—Usted dijo hace un par de años a El País que “en Finlandia la pelea con los sindicatos fue a cuchillo”, que para avanzar “no hay atajos, hay que confrontar”. ¿Cómo ve ahora esa relación?
—Usted dijo hace un par de años a El País que “en Finlandia la pelea con los sindicatos fue a cuchillo”, que para avanzar “no hay atajos, hay que confrontar”. ¿Cómo ve ahora esa relación?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—(Ríe). Finlandia es un ejemplo para todos de muchas cosas, tiene una educación totalmente pública y ejemplar; es un espejo donde nos miramos. ¡Ojalá! Pero lo que nadie dice es que Finlandia pasó por unas negociaciones durísimas con los sindicatos docentes para llegar a donde está. A mí me interesa llegar a los acuerdos, no a los cuchillos... Quiero resaltar la necesidad del acuerdo y hasta ahora se ha trabajado muy bien con los sindicatos. Cuando hablás mano a mano encontrás muchos más acuerdos que luego en las posiciones más corporativas. Tenemos expectativas puestas en que los docentes no agremiados apoyen lo que queremos hacer y que ese apoyo sea un mensaje para los sindicalizados y sus dirigentes de para dónde quiere ir la sociedad. Primero dialogar, respetar la institucionalidad y ejercer la autoridad. Pero sin miedo al enfrentamiento. Porque la historia reciente fue la de no enfrentar a los sindicatos y eso se parece bastante a no avanzar.