En Uruguay faltan docentes. Hay un déficit permanente de maestros y también de profesores.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCiertas asignaturas casi carecen de profesores titulados, hay pocos docentes de Matemática, de Física, de Inglés. Grupos enteros quedan sin profesor todo el año.
Mientras tanto, los políticos dan alharaca a la tecnología, a la modernización.
Hace poco supe de una profesora de Biología que recibió un championazo en la frente, en plena aula. La profesora casi se desvaneció, pero lo peor vino después. Quisieron sancionarla por haber perdido el “control” de la clase. Un clásico: la culpa es de la mujer violada por haber llevado minifalda. La responsabilidad en algunas mentes es de la víctima, sobre todo si se trata de una mujer.
Desde hace años los políticos tienen entre ceja y ceja las materias humanísticas: Historia, Filosofía, Literatura. Las materias que obligan a leer y escribir, a usar lenguaje y pensamiento.
Quienes las imparten, en altos porcentajes, se han formado en el tradicional IPA (Instituto de Profesores Artigas) o en los modernos Centros Regionales de Profesores, los CeRP, del Interior. Han estudiado mucho y además han realizado la “práctica”. Un docente “recibido” ha sido fogueado en el trato con los adolescentes, ha usado su creatividad y su energía juvenil en encontrar caminos didácticos de encuentro con las nuevas generaciones de uruguayos.
Pero sobre estos titulados se cierne la guillotina.
Y mientras tanto, si un bachiller tiene como materia favorita la Biología, es posible que se decida por ser médico, veterinario o laboratorista en lugar de ser profesor de Biología y exponerse a un champión en la frente.
O deseche ser profesor para no tener que sufrir un multiempleo sobrellevado en ómnibus atestados, corriendo del liceo a la UTU y de la UTU al Nocturno. El multiempleo también lo sufren los médicos, pero estos suelen trasladarse en un auto confortable y aun así a menudo hacen esperar a sus pacientes.
Solo el amor al trabajo puede hacer que las jóvenes maestras se enfrenten cada día a la primera línea de fuego de la pobreza. Que se metan en paisajes urbanos inquietantes a las ocho de la mañana, puntuales y sonrientes, cuando en invierno es aún de noche y las calles están embarradas, luego de atravesar media ciudad en un ómnibus cansino.
Solo el amor al trabajo puede permitir que los profesores y maestras, que han estudiado años, tengan que aplacar la cólera de una madre cuyo nene sacó “baja”.
Los Centros de Formación Docente exigen a los estudiantes un ritmo de asistencia y estudio (13 asignaturas por año) que los desvencija. El plan 2008, creado por el primer gobierno de Vázquez y que sustituyó los planes “tradicionales”, está haciendo estragos. Los estudiantes de profesorado demoran años en terminar su carrera, o, si no, desertan.
Si un inmigrante era profesor en su país, aquí debe esperar a obtener la ciudadanía. Y hacer la intrincada reválida.
Nadie exhorta al país a generar docentes. A respetarlos. A pagarles bien.
De eso no se habla. De fútbol sí.