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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“El siglo XX quedará entre nosotros como el del horror. Empezó con la aniquilación de la población armenia y terminó con el exterminio de los tutsis de Ruanda y la ‘limpieza étnica’ en la ex-Yugoslavia. El mundo ha sido testigo de las grandes masacres de la era staliniana, de la inmensa tragedia de la Shoá y de la desaparición de una parte de la población camboyana” (Bernardo Bruneteau, El siglo de los genocidios).
El 7 de abril de 1994 comenzó la masacre en Ruanda. Nuevamente el horror en toda su dimensión. Hutus y tutsis. La etnia hutu ataca a la etnia tutsi con el objetivo de aniquilarla. Incluso hutus moderados fueron atacados por los hutus radicales y extremistas.
“De entrada, tuvo una dimensión masiva y total rara vez conseguida: de la comunidad tutsi atacada, 1.250.000 personas hacia abril de 1994, no quedaron más de 200.000 300.000 tras las masacres. Es decir: la tasa de desaparición (muerte) fue cerca de un 80 por ciento ...” (El siglo de los genocidios, pág. 228).
¿Qué pasó? O más bien, ¿cómo pudo pasar? El genocidio no ocurrió de un día para otro.
La desastrosa política del país que había conquistado en el siglo anterior Ruanda durante mucho tiempo; la conflictiva relación social entre las sectas hutus y tutsis, que se fue deteriorando más y más hasta llegar a la gota que desbordó el vaso.
Y una vez que el genocidio comenzó, fue notoria la impotencia, la pasividad de las grandes potencias y de los organismos internacionales para frenarlo. Una vez más el mundo (o buena parte de él) miró para un costado.
Nunca se asesinó tanta gente en tan poco tiempo. ¡¡En apenas tres meses y poco más fueron eliminadas más de 800.000 personas!!
Con todas las secuelas y consecuencias imaginables e inimaginables. Destrucción. Masacre. Desolación. Violaciones en masa. La peor tragedia ocurrida en el continente africano. Y no podemos ser ajenos a la misma. Lo mínimo que podemos hacer es conocer sobre la tragedia y ser sensibles a ella.
Sí: fue en pleno siglo XX. Fueron algo más de tres meses. Cien días de horror. Las formas del exterminio fueron horribles. Muchos de los criminales fueron llevados a la justicia, pero aún “cohabitan” en Ruanda demasiados verdugos junto a sus victimas. Las víctimas supervivientes: la mayor parte viudas y huérfanos.
30 años después, difícil que esta herida cicatrice. Quizás muy lentamente. Por más que Ruanda en muchos aspectos se rehizo, ha cambiado y hoy es otro país. El mundo no debe permitir nunca más algo semejante.
¡Nunca más!
Lic. Rafael Winter