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La carne ovina es la menos comida por los uruguayos, según un reciente informe del Instituto Nacional de Carnes (Inac). En 2013, su consumo llegó a poco menos de un kilo per cápita. Existe “un consumo estacional que aparece sobre todo a fin de año, con el típico corderito”, comentó a Campo el jefe de Investigación y Contralor del Mercado Interno de ese organismo, Gabriel Costas.
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Para el jerarca, la situación se da por dos motivos. El primero, vinculado a un “problema” de presentación. En las carnicerías no venden menos de 1/4 de ovino, criticó, y comentó que eso genera una “limitante”. Además, se necesita de una “preparación engorrosa” que requiere adobar la carne y dejarla macerar, cuando eso se soluciona cortando los ovinos y presentándolos como churrascos, agregó.
Comentó que “hace tiempo” se expuso un proyecto para mejorar la presentación y aumentar de esa manera el consumo de esa carne, pero dijo que todavía no se han logrado avances porque no han tenido “apoyo” por parte de las carnicerías y los supermercados.
“El día que al ovino se lo compre y a los diez minutos se lo pueda estar cocinando, se va a comenzar a vender a semejanza de otros cortes cárnicos”, aseguró.
Teniendo en cuenta todos los tipos de carne, el consumo percápita en Uruguay es de un promedio de 58 kilos por año. La carne más consumida es la bovina, que, con un promedio de 40 kilos por habitante, explica casi el total. Las personas que tienen un nivel socioeconómico más alto son las que más la consumen.
No obstante, en la última década el consumo de carne vacuna en los estratos de nivel socioeconómico más bajos se incrementó significativamente, pasando de 33,4 kilos en 2005 a 38,8 kilos en 2013.
Este aumento se debió a que la carne vacuna tuvo un descenso de precio, o un aumento por de bajo del Índice de Precios de Consumo (IPC), es decir, por debajo del resto de los alimentos, explicó Costas.
“No tuvo tantas oscilaciones como otros alimentos, como las verduras o vegetales, que un día salían $ 100 y otro $ 40”, ejemplificó. “La carne vacuna, a pesar de tener mucha prensa —cada vez que hay un aumento o una baja— nunca tuvo oscilaciones de más del 5%”, apuntó.
La cantidad de carne consumida posiciona a Uruguay dentro de los países de renta alta, con la “particularidad” de que es uno de los países que tienen más ingesta de carne vacuna en el mundo, destacó el jerarca.
Por otro lado, el consumo de carne porcina, si bien es ínfimo, registró un aumento de 0,6 kilos por habitante en 2005 a 2,1 kilos en 2013.
El incremento fue explicado porque este tipo de carne tuvo una mayor presencia en las góndolas de las carnicerías y supermercados, al mismo tiempo que mejoró su presentación, dijo Costas. “Antes a lo sumo se veía alguna costillita”, mientras que “ahora está en todos lados presentada a semejanza de la carne vacuna: hay asado de cerdo, bondiola, carré, matambrito”, entre otros.
También se registró una suba en el consumo de carne aviar, que pasó de 10 kilos percápita en 2005 a 14,7 kilos en 2013. La compra de este tipo de carne fue especialmente significativa en los niveles socioeconómicos medio bajo y bajo, en donde el consumo percápita aumentó de 6,9 kilos en 2005 a 14,2 en 2013.