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    viernes 14 de junio de 2024

    “Hay una guerra abierta en Armenia pero es una guerra muda”

    Su nombre estuvo en el horizonte durante toda la pandemia. El recital estaba previsto originalmente para abril de 2020 y fue pospuesto varias veces. De hecho, había venido en febrero de ese año para hacer una ronda promocional de medios.

    Durante esos dos años interminables que en los hechos fueron uno, junto con Jaime Roos y el director de orquesta André Rieu, su apellido armenio aparecía en todas las grillas de espectáculos, muchos meses más adelante, por supuesto. Siempre sabíamos que al final de la distopía, tocaría Ara Malikian. “Las ganas que tenemos de viajar y tocar están muy acumuladas”, dice a Búsqueda, en perfecto español, el violinista libanés desde Madrid, donde vive desde hace 22 años. Malikian, virtuoso violinista nacido en Beirut en 1968, nieto de un armenio que escapó del genocidio fingiendo ser violinista, actuará en el Auditorio del Sodre el martes 25 y el miércoles 26 a las 21 (Tickantel, de $ 1.700 a $ 3.200), en el marco de The Ara Malikian World Tour, que también lo trae a Buenos Aires y Córdoba y que en diciembre lo llevará a Londres y Nueva York.

    Se trata de un músico todoterreno, tan capaz de interpretar una pieza clásica como de hacer un solo improvisado en un estándar popular, y con una potente impronta escénica, valiéndose de su estética opuesta a los formalismos clásicos. Junto a él estarán Iván Melón Lewis (piano), Iván Ruiz Machado (bajo), Georvis Pico Milán (batería) y Dayan Abad (guitarra).

    Como intérprete y como compositor, Malikian transita por una insólita variedad de estilos, desde el barroco al rock. Esa versatilidad y esa capacidad de mutación es la contraseña que conviene conocer antes de ir a verlo. Adelanta que el 80% de la grilla serán temas de su autoría. “Nunca planifico demasiado los conciertos. Cualquier cosa puede pasar. Me dejo llevar. Me costó muchos años encontrar la libertad artística. Y luego de empezar haciendo versiones aprendí a inspirarme en mis vivencias, en mis viajes, en mis encuentros. Puedo empezar a tocar algo clásico y terminar en un son cubano. Todo es posible”.

    Varios grupos muy populares como 2Cellos y Apocalyptica hacen este crossover entre la tradición clásica y la música popular con instrumentos de cuerdas. Por otra parte, hace rato que el violín está presente en folclores populares de todo el mundo. Sin embargo, Malikian es objeto de elogios aparatosos como “El músico que cambió definitivamente la manera de tocar el violín”. El hombre deslinda responsabilidad y, de hecho, contradice a sus aduladores: “No considero que haya cambiado nada, no inventé ni revolucioné nada. Tampoco me gusta la palabra crossover. Me suena muy comercial, me suena feo, a engaño, a fórmula. Yo, simplemente, estoy enamorado de la música que sale del violín. Creo que encontré mi propio sonido y mi propio concepto de la música, y lo intento transmitir. Justamente, no intento impostar una fórmula sino tocar una emoción”.

    Pese a su fuerte presencia en el paisaje sonoro popular, el violín sigue cargando, para gran parte del público en esta parte del mundo, con el estigma del aburrimiento y de la solemnidad que acompaña irremediablemente a la música clásica. “Por desgracia el violín siempre es identificado con una música sinfónica o académica, más inspirada y a la vez distante. Por eso a mucho público joven le da susto ir a un concierto de violín, por miedo a aburrirse, a no entender o a estar en un lugar equivocado. Hay mucha gente haciendo de todo con el violín, pero termina cayendo en esas etiquetas. Pero no es así. Por eso me importa insistir con esta idea de que el violín es para todo el público y todos los tipos de música”.

    Un adicto al escenario. Así se define el violinista. “Me siento pleno en el escenario, con el público delante, sintiendo esa energía. Para mí, el directo es una adicción. Ahí arriba entro en trance. Eso no me lo puede dar ningún estudio de grabación”.

    Guerra muda

    No por conocida, su historia familiar deja de ser sorprendente. Su abuelo armenio logró escapar hacia Líbano del genocidio perpetrado por los turcos haciéndose pasar por violinista; luego su padre, al tener el violín en su casa, le pidió para tomar clases, y mucho después le enseñó a tocarlo a Ara, quien aún conserva el instrumento de su abuelo. “Crecí sabiendo esa historia. Mi abuelo perdió a toda su familia y salvó su vida gracias a este violín, que le permitió cruzar la frontera y que hoy está en mis manos. No es un buen violín, es uno común y corriente. No es valioso pero para mí tiene mucho valor emocional”.

    En su infancia y adolescencia, Malikian también conoció la guerra en carne propia, pues su Beirut natal fue destruida por la guerra de los años 80. De hecho, las extensas estadías en refugios subterráneos, para mantenerse a salvo de los bombardeos, le permitieron una intensa práctica del violín. Cien años después, las duras circunstancias que vivió su abuelo en Armenia se reeditan por el reclamo histórico de los armenios y su extensa diáspora dirigido a Turquía (con movilizaciones en todo el mundo, Uruguay incluido) y también por el reinicio del conflicto en ese país montañoso con su vecino Azerbaiyán, por los territorios de Nagorno-Karabaj.

    Malikian no oculta su preocupación por estas situaciones: “Yo vengo de la cultura armenia y sé que en Uruguay hay una comunidad armenia muy importante y muy militante. Tuve la suerte de conocerles. Armenia está pasando un momento muy difícil porque el país está siendo agredido nuevamente, lo cual nos inquieta mucho a todos los armenios. Por eso estamos muy preocupados y nos manifestamos para que el mundo conozca lo que pasa. Obviamente, el mundo está más preocupado por otra guerra, que genera mayor interés político y económico. Entonces, el silencio de la Unión Europea, otros gobiernos y otros grandes poderes hacen que el conflicto en Armenia sea invisible. La situación es muy grave. Hay una guerra abierta en Armenia pero es una guerra muda. Nadie habla de lo que está pasando. No interesa. Yo no suelo hablar de política, me concentro en tocar el violín, pero cuando ves cómo violan los derechos humanos de esta manera me siento obligado a pronunciarme sobre esta desgracia que está ocurriendo”.

    Vida Cultural
    2022-10-19T21:17:00