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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la página 4 de la edición del jueves 24 de febrero luce una columna escrita por Fernando Santullo y que se titula Un error de Lacalle. Deseo señalar que estoy completamente de acuerdo con el título de la nota… pero solo con el título.
No voy a ingresar a la existencia o no de presos políticos en Uruguay, primero porque siempre ha sido algo dificultoso definir lo que es la comisión de un delito político y como lógica consecuencia quién es preso político y, segundo, porque en derecho “el nombre no hace a las cosas”. Así, a nadie se le ocurriría ir al Banco de Previsión Social a depositar cierta suma de dinero a interés, ya que de banco no tiene más que el nombre pues su sustancia es otra. En consecuencia prefiero llamarlos presos con irregularidades porque no otra cosa es haber procesado a alguien porque tenía los ojos celestes y que, aunque finalmente fue encontrado no culpable, estuvo tres años en prisión. Y todos sabemos que hay otros casos más, quizás no todos, ¡atención!, pero sí más. Y esto no lo digo solo yo, por más que tengo el derecho de hacerlo, sino que recuerdo palabras parecidas de parte de la Dra. Azucena Berrutti, ministra en el primer gobierno del Dr. Vázquez, una socialista de vieja estirpe y con honestidad profesional.
Por tanto, el error del presidente Lacalle fue no haber recibido antes a este Grupo de Familiares de Prisioneros Políticos u otros de similares tendencias que poco a poco se han ido abriendo paso luego de los terribles 15 años de la dictadura de la mano de yeso. Dictadura de mano de yeso que no vaciló en desconocer la voluntad del soberano expresada dos veces a favor de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, derogada de hecho por una ley “interpretativa” en la que el oficialismo de aquel entonces pudo aprobar por… ¡un solo voto! Con un solo voto el FA se pasó “por las partes” (Fernández Huidobro dixit) la voluntad de la nación (artículo 4º de la Constitución).
Ahora el Sr. Presidente pretende enderezar el camino, ya que no es la primera vez que recibe peticiones de este tipo, la anterior la hicieron los integrantes del Foro de Montevideo. Pero, claro, hay tiempo para las cosas, y el P. Ejecutivo ya está bastante a destiempo para retomar la buena senda; es una pena que no hubiera procedido con la misma celeridad con la que vetó un proyecto de ley impulsado por el socio que es muy posiblemente quien le permitiera estar sentado en donde está.
Por eso, yo el 27 de marzo votaré en blanco.
Dr. Esc. César Eduardo Fontana
CI 1.060.462-0