Convencido de que el agua dulce es el petróleo de Uruguay, el Poder Ejecutivo pretende que los cultivadores de soja y maíz adopten sistemas de riego para incrementar al doble su producción.
Convencido de que el agua dulce es el petróleo de Uruguay, el Poder Ejecutivo pretende que los cultivadores de soja y maíz adopten sistemas de riego para incrementar al doble su producción.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTabaré Aguerre, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, conoce de primera mano dichos sistemas ya que es productor de arroz. También el presidente José Mujica es un promotor del aprovechamiento en el campo del agua que proveen las lluvias.
“Esta visión estratégica la he venido planteando en el máximo nivel de decisión política del país, que es el Consejo de Ministros”, comentó Aguerre en una conferencia que el miércoles 14 dio a pedido del ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, para que compartiera esa visión sobre el agua ante los integrantes del Centro de Altos Estudios Nacionales (Calen).
Al hablar ayer miércoles en un foro de la Asociación de Dirigentes de Marketing, Aguerre insistió en esas ideas. Algunos empresarios presentes se mostraron receptivos.
Basándose en datos de empresas agrícolas privadas, el titular de Ganadería afirmó que en un promedio de 2004 a 2012 la diferencia de toneladas obtenidas por hectárea entre regar y no hacerlo fue de seis en el maíz y de 1,5 en la soja. Es decir que con el riego se llegarían a rendimientos de 12 y tres toneladas en cada caso.
Considerando los precios actuales de esos granos —cerca de U$S 500 la tonelada de soja y U$S 290 la de maíz en el mercado de Chicago—, observó que “muchos agricultores están viendo en el riego un factor de altísima rentabilidad”.
Actualmente las plantaciones de maíz y de soja en Uruguay no se riegan, salvo contadas excepciones. Ese último cultivo es el que ocupa la mayor extensión (más de un millón de hectáreas en 2011, según operadores agrícolas). El rendimiento por hectárea de ese grano estuvo estancado durante años entre 1,5 y 2 toneladas, a excepción de 2011-2012, cuando llegó a 2,4 toneladas, según datos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). En esa zafra la producción total fue de 2,1 millones de toneladas de soja.
En el caso del maíz el volumen total producido fue de 530.000 toneladas, como resultado de un rendimiento medio por hectárea de 4,3 toneladas.
En la charla en el Calen Aguerre insistió en su idea de implementar una política de agua a partir de la construcción de represas multiprediales en campos con bajo índice de productividad, para no inundar las tierras más fértiles. Actualmente ese tipo de obras generalmente son realizadas en forma individual por los productores, comentó.
“No sé si vamos a encontrar petróleo o no, parece que sí, pero mientras no lo encontremos en la visión estratégica de la competitividad, de la sustentabilidad y del cambio climático, nuestro petróleo es el agua”, sostuvo. “Son esos cientos de millones de metros cúbicos que el mes pasado se fueron al océano Atlántico y que tal vez dentro de 20 días nos estén faltando en los sistemas productivos”, añadió.
Aclaró que “la idea no es que se tenga que regar todo Uruguay” sino “que el agua deje de ser un factor y pase a ser un insumo”. De esa forma, se pasará de ser “un país que espera la lluvia a uno que administra el agua que cae”.
Durante la conferencia el ministro de Ganadería utilizó una presentación en power point con fotos y gráficos para mostrar ejemplos del potencial del uso del riego en la agricultura. Un embalse con una capacidad de almacenamiento de dos millones de metros cubicos permiten regar 700 hectáreas de arroz, 600 de maíz u 800 hectáreas de soja, mencionó.
Informó que hoy sólo se riegan 6.500 hectáreas de caña de azúcar en el norte del país y 185.000 hectáreas de arroz, de las cuales 105.000 hectáreas es a partir de embalses o represas.
La mayoría del riego con agua de represas se realiza por gravedad (72.000 hectáreas). Cuando debe recurrirse al bombeo de una represa o de un cauce, predomina el levante eléctrico por razones de economía y facilidad operativa, reveló una reciente encuesta del MGAP en el sector arrocero.
“¿Es posible que Uruguay pueda pasar de una agricultura de secano a una de riego?”, preguntó Aguerre, y respondió afirmativamente; sería mediante el traslado de la experiencia del arroz a la soja y el maíz, lo que permitiría aumentar el área de producción en 620.000 hectáreas.
“Si ponemos al agua como factor de producción vemos que el rendimiento está condicionado cuando falta y cuando sobra el agua”, argumentó.
En ese sentido, el ministro recordó que en los últimos meses Estados Unidos pasó por la sequía “más grande de su historia y perdió más de 100 millones de toneladas de granos”. Siendo dicho país el mayor productor mundial de maíz, esa pérdida impulsó al alza el precio del grano.
Al incremento de los rendimientos agrícolas, Aguerre añadió otro argumento para extender el riego en los próximos años: la sustentabilidad del suelo.
“Si logramos una productividad por hectárea de 12 toneladas de maíz en vez de 6 toneladas y de 3 toneladas de soja en lugar de 1,5 toneladas habrá un aumento de residuos (materia orgánica) para proteger los suelos de la erosión”, consideró.
Señaló la necesidad de “salir del monocultivo de soja, que es lo que hay hoy, para ir hacia un sistema de rotaciones” porque de lo contrario no habrá “agricultura sino una actividad extractiva. Tendremos 10, 15 o 20 años de agricultura floreciente y después caeremos”.
Opinó que “esto no lo discute nadie. Algún nostálgico del libre mercado lo discute, pero los productores agropecuarios que tienen que pagar sus deudas, sus arrendamientos y ganar plata no lo discuten”. Eso porque los empresarios del agro “están viendo que (con) cinco, seis o siete años de agricultura continua (sin alternar cultivos) los rendimientos caen”, manifestó.
Mujica resaltó a la importancia del agro en la economía en su audición radial en la emisora M24 el jueves 15, al saludar la aprobación de la Cámara de Diputados del proyecto de ley para la creación de una universidad tecnológica estatal en el interior del país.
El mandatario consideró que “uno de los factores más determinantes, a parte del incremento de la inteligencia, es la multiplicación de las fuentes de agua dulce”.
“La otra gran pata para la industrialización es la política de aguas, que permita retener buena parte del agua que se escurre y se va al oceáno para multiplicar la productividad y toda la eficiencia del complejo agroindustrial que apuntala al país”, destacó. Y aventuró que “en los próximos 30 años se dará ese debate”.
“Los recursos naturales que parecían una maldición, pasaron a ser un elemento esencial en el desarrollo económico”, dijo Mujica.
El presidente y Aguerre acordaron que el ministro dejará su cargo próximamente para evitar que sus problemas de divertículos afecten seriamente su salud. Mujica dijo a Búsqueda la semana pasada que evalúa que ese jerarca pase a cumplir funciones como responsable de las políticas de agua para la producción agropecuaria en una suerte de “Agencia del agua” (ver Nº 1.687).