• Cotizaciones
    martes 23 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    ¿El kirchnerismo era de izquierda?

    N° 1876 - 21 al 27 de Julio de 2016

    Desde principios de siglo, las actitudes hacia la región han dividido a las dos mitades políticas uruguayas. El oficialismo desde 2005, el Frente Amplio, siempre estuvo firmemente a favor de los países y gobiernos del “giro a la izquierda”, sobre todo de los vecinos cercanos: la Argentina kirch­nerista y el Brasil de Lula-Dilma (y también de la más lejana Venezuela de Chávez y Maduro, para muchos “la” pieza central de ese giro a la izquierda). La idea básica era simple: las izquierdas latinoamericanas tenían (porque eran izquierdas) fuertes afinidades ideológicas y políticas, y en ellas estaba la raíz de un nuevo latinoamericanismo (y, eventualmente, del socialismo del siglo XXI).

    La otra mitad política uruguaya, a la inversa, siempre miró con gran desconfianza al kirchnerismo y al chavismo-madurismo (aunque siempre consideró de una manera más cautelosa al Brasil del PT).

    En los últimos tiempos las cosas están cambiando. En una entrevista publicada por “El País” el martes 15, el senador del Nuevo Espacio (FA) Rafael Michelini sostuvo que “en el tema internacional, el FA no se ha adecuado a los cambios. Han pasado cosas muy fuertes a nivel internacional y algunos compañeros no se dan cuenta”. Y, al cabo de una breve discusión sobre el madurismo, concluyó: “Muchos frentistas no nos querían ver tan pegados al kirchnerismo o a Maduro y debimos escucharlos más. Tenían razón”.

    El FA apenas está empezando a revisar estos temas y no sabemos qué proporción de las elites de la izquierda comparten, hoy, el punto de vista de Michelini. Menos aún sabemos cómo evolucionará esta revisión incipiente.

    Mirando hacia atrás, las señales de alerta eran muchas y siempre estuvieron ahí. Como Venezuela está lejos y su historia es mucho menos familiar para nosotros, en lo que sigue se aborda la parte más fácil. ¿Cuáles eran esas señales de alerta en cuanto al kirchnerismo? ¿El modelo K era efectivamente “la izquierda” en Argentina, como casi todos lo vieron?

    El kirchnerismo fue visto como “la izquierda” por varias razones. Algunas de sus políticas (especialmente las que apuntaban a los menos favorecidos, en el marco de la tradición peronista) eran o podían ser vistas como de izquierda (y fueron exitosas, además). La máquina de comunicación K, de tamaño y recursos sin precedentes en la historia argentina, hizo de esa idea una (o “la”) pieza central del “relato”. En definitiva, casi todos, propios y ajenos, lo describían en esos términos.

    Pero las dudas también eran varias y significativas. Primero, el kirchnerismo no nació de la izquierda y en ese momento el recién nacido no era, ni era visto como de izquierda. El kirchnerismo es hijo del peronismo, cuyas raíces no están en la izquierda, y que puede apadrinar fracciones de orientaciones muy diferentes. Algún tiempo después, el “relato” oficial K sostuvo que la historia empezó en 2003, cuando Néstor Kirchner ganó las elecciones presidenciales (borrando sistemáticamente los papeles que de­sempeñaron Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, su ministro de Economía, en la afirmación inicial del kirchnerismo). Pero en aquel momento nadie lo veía así. Kirchner era un poco conocido gobernador patagónico que llegó a la candidatura porque el entonces presidente Duhalde creyó que dentro del peronismo era la mejor opción “razonable” capaz de derrotar a Menem (en aquel momento “el abanderado neoliberal” del peronismo, muy resistido; para la mayoría peronista era un traidor). La disputa de fondo no era entre izquierdas y derechas, sino intraperonista, entre Duhalde y Menem.

    Este desfase temporal (al principio, los K no eran la izquierda) fue crítico. Kirchner fue el constructor de facto de su poder político, en parte por sus talentos políticos, en parte por accidentes históricos (su designación como candidato) y en parte por sus habilidades negociadoras (con la cúpula peronista, con los gobernadores). No lo derivó de su posición institucional (nunca fuerte en la Argentina democrática y debilitada aún más por los acontecimientos que terminaron con la Presidencia de Fernando de la Rúa). Se decía: “Kirchner restableció la autoridad presidencial”. No en el sentido de reconstruir una posición institucional influyente en la política argentina. De alguna manera, Kirchner presidente tenía la autoridad que tuvo más por Kirchner que por presidente. Tan exitoso fue su liderazgo que cuando murió, en 2010, el discurso K lo transformó sin esfuerzo (al contrario: con gran receptividad popular) en uno de los grandes caudillos de la tradición peronista (Perón, Evita, Néstor K). La TV lo mostró claramente.

    Tercero: las pocas o muy pocas instituciones político-partidarias características del kirchnerismo, desde “La Cámpora” para abajo, son instituciones verticales, construidas desde arriba hacia abajo. No expresan organizaciones populares ni sus demandas. Más bien son organismos de reclutamiento, aparatos de canalización y control. Es una izquierda “construida desde arriba”.

    ¿Por qué es (era) importante saber si el kirchnerismo era o no de izquierda? Porque la confusión sobre los tres puntos anteriores hacía muy difícil analizar al kirchnerismo y anticipar sus posibles acciones. Las decisiones de un gobierno “de izquierda” pero vertical y personalista dependen en buena medida (¿sobre todo?) de las necesidades, actitudes e ideas de su vértice superior. En particular, no pueden derivar de las demandas, expectativas y controles acumulados en instituciones de izquierda que no existen.

    Un ejemplo ayuda a explicar mejor el argumento. Todo lo anterior está escrito con un ojo puesto en Uruguay, buscando facilitar la comparación. También este último párrafo. ¿Algún uruguayo, oficialista u opositor, puede imaginar que un viceministro de tres períodos consecutivos de gobierno sea capturado manipulando más de ocho millones de dólares en efectivo con unas religiosas solitarias, en un lugar (el presunto “convento”) de características físicas difíciles de entender? Las raíces y las tradiciones son importantes hasta para la izquierda iconoclasta. Las izquierdas sin raíces ni tradiciones pueden terminar muy alejadas de las otras izquierdas que sí las tienen.

    © Luis E. González. Derechos reservados (especial para Búsqueda).