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    “Autosustentable” y convertido en un punto de “convivencia ciudadana”, el Mercado Agrícola de Montevideo cumple cinco años

    Reinaugurado en 2013, el Mercado Agrícola de Montevideo (MAM) cumple cinco años tras la reforma que lo posicionó como uno de los centros comerciales, sociales y culturales más importantes de la capital del país. Su oferta de productos y servicios a través de casi un centenar de locales, y su encanto arquitectónico que conserva los elementos más característicos del siglo XX, atraen a más de 10.000 visitantes al mes.

    María Elisa Areán, directora del MAM desde 2015, dijo a Búsqueda que el proyecto se ha consolidado en los últimos años y hoy es “independiente y autosustentable”. Además, con una posición económica estabilizada y con comerciantes en lista de espera para poder instalarse, dejó de ser un mercado minorista de frutas y verduras para transformarse, según Areán, en “un lugar de convivencia ciudadana”.

    —¿Cuáles piensa que han sido los logros más importantes conseguidos desde la reinauguración?

    —Desde el 2013 hasta la fecha se ha ido consolidando cada día más como proyecto, dejando de lado la incertidumbre de los años iniciales. El mercado era algo en lo que no se tenía mucha fe, porque en esa época no era fuerte económicamente; y si bien era un proyecto que desde el punto de vista edilicio ya existía, tenía un modelo de negocios diferente. Pero luego la gente lo aceptó y hoy por hoy lo tiene integrado a su modo de vida. Es un punto de referencia, algo que sorprendió a la ciudadanía, pero fundamentalmente le dio comodidad y felicidad al barrio cuando ese proyecto, como motor revitalizador, se cumplió.

    —¿Cómo impactó el emprendimiento en la zona y en los vecinos del lugar?

    —Cuando el proyecto comienza, la población de los alrededores estaba desmoralizada. Es un barrio cercano al centro, que cuenta con todos los servicios, medios de transporte, está cercano al Palacio Legislativo y a una de las principales avenidas de la ciudad como es la avenida General Flores. Pero con todo el decrecimiento comercial, sociocultural y económico, el barrio se vino abajo. En un momento, el mercado era prácticamente un lugar inhabitable y era impensable que de ahí pudiera florecer un realce edilicio, que incluso se declaró patrimonio histórico. Que se mantuvieran cada uno de los detalles de aquella época lo hace muy lindo para el turista. Además, en su interior se instalaron empresas que estaban afuera, por lo que se generaron más fuentes de trabajo. Y en los alrededores del mercado eso genera vida, es un promotor de interés, hace que se asienten otro tipo de negocios cercanos, que viviendas que estaban detenidas volvieran a revitalizarse.

    —¿Cuál es la situación económica del MAM hoy?

    —El plan director es el proyecto comercial que se hizo para que este modelo fuera próspero y lograra desprenderse económicamente de la Intendencia de Montevideo (IMM). En 2010 el proyecto fue analizado por la Junta Departamental de Montevideo y se acordó que una vez inaugurado, se iba a trabajar durante siete años para lograr nivelar los ingresos y los egresos. La aceptación de los clientes y la propuesta comercial de los propios ocupantes que se interesaron fue tan próspera que a los dos años y pocos meses se nivelaron los números y nos pudimos mantener económicamente con el dinero que ingresaba de los propios aportes de los operadores. Cuando logramos ser independientes y autosustentables, la IMM entendió que ya no era necesario transferir más dinero. De ahí en más seguimos en una línea constante, en donde se van consolidando los negocios y nosotros damos una mano a quienes están aquí adentro, que en su momento hicieron una apuesta importante para estar y para permanecer.

    —¿Hay una lista de espera muy grande de comerciantes que quieran ingresar al MAM?

    —No sé si es muy grande, pero siempre hay lista de espera. La gente se acerca, trae sus propuestas y siempre hay que esperar. Desde que se abrió el mercado generalmente no hay locales vacíos y disponibles, porque el paraguas de mercado es bueno. Entonces la gente no se va. Quienes lo hacen es por opción propia o porque pretenden abrir en otro lugar, pero a veces la realidad no es la misma, el punto comercial no es el mismo. Y este mix comercial también se retroalimenta. Cuando un local va a quedar vacío, siempre se intenta trabajar en la misma línea del rubro. Es decir, si se va un local de comida saludable, se trata de que vuelva a ingresar una empresa que trabaje comida saludable para lograr equilibrar esa balanza, aunque el estudio lo hace el propio empresario. Se ve en la obligación de presentar el modelo de negocios, cuál es la consolidación de la empresa, cuál es su formato y debe cumplir con las garantías pertinentes. En 2015 al principio era un poco más desde el “vení”, porque la propia incertidumbre generaba eso. Queríamos que la gente se arrimara y no todo el mundo se animaba. Era una forma más “blanda”, para ver si el proyecto era viable. Hoy sabemos que funciona bien y que realmente el paraguas está consolidado.

    —Hoy el MAM, además de ser un centro comercial, es un centro cultural y social. Incluso, usted se ha referido al mercado como un lugar de convivencia ciudadana. ¿Por qué?

    —Es un lugar de convivencia ciudadana porque es un corte transversal de la ciudadanía en donde viene todo el que quiere sin ningún tipo de restricción. Viene el vecino que llega caminando, el que viene de más lejos y lo toma como un paseo, alguien con el termo y el mate a pasar una tarde y ver un espectáculo gratuito, el trabajador que está en la zona y viene a almorzar. Se toma como una zona de recreación. Es tanta la variedad que realmente el mercado es como si fuera una plaza pública, donde va quien quiere y quien puede de acuerdo a sus posibilidades de tiempo y cercanía. Y el mercado es eso, las personas se cruzan y conviven. Y también coexisten las distintas posibilidades económicas, distintas clases sociales, no hay un tipo de público. La idea es llegar a todo el mundo. El mercado ha crecido en este sentido. Ha trascendido la frontera de Montevideo y del Uruguay. Hoy no es solamente un proyecto departamental, sino que por su forma de trabajar se ha transformado en un proyecto de todos los uruguayos.

    —¿Qué cantidad de visitantes reciben por mes?

    —Aproximadamente 10.000. Cuando recién se empezó el proyecto se consideraba que iba a ser un modelo de éxito si llegaban a visitarlo 400 personas por día y que actualmente venga esta cantidad superó todas las expectativas.

    —En los últimos años han aparecido otras ofertas que combinan gastronomía y paseo de compras. ¿Les preocupa la competencia?

    —No, considero que la competencia siempre es buena. Está en el consumidor la libertad de elegirlo. El mercado tiene una particularidad: nunca va a dejar de ser mercado, lo ha sido históricamente. Tiene esa diversidad que no ofrece ninguna otra gran superficie, como un centro comercial o un hipermercado. Es totalmente distinto. La zona donde está situado y el tipo de rubros que maneja hace que sea diferente. Estoy convencida de que no se puede comparar con ninguna otra oferta. Tenemos un poquito de todo, pero siempre mantenemos la esencia de mercado y pretendemos que en ningún momento se pierda.

    —¿Cómo se imagina el MAM en los próximos años?

    —La expectativa es que siga creciendo y fundamentalmente que siga siendo mercado, que no pierda esa idiosincracia que lo caracteriza. Que se siga dando a conocer y que cada vez nos visite más gente.

    —¿Qué planes tienen para festejar este quinto aniversario?

    —El domingo 1º de julio, a las 15 horas, realizaremos una carrera 5K alrededor del mercado, apoyada por al Agrupación de Atletas del Uruguay y por la Secretaría de Educación Física y la División Tránsito de la IMM. Será una jornada de convivencia en la explanada del estacionamiento. Habrá actividades de fitness, actuarán Los Diablos Verdes y contaremos con la presencia del intendente de Montevideo, Daniel Martínez. La inscripción a la carrera cuesta $ 400 para los no socios y $ 300 para los socios de la agrupación y puede accederse a través de nuestro Facebook. El fin es que todo lo recaudado vaya para Mujeres de Negro, porque creemos que son mujeres que por sus propios medios están tratando de visibilizar una problemática inserta en la sociedad, un flagelo que lamentablemente no estamos pudiendo combatir de la mejor manera y con la rapidez que quisiéramos. Sabemos que la recaudación no va a solucionar ningún problema, pero pretende ser un granito de arena para contribuir a la causa.