Llegó a Uruguay a ocupar el cargo de embajador de Argentina hace un año y medio y asegura que, desde entonces, no ha hecho otra cosa más que “desanudar” una gran cantidad de temas pendientes en la relación bilateral.
Llegó a Uruguay a ocupar el cargo de embajador de Argentina hace un año y medio y asegura que, desde entonces, no ha hecho otra cosa más que “desanudar” una gran cantidad de temas pendientes en la relación bilateral.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa lista de asuntos que heredó el embajador de Argentina en Uruguay, Dante Dovena, luego del conflicto binacional por la ex Botnia, es extensa y complicada: el monitoreo conjunto de la planta de celulosa —ahora de UPM—, una posible regasificadora conjunta, las restricciones comerciales a las importaciones impuestas por la administración de Cristina Fernández de Kirchner, y el llamado a licitación en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) para profundizar el dragado del canal Martín García.

A todo eso se le suman las versiones publicadas en medios uruguayos —y confirmadas por el embajador itinerante Julio Baraibar— sobre un “intento de soborno” por parte de un funcionario argentino al presidente de la delegación uruguaya, Francisco Bustillo, además de un eventual “arreglo” entre la delegación argentina y la empresa concesionaria del mantenimiento del dragado, Riovía.
Sobre ese punto, en entrevista con Búsqueda, Dovena dijo que se trata de un “chusmerío preocupante” que “no sirve a nadie” y advirtió que “colaboraría” en el “destrabe de cualquier tipo de negociación acerca del río” que “quienes con sus opiniones han sembrado la duda en funcionarios argentinos, dijeran públicamente que realmente esto no es así”.
“Es una irresponsabilidad haber puesto en tela de juicio el honor y la honra de funcionarios argentinos”, cuestionó.
Dovena elogió a Mujica porque a su juicio es un “dirigente absolutamente auténtico”, y agregó que con su colega argentina comparten “ideológicamente una visión similar”. Además, opinó que el Mercosur “nunca ha estado más fortalecido” y aseguró que “lo que es bueno para Uruguay, también es bueno para Argentina”
Lo que sigue es un resumen de la entrevista.
—¿Qué evaluación hace de este primer año y medio como embajador en Uruguay?
—Ha sido un período de trabajo intenso. Recibimos la embajada totalmente paralizada por la gestión de quienes estaban al frente y por las circunstancias que se dieron frente al conflicto por Botnia, que paralizó las dos embajadas. Ahora estamos muy contentos porque estamos ocupándonos de la integración real y hemos resuelto algunas cuestiones, incluida la integración sobre el río Uruguay, la creación de nuevos consulados y la integración cultural.
— En 2010, con el gobierno del presidente Mujica, se recompuso la relación bilateral con Argentina. ¿Qué cree que permitió ese cambio?
—Yo rescato la actitud del presidente Mujica y de la presidenta Fernández, de dar vuelta la página y entrar a leer la página nueva de una relación muy fluida. La actitud de los dos presidentes fue la de terminar con todo eso e iniciar una tarea de construcción de la relación. Entiendo que hemos avanzado mucho, más allá de las idas y venidas de la prensa.
—Entiende que fue fundamental la relación personal entre Mujica y Cristina Fernández...
—Absolutamente, porque tienen una relación excelente de diálogo permanente y cuando hay diferencias se resuelven las cuestiones en forma muy ágil.
—Sin embargo, los perfiles de ambos son muy distintos. ¿A qué atribuye la buena relación pese a esas diferencias?
—En primer lugar, a que el objetivo de ambos es poner como prioridad la concreción de la patria latinoamericana. Y en segundo lugar, porque tienen la misma visión de contemplación de las dificultades del pueblo más pobre en ambas repúblicas. Tienen una vocación por la distribución de la riqueza que es muy común, muy parecida. Sobre algunos temas ideológicamente tienen una visión similar, sin dudas.
—Luego del primer año de este gobierno, lo que pasó a protagonizar la agenda bilateral son los asuntos pendientes. ¿Qué produjo ese viraje?
— No. Una cosa es la realidad y otra cosa es lo que cuentan los diarios. En general las cosas positivas nunca son noticia y hay cosas buenas en la relación todos los días. Lo que aparece en la superficie publicada son las diferencias. Pero lo que es bueno para Uruguay también es bueno para Argentina. Y la mayoría de las diferencias que yo observo son todas menores.
—¿Lo que ha pasado en el último tiempo, por ejemplo con el dragado de Martín García o las diferencias sobre la publicación de informes de monitoreo de impacto ambiental de la planta UPM, son diferencias menores?
—Absolutamente. Son cosas que tienen que resolver los técnicos, cuestiones menores. Ninguna de fondo, que genere dificultades profundas en cuanto al tema de Botnia, un tema que consideramos superado.
—Sin embargo, el martes 5 se conoció que el vicepresidente de la delegación argentina en la CARU, Héctor Rodríguez, dijo que hay una “estrategia” de Uruguay de mostrar que la planta “no contamina”. Y agregó que hay una “política de hechos consumados” sobre el funcionamiento de UPM.
—Primero, no comparto esa opinión. Segundo, no me consta en absoluto esa declaración. La relación que nosotros tenemos entre ambas cancillerías es óptima.
—¿Hay entonces una divergencia entre la delegación argentina y la opinión del resto del gobierno argentino?
—No es la delegación argentina. Es un hombre de la delegación que hizo esa declaración que yo no comparto y no es la posición del gobierno argentino.
—La delegación uruguaya afirma que sus pares argentinos no quieren que se publiquen los más de diez informes independientes de laboratorios canadienses. ¿Por qué Argentina no lo permite?
—Que lo contesten los integrantes de la CARU. No voy a asumir ninguna de las responsabilidades que corresponden a ellos.
—Pero ellos no actúan por cuenta propia sino mandatados por el gobierno argentino.
—No es así. Por ahí alguno de ellos un día se levanta y hace declaraciones como las de Rodríguez. Que los informes se publiquen es una decisión de la CARU.
—De la delegación argentina en la CARU.
—De las dos delegaciones. Cualquier opinión que tenga que ver con echarle la culpa al otro no solamente no sirve y no ayuda, sino que aparte no hace falta ni es necesaria. Por eso las responsabilidades son de las dos delegaciones. Lo otro son trascendidos.
—Pero si la delegación uruguaya pide algo, como asegura que ha hecho con los informes de monitoreo de impacto ambiental, y su contraparte no lo habilita, entonces la decisión no se puede tomar.
—Creo que las dos opiniones son innecesarias. Que trabajen los grupos científicos y de una vez por todas decidan qué hacer, en forma conjunta. Sin hacer declaraciones altisonantes.
—¿Y qué cree que pasa en las comisiones binacionales que provocan trancazos?
—Y por ahí debe haber personalidades que se quieren hacer notar más que otras. Cuanto menos hablen y más trabajen, mejor salen las cosas.
—¿En qué situación está para el gobierno argentino la negociación para la profundización del dragado del Canal Martín García?
—Está muy bien, se sigue adelante con la licitación internacional, que es lo que me interesa. Es el mecanismo más transparente. Nosotros estamos absolutamente ocupados en que ese proceso licitatorio internacional transparente concluya cuanto antes.
— El canciller Héctor Timerman envió semanas atrás una carta a Luis Almagro manifestando su preocupación por las “graves, sorpresivas y reiteradas” informaciones publicadas en medios uruguayos —que hablaban de un intento de “coima” y de un eventual “arreglo” entre la delegación argentina y la empresa concesionaria del mantenimiento del dragado, Riovía— en la que solicitó parar el llamado a licitación hasta investigar el tema. Luego volvió a hablar de licitación y aceptó el pedido de Uruguay de hacer un llamado a precios para el mantenimiento del canal. ¿Qué pasó en esos pocos días para que se reencauzara la negociación?
—Pasó que ambos países entendemos que tenemos que seguir adelante con la licitación y por eso seguimos trabajando.
—Después del intercambio de misivas, un jerarca importante del gobierno, Julio Baraibar, habló públicamente de un “intento de soborno” a un funcionario uruguayo en la CARP. Luego presentó renuncia y el gobierno no se la aceptó. ¿Cómo fue evaluado el episodio por su gobierno?
—Yo coincido con el presidente Mujica. No he visto que nadie se acercara a la Justicia. Si tienen información de algún ilícito o de alguna actitud cuestionable, vayan y hagan la denuncia. Hay una Justicia en Uruguay. Creo que el proceso licitatorio no puede paralizarse por estas cuestiones conexas, que en definitiva nadie ha ratificado al no llevarlo a la Justicia. Nadie. Este es un chusmerío realmente preocupante, que no le sirve a nadie. Que me dijo, que le dije, que me dijeras, que mañana... Termínenla con el chusmerío, porque no sirve.
—¿El gobierno argentino da por superado el tema?
—Sería muy bueno que quienes con sus opiniones han sembrado la duda en funcionarios argentinos, dijeran públicamente que realmente esto no es así. Eso colaboraría enormemente en la relación y en el destrabe de cualquier tipo de negociación acerca del río. Que lo hagan público y que en definitiva, si tienen acusaciones, vayan y hagan la denuncia a la Policía o a la Justicia: donde tengan que hacerla. Es una irresponsabilidad haber puesto en tela de juicio el honor y la honra de funcionarios argentinos.
—Cuando Mujica y Fernández se juntaron en la estancia presidencial de Anchorena, hablaron de un plazo de seis meses para profundizar el dragado. ¿Por qué no se cumplió ese plazo?
—Porque durante un año entero, luego de eso, no se hizo nada. Se firmó lo que se firmó y luego comenzaron a darle efectivo cumplimiento al acto de Anchorena, y hubo una parálisis de seis, siete meses. Después algunos de nosotros nos pusimos a trabajar intensamente en el tema. Estuvimos casi un año sin embajador. Eso generó también una parálisis.
—¿Antes de fin de año se llamará a licitación para profundizar Martín García?
—Sin lugar a dudas. Se llama a licitación en un par de meses. Soy optimista.
—Usted ha agradecido el liderazgo del presidente Mujica en la región respecto del tema Malvinas. Es uno de los aspectos en los que Uruguay ha dado un gesto de acercamiento. Hay otros, como el respaldo al derecho “soberano” a decidir la expropiación de YPF. ¿Qué evaluación hace de esos gestos? ¿Ayudan de alguna manera a concretar temas pendientes?
—Son gestos auténticos de un dirigente que es absolutamente auténtico. Son pensamientos. No creo que solo lo haga como un gesto. Él lo siente. Por otra parte, en este tipo de opiniones no se debe estar pensando que hay una contraprestación por parte de la Argentina por cada una de las opiniones y tampoco hay una contraprestación de Uruguay en cada una de las opiniones de la presidenta Fernández. Este tipo de líderes no están pensando en que “te doy dos bolitas y dame tres figuritas”. Esto lo puede pensar algún dirigente con cabeza mediocre.
—La oposición ha reclamado utilizar con ese fin el tratado de intercambio de información tributaria, para asegurar que se destranquen otros temas pendientes.
— Es que Uruguay no nos entrega nada con ese tratado. Se lo entregará a la OCDE, no a nosotros. Hicieron un tratado con Argentina porque lo exige la OCDE. Y cada uno de los puntos pedidos por Uruguay a ese tratado fueron incorporados.
—¿Cómo va a usar el gobierno argentino ese tratado cuando se apruebe por los Parlamentos de los dos países?
—El único objetivo es favorecer la transparencia de los capitales, para no generar en este ámbito lavado de dinero que no sabemos de dónde viene. Eso lo vamos a combatir. Y lo vamos a usar en general. No apunta a ningún sector en particular.
—Varios políticos y analistas han concluido que el Mercosur tiene importantes problemas de funcionamiento, entre ellos el presidente Mujica. Se ha dicho que el bloque está “vacío de contenido” y muchas veces se apunta a medidas argentinas como responsables de ello. ¿Qué opinión tiene?
—No. El Mercosur nunca estuvo más fuerte que ahora.
—¿En qué sentido?
—En que los países se ponen de acuerdo sobre determinadas políticas y finalmente no era un problema de Argentina. Las medidas proteccionistas de Brasil son mucho más duras que las de Argentina. Lo que pasa es que los países del Mercosur tienen que defenderse frente a la agresión de lo que está pasando en Europa y Estados Unidos. No podemos entregarle nuestra economía a China o a Europa para que hagan lo que ya hicieron con nosotros. En Argentina nos destruyeron la industria, la ocupación de mano de obra, la economía. Nos hicieron los deudores más importantes de América Latina. Todo porque dejamos al libre albedrío. No lo vamos a repetir. Si otros países del Mercosur entienden que no tienen que hacerlo, vamos a respetar. Ahora se está discutiendo un Arancel Externo Común más alto. Si lo están decidiendo Brasil y Argentina, yo entiendo que Paraguay y Uruguay, que conforman el Mercosur, tienen que analizar por qué se están tomando estas decisiones.
—¿Todo el Mercosur debería adoptar esa medida?
—Brasil y Argentina no desean afectar el Mercosur. Al contrario: lo quieren fortalecer. Entonces el resto de los países seguramente analizará estas decisiones.
“Esa encuesta no existe”
—¿Hay entre Uruguay y Argentina un relacionamiento de hermano mayor y hermano menor?
— No. Entre hermanos. La cantidad de población de cada uno de los países no determina quién es el hermano mayor o el hermano menor. Es una relación entre hermanos, porque si no, el padre de todos nosotros sería China. O Brasil en la zona.
—La pregunta surge porque muchas veces se comenta que en la población uruguaya existe un “sentimiento anti-argentino” o “anti-porteño”. Y en ese sentido, una encuesta de la consultora Cifra, divulgada hace unas semanas en el informativo Telemundo, concluyó que 76% de los uruguayos cree que el país debería ser neutral en el conflicto que Argentina mantiene con Inglaterra por la soberanía de las islas Malvinas...
—Esa encuesta no existe. Es una gran mentira.
—Pero es una consultora considerada seria en el país. Por ejemplo, mide también intención de voto de cara a las elecciones nacionales...
—Sí, pero todas estas encuestas que se hacen son tendenciosas. Hasta el momento en que tres, cuatro o cinco días antes de las elecciones, ahí empiezan a dar los números serios. Pero antes fabrican tendencias pagadas. Usted sabe que cada una de estas empresas cobran para hacer encuestas que solamente pueden ser corroboradas por ellos mismos. Además eso no explica el grupo Malvinas que tenemos acá, que es el grupo más fuerte que tenemos en la región. Las personalidades y la cantidad de altos directivos del Uruguay que están involucrados en los foros de Malvinas es altísima. Es notorio y aparte agradezco en nombre del gobierno argentino la participación de todos ellos en el Foro Malvinas.
“Nunca le creí” a Tabaré Vázquez su “renuncia” política pero “vamos a ver si cumple con su palabra”
—Usted decía que la relación entre Mujica y Fernández fue fundamental para que se retomara el vínculo bilateral. ¿Forma parte del análisis qué pasará en ese vínculo si, como muchos proyectan, el ex presidente Tabaré Vázquez se presenta a las elecciones en 2014 y gana, o si accede a la Presidencia un candidato de la oposición?
—Hablar del futuro en Argentina o Uruguay es bastante irresponsable, sobre todo si estamos pensando en el tema político, o de conducta de los dirigentes. La única verdad es la realidad. Lo que decidió hacer el ex presidente en la relación con Argentina, si vuelve a ser presidente, no va a poder hacerlo. Por la sencilla razón de que las cosas han cambiado y nada que se haya resuelto hace algunos años se puede volver a repetir, porque las circunstancias son completamente distintas.
—¿En qué sentido son distintas?
—En todo sentido. La relación de Argentina y Uruguay viene avanzando a paso firme y con cuestiones concretas. No se va a poder decir mañana: “ahora no hay más dragado, vamos a tapar el río”. En la mayoría de los temas, actúan sobre una realidad tan compleja que no es fácil después desanudarlos y volverlos para atrás. Además lo que se está haciendo es en base al progreso de la república. A nadie le va a convenir desanudar las cuestiones que estén bien hechas, que son profundas y para el bien de los dos pueblos. Pero bueno, uno nunca sabe qué van a hacer los dirigentes mañana.
—En el pasado Tabaré Vázquez dijo que había pedido apoyo al ex presidente de Estados Unidos George Bush porque había evaluado la hipótesis de conflicto bélico en el diferendo con Argentina. ¿Qué evaluación hace de ese episodio?
—Debe estar arrepintiéndose Tabaré de haber dicho eso. Sí le costó presentar la renuncia a la política —que por supuesto yo, por ser un hombre de la política, nunca le creí—. Nunca le creí. Los hombres cuando estamos tan comprometidos es muy difícil que de un día para otro digamos “bueno, no hago más política”. Pero bueno, él dijo eso, vamos a ver si cumple con su palabra.