• Cotizaciones
    martes 28 de julio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “Dejamos la B y ascendimos” a la divisional A

    Si bien el investment grade amplía la base de inversores, el gobierno estima que a corto plazo “será acotado, muy reducido si es que lo hay” el impacto sobre al acceso a financiamiento en los mercados

    A diferencia de lo que ocurrió cuando Uruguay obtuvo por primera vez el grado de inversión no especulativa (investment grade), esta vez los beneficios en términos de acceso a fondos en los mercados “será acotado, muy reducido si es que lo hay”, si bien permitirá acotar los movimientos de precios de los bonos en caso que resurjan las “turbulencias” en el exterior, dijo a Búsqueda la directora de la Unidad de Gestión de la Deuda Pública, Azucena Arbeleche.

    En términos futbolísticos, el investment grade supone para Uruguay entrar a “otra liga” y es como subir de la divisional B a la A, sostuvo esa jerarca del Ministerio de Economía, quien el martes 3 recibió la comunicación de la suba de la nota del país resuelta por la agencia Standard & Poor’s.

    A continuación una síntesis de la entrevista.

    Los jerarcas de la época compararon en 1997 la obtención del investment grade con un equipo de fútbol que pasa de jugar en la divisional C a ascender a la A. ¿Recuperar esa categoría tiene ahora esa misma significación? ¿El contexto —económico, institucional, político— en que esto se da es igual al de aquel momento?

    —El país es distinto, las condiciones son distintas y lo que miran las calificadoras también lo es, porque sus metodologías van cambiando, entiendo que para mejor. Más allá de las comparaciones —que no creo apropiado hacerlas— lo importante es que a Uruguay como deudor se le otorga una nota que lo diferencia de aquellos con grado especulativo. Con el grado inversor entramos a otra liga; dejamos la B y ascendimos.

    ¿Qué efectos concretos tendrá esto?

    —En términos de costo de fondeo, el impacto en el corto plazo será acotado, muy reducido si es que lo hay, porque nuestros títulos ya estaban comercializándose como si tuvieran el grado inversor. Además, la demanda hoy ya es muy significativa y así lo evidenciaron las últimas operaciones de gestión de la deuda.

    No hemos visto un impacto en términos de tasa desde que se obtuvo el grado inversor, aunque han sido días particulares para poder evaluar el comportamiento de los bonos uruguayos. Quizás con el tiempo, y cuando otra calificadora le dé a Uruguay la misma categoría, ahí se amplíe la base inversora porque algunos fondos de inversión sólo pueden adquirir los bonos con investment grade otorgados por dos agencias. Eso fue lo que ocurrió por ejemplo con Colombia.

    El sello de grado inversor sí puede ser una diferencia si sobreviene una turbulencia financiera; el inversor se va a desprender de aquellos que no tengan esa categoría.

    Después de la caída de Lehman Brothers en 2008, el riesgo país de Uruguay —según el EMBI— se disparó por encima de los 1.000 puntos básicos y luego lentamente volvió a alinearse con el de otras economías emergentes. Con el grado inversor, esperamos que si ocurre otra turbulencia financiera, esa diferencia en los rendimientos no vuelva a repetirse.

    Además, cuando el gobierno emita deuda tendrá una base más amplía de inversores y se podrá acceder a financiamiento a menor costo. Al final, el contribuyente tendrá que volcar menos recursos para pagar el servicio de la deuda.

    ¿Cuándo prevé que una segunda calificadora le otorgue el investment grade al país?

    —Nada hacía pensar que Standard & Poor’s haría el primer movimiento, que hasta Semana Santa tenía a Uruguay con una nota un escalón por debajo del grado inversor y perspectiva estable.

    No hay una idea de por dónde pueda haber otro movimiento. El diálogo con las tres calificadoras es muy parejo en cuanto a sus metodologías y argumentos, y también lo son los que les exponemos nosotros.

    ¿Tener el grado inversor altera de algún modo la estrategia de gestión de la deuda y de financiamiento?

    —Para nada. Los pilares de la estrategia no cambian. En el último tiempo el énfasis estuvo en aumentar el porcentaje de deuda en moneda local, no porque fuera un mandato de afuera, aunque las calificadoras veían la dolarización como una vulnerabilidad.

    ¿Uruguay se torna más atractivo para otro tipo de inversiones por ser investment grade?

    —La nota encierra mucha información. Aún en un período en el que las calificadoras pueden haber perdido parte de su reputación, esa nota supone un análisis riguroso sobre el entorno político-institucional y económico, entre otros aspectos. Esa información puede ser relevamente para cualquier inversor que quiera hacer negocios con el país, no solo para los inversores financieros.

    En su comunicado, S&P elogió la gestión macroeconómica pero alertó que la misma se ve limitada por la elevada dolarización financiera y por la reducida flexibilidad fiscal. ¿Qué responde a eso?

    —Nuestro argumento ha sido que al analizar el grado de dolarización se debe tener en cuenta cuánto del crédito del sistema financiero va dirigido a los exportadores; si la mayor parte va a ese sector, que tiene ingresos en dólares, sus activos y pasivos están calzados en términos de monedas.

    Sobre el otro punto, hay que distinguir el espacio financiero del fiscal. Uruguay ha sido extremadamente cauteloso en prefinanciarse para poder practicar una política contracíclica ante un eventual impacto a raíz del enlentecimiento de la economía mundial. Además, desde el primer semestre del año pasado tenemos líneas contingentes, es decir efectivo que se puede desembolsar si hubiera un deterioro de las cuentas fiscales.

    Siempre trabajamos para tener suficiente liquidez para tener cubierto el servicio de deuda de doce meses para adelante, lo que es un seguro por el que hay que pagar una prima.

    S&P también cuestionó en su reporte que el alza de los precios al consumo ha superado las metas del gobierno. ¿La inflación es una preocupación desde el punto de vista de la gestión de la deuda, una parte de la cual es en pesos?

    —La inflación es una debilidad que hace tiempo que es mencionada por las calificadoras. Sin embargo, hubo un movimiento hacia el grado inversor con la inflación por encima del rango.

    Desde la gestión de la deuda no es una preocupación. Y de hecho, por segundo año consecutivo emitimos títulos en moneda local porque la expectativa es que se alinee la inflación dentro del rango.

    Por otra parte, la mayor parte de nuestros títulos están en unidades indexadas; la bondad de esos instrumentos es que si hay una mayor inflación el inversor no va a ver deteriorado el pago que recibe. Nos sentimos confortables con ese instrumento y se está abriendo una etapa para la emisión en moneda local.

    En una mesa de discusión organizada el lunes 9 por radio El Espectador el economista José Manuel Quijano dijo que la mejora en la nota de Uruguay pudo haberse debido a presiones políticas y Michele Santo sostuvo que se justificaba una decisión de ese tipo un año atrás, pero no ahora porque el riesgo de posibles shocks externos han aumentado. ¿Qué dice sobre ese tipo de análisis?

    —No me queda muy claro a qué se alude cuando se habla de la incertidumbre externa. Uruguay se ha más que preparado para esto; las líneas contingentes, la política de prefinanciamiento, el grado de inversor como una herramienta para que no se muevan tanto nuestros títulos. Todo esto es parte de la preparación para una turbulencia externa. Entonces, no parece razonable como argumento el aumento de la volatilidad y la incertidumbre del mercado externo, cuando estamos demostrando que nos hemos preparado. Tampoco estamos inventando la pólvora; lo mismo hicimos en 2008. Y no sé qué otro país creció como Uruguay luego del evento de Lehman Brothers.

    Es cierto que cada crisis es diferente, pero todos estos elementos de precaución tienen que ser considerados en el análisis.

    El debate político no me corresponde.

    ¿Ve más factible que Uruguay mejore su nota dentro del rango de grado inversor a que sufra una reducción?

    —Por supuesto, para eso trabajamos.