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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAlguien dijo alguna vez que un texto sin contexto es solamente un pretexto. La reflexión viene a cuento de la carta del Dr. José Olivera J. que Búsqueda publicara en su entrega del 19 enero 2017 bajo el título “Exodus 1947”. Una nueva oportunidad que el corresponsal no desperdicia para denostar a Israel y a los judíos.
La carta es un prontuario de verdades a medias cuyo único sentido es sembrar un manto de sospechas conspirativas y de dudas (rectius: odio) sobre todo lo que rodea a los judíos, al mejor estilo de la clásica literatura antisemita. La palabra judío se trae a colación una y otra vez, deliberadamente y a santo de nada, con el solo propósito de alimentar el perjuicio.
Así, las referencias al “banquero judío Rothschild” o al “judío británico Herbert Samuel”, o a que Stalin murió envenenado y para luego agregar que “a Stalin lo sucedió Nikita Salomón Pearlmutter (a) Kruschev”. ¿Qué tiene que ver la muerte de Stalin o el hecho que a este lo hubiera sucedido Kruschev, con el tema que motivaba la carta del corresponsal (¡una columna de Marcos Cantera Carlomagno sobre las posturas de Gran Bretaña frente a árabes y judíos previo a la creación del Estado de Israel!)? ¿A título de qué se trae a colación el segundo nombre de pila de Kruschev? Tal como escribiera Nahum Bergstein hace más de 20 años, “estas asociaciones van creando subliminalmente las imágenes y los estereotipos reducidores y negativos que sirven de alimento al prejuicio, al odio y a la discriminación”.
Todo ello para que el corresponsal de marras remate su carta con una conclusión no menos reducidora y estereotipada: “En Palestina existe Israel pero no existe Palestina y por tanto no hay paz”. En el medio, y entre otras tantas lagunas, la carta omitió decir —¿se olvidó?— que mientras los judíos aceptaron la propuesta de partición de Palestina planteada por la ONU en 1947, los árabes la rechazaron y optaron por invadir Palestina y dar inicio así a la más sangrienta de todas las guerras de Israel. ¿No será más bien que no hay paz por razones que tienen mucho más que ver con ese pecado virginal de los países árabes?
Jonás Bergstein
CI 1.316.079-4