Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCoincidiendo con la fecha en que Wilson Ferreira Aldunate hubiera cumplido 98 años de edad, lo molesto nuevamente, pues como en tantas otras oportunidades un artículo publicado en su semanario llama a la reflexión.
En concreto me refiero al artículo “Parlamentarias”, escrito por Danilo Arbilla en su edición del 26 de enero.
En ella el autor, luego de citar a eximios parlamentarios del pasado y recordar alguna anécdota personal, comenta la actualidad de nuestro Legislativo, en el cual las interpelaciones no generan las expectativas de otrora y tienen como todos suponemos un final ya conocido: la aprobación de la gestión ministerial.
Las enormes expectativas que despertaban en nuestra población las interpelaciones de Wilson, especialmente mencionado en la nota, ya no existe. Recuerdo a un amigo que escribió que Uruguay antes del golpe de Estado de 1973 tenía una de las mejores clases políticas del mundo. “La política era uno de los más nobles destinos a los que podría aspirar un ciudadano. En aquella época significaba afrontar una vida dedicada al servicio público y la formación propia y ajena para servir a la patria. Los mejores hombres sacrificaban sus fortunas, sus felicidades y hasta sus vidas en pos del bien común. Por ese Parlamento, cuando lo derribaron en junio de 1973, hombres y mujeres de todas las generaciones y todos los pelos hicieron una huelga general que asombró al mundo”.
Ahora bien, esos recuerdos llevan, tal cual escribiera Kundera, a despertar en mí “la insoportable levedad del ser”, ¿y qué pasaría si hoy Wilson viviera y fuera el interpelante?
No tengo dudas.
En primer lugar, como ya dije antes, si Wilson hubiera sido presidente en 1971 o en 1976 o 1984, el Frente Amplio no habría llegado al poder y no tendríamos la situación de hoy.
Pero si hubiera tenido que actuar en la oposición, las interpelaciones serían aún más brillantes de lo que fueron las que aumentaron su fama, porque los objetos de lo que serían sus interpelaciones tales como seguridad, educación o, mejor dicho, falta de seguridad y deterioro de la educación, títulos inexistentes, incesantes aumentos de tarifas para tapar déficits acumulados, estado de las rutas nacionales, falta de inversión en infraestructura y otros, le darían mucho más material para su desarrollo y lucimiento, pues en definitiva, son temas, en mi opinión más graves de los que llevaron en su momento a las interpelaciones de otrora.
Si existiera el funcionamiento ético de los Partidos como antes de la dictadura, Wilson hubiera volteado por lo menos a uno o dos ministros frentistas que no quiero nombrar. Una o a lo sumo dos interpelaciones le hubieran bastado.
Sin embargo, y más cuando Wilson no está, creo que el resultado sería el mismo por motivos diferentes.
En primer lugar, la soberbia oficialista.
El Frente Amplio hasta ahora, en lo nacional por los resultados electorales y en lo departamental por el régimen constitucional, siempre gobernó con mayorías. Si un presidente constitucional se jactaba de no haber perdido una huelga, al Frente no le gusta perder una de nada. A Wilson nada menos, no le darían lo que ellos consideran un triunfo, a pesar de que la inseguridad y la educación se encuentren cada vez peor y sobre los títulos …
El famoso voto 50 de la Cámara de Diputados y la situación de los ediles de Salto, nos dirán cómo evoluciona esta conducta en el futuro.
En segundo lugar hay un tema de delicadeza.
En la época en que Wilson interpelaba a los ministros, ante la constatación de faltas y/o errores graves por responsabilidad directa del interpelado o de sus funcionarios o asesores mal elegidos y peor controlados, los ministros renunciaban, porque su sensibilidad se lo imponía. Y hablamos de ministros del gobierno del presidente Pacheco Areco.
Hoy, por lo anterior, no es así. Por el contrario, los ministros se amarran al cargo y sus parlamentarios oficialistas los respaldan a cualquier precio.
Y eso es así en todas las ramas en que el oficialismo es mayoría.
Veamos, como mero ejemplo, porque para muestra basta un botón, la actitud del diputado suplente del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de gobierno, que preside el gremio de futbolistas, “el conventillo de la Mutual”, al decir de Raúl Ronzoni en su nota de la misma edición, no solo no renuncia a su cargo, ni siquiera ha citado hasta la fecha a una asamblea solicitada de acuerdo a los estatutos del gremio a pesar de la petición por parte de una amplísima mayoría de sus asociados.
En definitiva, creo que tiene razón Danilo Arbilla; el resultado de las interpelaciones será el previsible para la mayoría oficialista, para lo cual lo más importante es el gobierno y su partido, todo estará bien a pesar de que los interpelantes y la realidad demuestren lo contrario.
El motivo: otros tiempos, otros hombres, otras conductas.
Atentamente.
Dr. José A. Alem Deaces