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Aunque en 1965 “el Partido Comunista Uruguayo” estaba “desplegando una campaña pública para que el Parlamento” votara “el levantamiento de las Medidas Prontas de Seguridad”, en conversaciones reservadas, el entonces diputado Rodney Arismendi intentó que esas medidas no fueran levantadas.
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En uno de los documentos que presenta el libro “Estados Unidos y Uruguay 1964-1966. La democracia de la Guerra Fría”, de Clara Aldrighi, el embajador de Estados Unidos del momento, Henry A. Hoyt, relata una serie de conversaciones que mantuvo con varios políticos, entre ellos Zelmar Michelini, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle.
En su reporte, el embajador detalló: “El diputado de la Lista 99, Zelmar Michelini, contó a un funcionario de la Embajada que el primer secretario del Partido (Comunista), el diputado Rodney Arismendi le dijo: ‘Es fundamental que la oposición en conjunto no levante las medidas de seguridad, puesto que eso significaría un golpe de Estado inmediato, dado por el mismo gobierno o por los militares. Mediante la presentación de mociones debemos ir convocando la Asamblea General, pero estando seguros de que no habrá quórum’”.
Las medidas prontas de seguridad, que habilitaron al Poder Ejecutivo de la época a suspender ciertas garantías constitucionales, fueron aplicadas por el gobierno colegiado de mayoría blanca en momentos de fuerte crisis económica y de una radicalización del escenario interno, por un lado con el inicio de las actividades de la guerrilla urbana del Movimiento de Liberación Nacional y por el otro, con el ascenso de militares con ideas golpistas a la interna de las Fuerzas Armadas.
“Michelini, Sanguinetti y el diputado Jorge Batlle nos dijeron que están teniendo cuidado en evitar que la Asamblea General alcance el quorum”, relató Hoyt en su reporte al Departamento de Estado. Para explicarlo, agregó una cita que atribuyó a Zelmar Michelini: “Votar el levantamiento de las medidas significaría entregar el país a los sindicatos o prácticamente demandar un golpe de Estado. Creemos que el gobierno podría haber resuelto los problemas sin las medidas de seguridad, pero ahora que fueron implantadas, sería impensable que nosotros colocáramos al país en el peligro que esa anulación traería aparejado”.