La distancia que hay entre los sueños de un chico en llegar a ser el mejor golfista aficionado de Latinoamérica es proporcional a la que existe entre su modesta casa y el hoyo 6 del Club de Golf del Cerro. Es que ahí, en Puntas de Sayago, nació Juan Álvarez Soto, actualmente el mejor golfista uruguayo. Es también, y no es menor, el número uno entre los jugadores amateurs de Latinoamérica y está ubicado 30º en el último ranking mundial de la categoría.
El golf, como si se tratara de un juez supremo, determina alegrías, tristezas, incluso abandonos sin importar la cancha donde juegue. La actitud, la pasión, la entrega, el compromiso, y, por qué no, la fortuna, son algunos de los elementos que este deporte toma en cuenta para así colocar en su justo lugar a cada golfista. Los deportes han sido históricamente verdaderos trampolines para que atletas y jugadores hayan trascendido su entorno social en virtud de sus destacados desempeños
En este contexto, Juan Álvarez, de 22 años, continúa cosechando títulos y logros con marcas nunca antes alcanzadas por un golfista compatriota. Acaba, por ejemplo, de consagrarse campeón Sudamericano en Lima, Perú, uno de los torneos de mayor jerarquía que se disputa en el continente.
En la tarde del domingo 31 de enero, apenas logrado su tercer título consecutivo en la última Copa de Oro en el Cantegril Country Club, Álvarez mantuvo un diálogo con Búsqueda. Este es un resumen de la entrevista.
Inicio precoz
“Comencé a jugar a la edad de siete años porque mi padre y alguno de mis hermanos trabajaban como caddies en la cancha del Cerro; iba detrás de ellos con un palo. Nací cerca de la cancha. Desde el fondo de la casa hasta el centro del green hay 46 yardas, la tengo medida”, manifiesta con una sonrisa cómplice.
“Alcides Flores fue mi primer profesor, con él trabajé hasta los 12 años, aproximadamente. Alcides le decía a mi padre que yo tenía condiciones, que podía jugar bien al golf, pero mi padre no le creía, quería que yo estudiara. Mis primeros palos me los regalaron unos coreanos que jugaban en el Cerro, era una bolsa con seis o siete palos”, recuerda.
“Después cuando Ernesto Machiavello llegó a la presidencia del (Club del) Cerro, ingresé a la Escuela de Menores hasta que en el 2005 el profesor Santiago Lavergne me llevó al Club de Golf del Uruguay y me cambió la vida. Desde ese momento practico y juego en Punta Carretas por lo menos cuatro veces a la semana. A los 14 años saqué el primer handicap: me dieron 10, ahí ya jugaba bien”, admite.
Vale destacar la tarea que desempeña el Club de Golf del Uruguay en la persona de su gerente deportivo, Raúl Pérez, en todo lo que implica la preparación de Juan.
Terrible golpe
El 11 de julio del 2010, cuando tenía 17 años, la vida le dio un golpe terrible: la sorpresiva muerte de su madre a causa de un problema cardíaco. “El mundo se me vino abajo. El primer año fue horrible, llegué a pensar en dejar de jugar al golf. Ella me preparaba todo para cada uno de mis viajes, siento mucho su falta. Me hago el duro pero por dentro es muy difícil, ella siempre está conmigo, en cada momento, así lo siento”.
Campeón Sudamericano
“Es un título muy importante, lo jugué por primera vez en el 2009 y siempre lo quise ganar. El nivel de juego mejora en cada edición porque además de lo mejor de Sudamérica llegan jugadores norteamericanos, ingleses y australianos”, destaca.
“Este triunfo además me da la posibilidad de jugar invitado por el Royal & Ancient de Saint Andrews, en el European Amateur Championship que se juega en Estonia a principios de agosto”.
Latin America Amateur Championship
En la segunda edición de este campeonato disputado a mediados de enero en la reconocida cancha Teeth of the Dog en República Dominicana, que otorga al ganador la posibilidad de jugar el Masters de Augusta, además de otros importantes incentivos, Álvarez no cumplió una buena actuación finalizando en el puesto 19º.
Llegando como uno de los favoritos, Juan no pudo soportar la presión que crea un torneo tan importante y así lo reflejó en sus declaraciones posteriores. “Creo que fue uno de mis mejores torneos en cuanto a la forma en que le pegué a la pelota durante las cuatro vueltas. También reconozco que fue uno de mis peores campeonatos con el putter, fue terrible, desesperante, dejaba la pelota cerca del hoyo y no podía embocarla”. “Nunca encontré el toque sobre el green además que me costó mucho leer las caídas, con el caddie tampoco logré buena sintonía en todo el campeonato. Espero tener mi revancha el año que viene en Panamá”, comentó.
El mejor de Latinoamérica
“Es un gran orgullo, un verdadero sueño que tuve desde chico de llegar a ser el mejor de Latinoamérica. Creo que lo llevo bastante bien, aunque sé que ahora tengo otro tipo de presiones. Por ejemplo, en República Dominicana jugué mal y surgieron una serie impresionante de comentarios sobre mi forma de jugar, de entrenarme, estaba todo mal. Pero a la semana siguiente gané el Sudamericano en Lima y estaba todo bien”.
El último listado oficial del ranking mundial de aficionados muestra a Juan en el puesto 30º de dicho escalafón, una ubicación nunca antes alcanzada por un golfista uruguayo.
“Lo siento como un gran logro, Ud. sabe lo difícil que es llegar hoy en día a estar entre los primeros 50 golfistas del mundo. Claro que ahora estoy en esta posición, quiero seguir escalando y llegar a estar entre los cinco mejores aficionados del mundo”.
“Voy a tratar de jugar la mayor cantidad de campeonatos que otorguen puntos para el ranking, buscando consolidar esta posición. Lamentablemente, los torneos que otorgan más puntos se juegan en Europa y Estados Unidos, por lo que estoy en cierta desventaja”, indicó.
“Todo esto me pone muy contento por el golf uruguayo, es algo que nunca se había logrado; también me alegra por toda la gente que me apoya”.
“Un verdadero coach”
Ruben Llanes “ha sido fundamental en todo este proceso que ya nos tiene trabajando juntos por un año y medio. Apenas llegó tuvimos una charla en el Club de Golf donde me gustó mucho lo que me dijo”. ”Siento que gracias a él cambié la forma de entrenarme pero también en la estrategia de juego, no sé, estoy más tranquilo en la cancha, más maduro”.
“Trabajé con otros profesores anteriormente pero creo que nunca me entregué como lo hice con Ruben. Para mí es un verdadero coach, cuando entrenamos no hay lugar para las bromas, es sumamente exigente en las prácticas. Además, muy importante para mí es que Ruben no quiso cambiar mi estilo de juego. Soy un jugador agresivo, por más difícil que sea el hoyo o lo complicada que esté la bandera, y Ruben respetó siempre mi estilo”.
Aún “sigo enojándome cuando pego un mal tiro. Soy consciente de que es algo que tengo que mejorar, de todos modos creo que he mejorado en ello”, confió el destacado joven golfista compatriota.