íntegramente”, algo de violencia trae consigo ese mensaje. ¿Puede haber algo más propio de la mujer que ser madre? Tenemos obligación como sociedad de dar todas las herramientas a las mujeres para que se desarrollen en todos los ámbitos sociales diversos, y que estas sean compatibles con su deseo de ser madre. No para que sean madres, sino para que tengan la libertad de poder elegir ser madres, y, a la vez, estar en el lugar de la sociedad que desean. Esa debería ser la meta de nuestra legislación. No cortando una opción en detrimento de la otra.
Como esos compatriotas que levantaron ese monumento (ese y otros que hay en la patria), tratando de ofrendar tan magna realidad de la mujer, ojalá podamos construir una sociedad donde se proteja ese don tan propio. Donde tengamos la inteligencia de poder crear sistemas donde contemplen las intenciones profesionales con las maternales. Es muy grande, demasiado, el partido que se juega ahí para la sociedad, y hoy, el mundo occidental está perdiendo ese partido por goleada. Y sus resultados están a la vista.
Lic. Alejandro M. Kiriakidis