• Cotizaciones
    viernes 17 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “La suerte del campeón”

    Sr. Director:

    Se ha hablado y escrito en forma por demás abundante, de esa especie de lanzamiento internacional de Mujica. En tanto su popularidad en el país ha disminuido, a nivel del “mundo que importa” resulta claro que nuestro presidente recoge de los medios y la opinión pública internacional una admiración jamás alcanzada por ningún predecesor.

    Su imagen de hombre bueno; de vida austera lindando en el ascetismo; su historia de viejo luchador social y mártir de la dictadura, entre otras cosas, ha despertado un interés inusitado en ámbitos donde resulta muy difícil trascender, sobre todo proviniendo de este pequeño país.

    Pero además, en el mismo sentido y de manera absolutamente azarosa, este fin de semana se generaron una serie de circunstancias fácticas a nivel deportivo, que seguramente ni los mejores asesores del presidente (en el caso que los tuviera) podrían haber elaborado para elevar aún más su imagen a nivel internacional.

    Es sabido a nivel deportivo y sobre todo en el fútbol, que cuando un equipo por vía de sus méritos propios se encuentra en una buena racha, en general se produce un fenómeno inexplicable: la suerte se pone de su lado. Los contrarios erran goles increíbles; pegan pelotas en los palos; le cobran un penal dudoso o marcan un gol en off-side. Es la denominada “suerte del campeón”, que, en el caso de Mujica, se materializa cuando se dan circunstancias absolutamente ajenas a su control, pero que vienen a ratificar, nada menos que por la vía de los hechos, la estricta veracidad de su discurso.

    Parece claro que el presidente, en sus relaciones internacionales vincula, de alguna manera, sus características personales con la propia idiosincrasia del país. Transmite la idea de un país también austero, sin despliegues espectaculares, aferrado a sus costumbres y fundamentalmente honesto.

    Tan es así que las autoridades argentinas sintieron que su país había sido señalado indirectamente como la representación de una especie de contracara e inmediatamente se pusieron el sayo: “nosotros tampoco somos corruptos”, afirmó, por las dudas, un alto funcionario del gobierno.

    Pero volviendo al tema. No se habían callado los ecos de la triunfal visita de Mujica a EEUU; los reportajes efectuados por las más importantes cadenas internacionales; los elogios recibidos de organismos multilaterales y el rodaje de película de Kusturica sobre su vida, cuando suceden los hechos de este fin de semana.

    En ambas márgenes del Plata finalizaban campeonatos de fútbol. En Argentina jugaban River Plate-Quilmes y en Uruguay Wanderers y El Tanque, en horarios similares.

    En tanto en Buenos Aires, en un Estadio Monumental repleto, con setenta mil personas eufóricas y una escenografía y derroche impresionante “Los Millonarios” salen por enésima vez campeones, en Uruguay, en el Estadio Campeones Olímpicos de Florida, con capacidad para ocho mil personas apretadas, teniendo como telón de fondo unos deshojados eucaliptos y el techo de casas linderas, se corona campeón por primera vez en su historia Wanderers, un añejo cuadro chico.

    Es muy probable que las imágenes de ambas finales en las cadenas internacionales se hayan emitido en forma sucesiva. Y de este modo, los televidentes del mundo vieron, por un lado, un enorme despliegue de color; fuegos artificiales; enormes tribunas repletas; un dispendio de dinero enorme, y, por otro, una triste cancha inferior a la de cualquier equipo amateur de un país europeo; un puñadito de hinchas emocionados y, como un símbolo de la miseria más absoluta: la Copa. Una Copa que resultaría risible si se entregara en un cuadrangular de fútbol cinco de veteranos. Una especie de lata abrillantada de unos veinte centímetros, rota, partida al medio, que se bamboleaba peligrosamente y que perdió una de sus asas en cuanto fue entregada, transmitiendo al espectador una enorme mezcla de nerviosismo y pesadumbre.

    En conclusión se mostró al mundo involuntariamente una comparación, a través de estos espectáculos de una ratificación empírica de los dichos del presidente: un país austero; sin estridencias; sin despliegues fastuosos y que traslada esa modestia, incluso, a la expresión deportiva que ha asombrado al mundo durante toda su historia.

    Como dijimos; ni el mejor producto elaborado por el más prestigioso equipo de especialistas en marketing personal hubiera obtenido un resultado siquiera parecido a lo que la realidad le brindó al Sr. presidente. Es claro que su carrera a nivel internacional se construye, entre otras cosas, con la exhibición de sus características personales, pero además cuenta con ese intangible maravilloso e imprescindible que los futboleros sabemos que existe: “La suerte del campeón”.

    Alfredo Daniel Blanc Luzuriaga