En momentos en que los productores se preparan para definir las siembras de cultivos de verano, como lo son la soja, el maíz y el sorgo, siempre es conveniente tener en cuenta las recomendaciones técnicas de investigadores dedicados a esa actividad.
En momentos en que los productores se preparan para definir las siembras de cultivos de verano, como lo son la soja, el maíz y el sorgo, siempre es conveniente tener en cuenta las recomendaciones técnicas de investigadores dedicados a esa actividad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs el caso de la fertilización y el manejo de los rastrojos que sirven de protección al suelo, tanto de la erosión como de la pérdida de nutrientes, que fue uno de los temas analizados en el simposio organizado por Syngenta, el martes 2 en Colonia del Sacramento.
Al respecto, el profesor agregado de Fertilidad de Suelos de la Facultad de Agronomía, Martín Bordoli, dijo a Campo que “la deficiencia de potasio en los cultivos agrícolas, como el caso de maíz y soja, se debe a la expansión a suelos marginales con menor suministro de ese mineral y también a la siembra directa”. En ese sistema de producción, que implica una labranza mínima del suelo y la conservación del rastrojo, “hay una gran dependencia del cultivo por el potasio que se encuentra en los primeros centímetros de la capa del suelo”, comentó.
Y consideró que “el riesgo está en que si se hace siembra directa dejando poco rastrojo para proteger el suelo, esos primeros centímetros se secan y en el caso del maíz es un problema bastante crítico, porque en más o menos un mes absorbe el 90% del potasio”.
La pérdida de minerales del suelo incide en el resultado final de la cosecha en cuanto al potencial de kilos por hectárea que dan los diferentes cultivos.
“Si se da un período de déficit de agua y se seca esa primera capa va a marcar claramente una deficiencia de potasio”, dijo Bordoli. Informó que el maíz absorbe “unos 200 kilos de potasio por hectárea en casi 30 días, que es cuando la planta tiene entre 8 y 18 hojas”.
Ante esa situación, el académico recomendó que el productor puede manejar un mayor volumen de rastrojo para mantener húmedos esos primeros centímetros o de disponer de riego superficial.
Ese tipo de problemas se registra “no solo en suelos marginales, también en otras zonas agrícolas con buen suministro de potasio, específicamente en períodos de sequía”, señaló.
Consultado sobre el grado de preocupación que manifiestan los agricultores sobre esos temas, ese profesor indicó que los productores “tratan de invertir para resolver ese tipo de situaciones, pero resulta que el principal cultivo agrícola, que es la soja, deja poco rastrojo, lo que es necesario para proteger el suelo de la erosión y para mantener el potasio”.
El área de siembra de esa oleaginosa supera el millón de hectáreas en Uruguay.
El campo local captó el interés de productores sojeros argentinos, que lideraron el fenómeno de expansión agrícola en la última década.
Las alternativas ante el problema planteado con la deficiencia de fertilizantes es que los productores realicen cultivos de cobertura o rotaciones con granos que dejen mayores rastrojos, como pueden ser el sorgo o el maíz, destacó Bordoli.
Esas recomendaciones van en línea con la política oficial de los planes de uso y manejo de suelos, que establece la necesidad de alternar los cultivos en las chacras.