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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáResulta inadmisible asimilar —como lo hizo Búsqueda en referencia al discurso de Vázquez— los valores del artiguismo con los de la masonería. La libertad y la igualdad en Artigas fueron vividas rotundamente con todos: blancos, indios y afrodescendientes. Y en todo: hasta el estoicismo en Purificación. Por eso su convocatoria sin igual, hasta la apoteosis en el Éxodo, orgullo del pueblo oriental.
En cambio, la revolución norteamericana (1776) de los masones Washington, Franklin y Jefferson mantuvo la esclavitud casi 100 años, porque Lincoln la abolió en 1863, 50 años después que Artigas. ¿Qué libertad e igualdad?
La Revolución francesa (1789) de los masones Voltaire, Rousseau y Robespierre, plasmó en la Constitución de 1795 el voto calificado, solo para las personas con determinado capital (propiedades) y tampoco eliminó la esclavitud. Por eso Napoleón mató a miles de haitianos cuando pretendieron su independencia.
Los masones porteños Rivadavia, Mitre y Sarmiento traicionaron y denostaron a Artigas porque la libertad y la igualdad era solo para ellos y entre ellos, los de la City porteña, y los consecuentes beneficios y prebendas del poder central, excluyendo y expoliando a las provincias del interior.
Las asambleas de Artigas eran a cielo abierto, diáfanas, para todo el pueblo: eso es igualdad. Las reuniones de los masones son entre cuatro paredes, bien cerradas y para pocos “elegidos”. Rechazo vehementemente la infamia de asemejar al más leal, franco y tenaz oriental, el protector de los pueblos libres, Artigas, con la masonería, que siempre actuó en las sombras. La verdad y la razón no se ocultan.
Dr. José Olivera J.