Hago referencia a vuestra nota del 07/06 sobre la construcción de una planta de etanol en Paysandú y posterior carta del Sr. presidente de Ancap, Raúl Sendic.
Hago referencia a vuestra nota del 07/06 sobre la construcción de una planta de etanol en Paysandú y posterior carta del Sr. presidente de Ancap, Raúl Sendic.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLlama la atención la agresividad de su autor y su referencia directa a cuestiones personales en vez de limitarse a refutar hechos concretos.
Vayamos a los hechos.
En ningún momento dijimos ni decimos ahora que este tipo de producción haya sido inventado por la empresa Serrana, ya que la producción de etanol a partir de cereales no es ninguna novedad, sino algo ampliamente conocido en todo el mundo.
En 2006, Serrana Bioenergía le planteó al entonces ministro de Agricultura, Sr. José Mujica, un proyecto de producción de etanol a base de sorgo granífero, asociado a la producción de energía y ración animal.
Este proyecto sería implantado en el departamento de Canelones, porque el estudio logístico mostraba que era conveniente que la planta estuviera cerca de la refinería de Ancap, que sería el destinatario del etanol, ya que el transporte de granos es mucho más barato que el transporte de líquidos y también la producción de raciones estaría cerca de la cuenca lecheras que sería un gran consumidor.
El proyecto fue muy bien recibido, hubo reuniones también con autoridades del departamento de Canelones, Sr. ministro de Ganadería, José Mujica, Sr. presidente de Ancap, Ing. Daniel Martínez, Sr. intendente de Canelones, Dr. Marcos Carámbula, Sr. director Nacional de Energía, Dr. Ramón Méndez Galain. Acompañó siempre este proceso el Sr. diputado Esteban Pérez.
Finalmente fuimos encaminados a Ancap, donde sus asesores nos informaron que no había interés en la producción de etanol a partir de sorgo porque ya estaban produciendo etanol de caña de azúcar en Bella Unión y no interesaba la competencia.
Fue inútil argumentar que la idea no era competir con Alur sino sumar esfuerzos, ya que existe, por parte del gobierno, una meta de adicionar hasta 20% de etanol a la nafta, meta que no está siendo cumplida.
El proyecto era totalmente complementario del proyecto de Alur y se estaba abierto a cualquier tipo de asociación con Alur y Ancap.
Sorprendentemente, cinco años después Alur anuncia un proyecto extremadamente parecido al que fue rechazado en 2006.
En definitiva, se perdieron 5 años en los que el país ya podía estar produciendo el etanol que necesita para comenzar a cumplir estas metas.
Nos enteramos por la prensa de este proyecto y de los valores que se manejan.
Buscamos de mil maneras conocer más detalles y de cómo hacer para participar de una posible licitación, cuáles eran las bases, etc., ya que teníamos un proyecto prácticamente pronto y con valores mucho más bajos.
En el sitio web de Alur no encontramos nada más que reproducciones de lo publicado por la prensa.
Mi socio en Uruguay, el Sr. Alfredo Correa, consiguió una reunión con el presidente, Sr. José Mujica, en conjunto con el vicepresidente de Ancap, Sr. Riet, el día 2 de febrero de 2012.
En esta reunión, el Sr. Riet afirmó que el proyecto todavía no había sido adjudicado, por lo que el Sr. Mujica le pidió al Sr. Riet que, ya que no había nada que esconder, nos diera una oportunidad de presentar nuestra propuesta y también que nos diera las bases de la licitación y la lista de las 8 empresas invitadas, que estaban participando.
Esta instrucción nunca fue cumplida. Lo que sí recibimos fue una carta del Sr. Sendic, con copia para el presidente Mujica, diciendo, contrariamente a lo informado por el Sr. Riet, que el proyecto ya había sido adjudicado y que sería poco serio cuestionarlo en este momento (carta del día 15 de febrero de 2012).
No hubo forma de recibir ninguna información sobre lo que Ancap estaba licitando, ni detalles sobre cuáles son los procesos periféricos mencionados en la carta de Ancap e incluidos en la anunciada inversión de U$S 110:000.000 a U$S 120:000.000.
Lo único que se supo por la prensa es que la producción de etanol sería de 70:000.000 de litros por año y que también se producirían raciones y energía.
En la carta publicada, se insiste en desautorizar a la empresa Serrana Bioenergía y a su proyecto, con adjetivos como desinformado y poco serio.
¿Cómo se puede criticar un proyecto después de hacer todo lo posible para no conocerlo? ¿Por qué molesta tanto la posibilidad de tener en cuenta una propuesta que podría bajar significativamente el valor de la inversión?
Aun sin haber conseguido saber los detalles del proyecto de Ancap, podemos hacer los comentarios siguientes:
Una inversión de U$S 110:000.000 para producir 70:000.000 de litros/año de etanol no existe en ningún lado incluso considerando todos los procesos periféricos que se quieran incluir. Esta inversión sería imposible de amortizar, cosa fácilmente comprobable con una sencilla ecuación económica.
Puedo mencionar datos de Petrobras que invierte U$S 0,20 por litro para producción de etanol, si bien esto es en plantas muy grandes.
Se puede llegar hasta U$S 0,40/litro o hasta U$S 0,60/litro dependiendo de las condiciones de cada planta, pero nunca a U$S 1,57/litro; casi 8 veces más.
En segundo lugar se cuestiona la tecnología, diciendo que fue contratada una empresa que emplea la mejor tecnología a nivel mundial.
¿Ancap sabe cuál es la tecnología ofrecida en el proyecto de Serrana Bioenergía? En realidad, nunca lo quiso saber. Comento también que no estamos hablando de energía atómica; no es necesaria una tecnología muy sofisticada para producir etanol. Es un proceso sencillo y, como ya dijimos, ampliamente conocido.
Lo que puedo asegurar es que, incluso considerando todos los procesos periféricos, la inversión que propone Serrana Bioenergía sería mucho menor que la anunciada por Ancap y que nuestro objetivo, desde el primer momento, fue tener la opción de participar en esta licitación y presentar nuestra propuesta.
La misma que, reiteramos, se estaba a tiempo de presentar, pues no se trataba de una licitación sino de una invitación en uso de la prerrogativa de ser Alur una empresa privada. ¿No tuvieron las autoridades de Alur siquiera la curiosidad de conocerla, sabiendo que costaría la mitad?
El lector, que sería en definitiva como ciudadano y contribuyente el más afectado por estas decisiones, que saque sus conclusiones.
Ing. Ag. Gabriel Pérez Morgan