En el “mapa de calor” que utiliza el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para monitorear la marcha reciente de la actividad económica predomina el verde. Con indicadores de junio y algunos de julio, sus autoridades interpretan que hay dinamismo. En contraste con eso, organizaciones empresariales, analistas privados y políticos de la oposición perciben otra temperatura.
Para 24 indicadores, ese mapa muestra las variaciones en tendencia-ciclo con graduación de colores —de rojo, que indica un “peor desempeño”, a verde, “mejor”, pasando por una situación intermedia en tonos de amarillo—; el movimiento de contenedores de junio es el único expuesto en rojo. El ministro de Economía, Gabriel Oddone, lo mostró al comparecer el 28 de agosto ante la Comisión de Hacienda del Senado que trata el proyecto de Rendición de Cuentas.
“Tanto los datos genéricos de actividad coincidente y adelantada como los datos de exportaciones, de recaudación, de inversión, del mercado laboral y de ingresos de los hogares sugieren una economía (que está) en movimiento”, enfatizó, una imagen que usó más de una vez, según la versión taquigráfica.
Pocos días después de esa comparecencia, el 31 de agosto, se conoció el dato de junio de uno de los indicadores incluidos en el esquema de monitoreo del MEF. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) —que resume la actividad de las distintas ramas de la economía— difundido por el Banco Central mostró un aumento en sus tres mediciones: 0,7% respecto a junio de 2025, 1,4% desestacionalizado y 0,1% en tendencia-ciclo. Esto sumaría verde al mapa.
Aldo Lema, director de la consultora Vixion, comentó en la red social X que fue un “previsible rebote” del IMAE, en parte por mayor número de días hábiles, y agregó que con ese dato “se confirmó” que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo en torno a 0,7% en el segundo trimestre, tanto en la comparación interanual como en la intertrimestral.
El fin de semana, Lema y otros analistas de consultoras privadas se refirieron en El País a una economía “casi” estancada. Según ese diario, los indicadores de empleo y la actividad industrial “confirman” un “freno”.
Encuesta cuestionada
En el Senado, el ministro de Economía ratificó, como había señalado a principios de agosto en la Cámara de Diputados, que su cartera proyecta que el PIB se contrajo en el segundo trimestre por efecto de la sequía y que está habiendo un “rebote” de la actividad. Si bien reconoció que el fenómeno climático del Niño podría ocasionar perjuicios a la economía, aseguró que se mantiene la estimación de una expansión de 1,6% en promedio para 2026.
Oddone defendió su lectura acerca de una economía que se muestra dinámica poniendo incluso en cuestión los resultados de la encuesta de ventas difundida el jueves pasado por la Cámara de Comercio y Servicios (CCSU), que expusieron un panorama recesivo en esos sectores (una baja de 0,6% en términos reales frente a un año atrás, que sigue a un descenso de 1,1% en enero-marzo).
“Releva una enorme cantidad de rubros muy grandes (el estudio de la CCSU), y en algunos de ellos el número de respondentes es muy reducido. Por lo tanto, hay que ser cuidadosos —eso lo sabemos todos los que hacemos análisis de coyuntura— en cómo se interpretan los números, no necesariamente del agregado, sino de cada uno de los componentes”, planteó primero. Como segundo argumento señaló que el sondeo podría tener limitaciones para reflejar en sus resultados el “cambio abrupto de canales de comercialización de productos” que está habiendo.
Luego se refirió a los tres rubros que, en esa encuesta, registraron una “caída importante” en sus ventas: hoteles, restaurantes y combustibles. Argumentó que el turismo desde Argentina ha estado por debajo de los niveles históricos, y que la mayor venta de vehículos eléctricos está “desplazando las ventas de combustibles”.
“El diagnóstico que tenemos nosotros —creo que es el diagnóstico que la mayoría de los colegas en Uruguay tienen— es que la economía en Uruguay está hoy creciendo, esencialmente, basada en el consumo; eso es lo que respaldan los indicadores de recaudación, lo que rescatan los indicadores de importaciones, lo que rescatan los indicadores de ingreso de los hogares. Esos tres elementos son relevantes”, sintetizó el jerarca en el Parlamento. Ese dinamismo del consumo, que “sigue siendo el motor del crecimiento durante este año”, según dijo, se sustenta en “un mercado laboral que se está mostrando sostenido” y en ingresos de los hogares en “niveles récords para Uruguay”.
“El desastre, la catástrofe”
En la comisión, senadores de la oposición le señalaron a la delegación del MEF que las proyecciones de crecimiento del año pasado se incumplieron y alertaron que ello podría volver a ocurrir en 2026.
Sebastián da Silva, del Partido Nacional, se refirió al Niño y los posibles daños al agro en distintos rubros: “Si tenemos una situación como la que señalan los analistas, habrá una pérdida importante, una falta de valor y de ingresos. Eso que sucedió en el segundo trimestre probablemente ocurra en el primer trimestre del año que viene”.
“Es ir y ver los tendales de agua que hay sobre las zonas arroceras para darnos cuenta de que también será una odisea plantar arroz”, añadió. “Además, de los 3 millones de terneros soñados por todos, vamos a tener una pérdida porque la vaca en esta circunstancia, generalmente, aborta el ternero o, en caso de parirlo, el ternero se ahoga”, dijo Da Silva.
El senador blanco acotó que las referencias al problema climático mencionadas por el ministro “no advierten cuánto costará el desastre, la catástrofe”, con efectos que podrían verse también en 2027.
“Creo que el optimismo tiene que ser realista, y hoy la realidad es que estamos sobre supuestos que son ya no optimistas, (sino) casi de Disneylandia, con respecto a lo que se viene. Esto, señor ministro, no tiene nada que ver con metas y proyecciones, sino con realismo lógico”, insistió Da Silva, y le hizo una recomendación: “Me parece inteligente poner todo lo que salga con respecto al Niño este en un fondo como el del Covid, porque eso va a evitar que en setiembre del año que viene el ministro esté aquí diciendo nuevamente que se equivocó, porque el déficit fiscal subió, bla, bla, bla. Nadie quiere eso”.
Por su lado, el senador colorado Tabaré Viera sostuvo que “la senda 2026–2029 depende de su recaudación y es muy exigente. La inversión, el empleo y el clima de negocios envían señales de alerta”.
Después de algunos cruces argumentales, Oddone señaló: “Estamos haciendo un seguimiento cuidadoso de los indicadores climáticos, de manera tal de poder reaccionar a tiempo, no para revisar el crecimiento, que es importante, sino para revisar la gestión fiscal que tenemos que hacer para evitar un desvío de nuestra trayectoria fiscal”.
Las simulaciones de distintos escenarios vinculados al del PIB hechos por el MEF sugieren que la probabilidad de crecer este año por encima del 1% es mayor al 76% y la media de simulación de este modelo se ubica en el 1,6%. “Por lo tanto, nosotros tenemos la idea de que matemáticamente tenemos chance” de que se cumpla la proyección, reafirmó.