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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl igual que en muchos otros países, en este también hay bancos de sangre, pero con leyes muy particulares. Hace ya mucho tiempo que los ciudadanos adultos depositan sangre, pues esta será irremediablemente necesaria para poder sobrevivir luego de maduros. Así funcionó de forma adecuada por bastante tiempo, pues los aportes de los adultos lograban cubrir las necesidades de los maduros. Posteriormente, nuevos fenómenos afectaron a la población y las reservas demostraron ser insuficientes para las necesidades de los maduros, que a su vez se empecinaban en vivir más que sus antepasados. La población madura está clasificada en categorías, la absolutamente mayoritaria denominada como “estatalios” y el resto, “paraestatalios”, compuesta por tres subgrupos. Se implementaron varias instancias de aportes adicionales, por ejemplo, cualquier ciudadano (adulto y también maduro) para poder realizar compras de cualquier índole necesita acompañar la operación con aportes de nuevas cantidades del fluido corporal, pero tan sangre solo se destina a los estatalios. Otra diferencia constatable es que a pesar de que la Constitución en Desorientalia establece la igualdad entre ciudadanos, se legisló de forma que solo la población de estatalios tendría asistencia en caso de que las reservas resultaran insuficientes para enfrentar la vida madura. Luego, aunque totalmente contradictorio por cierto, los propios ciudadanos maduros debían realizar ¡donaciones de sangre!, se instrumentó bajo el nombre de Irracional Asistencia Sanguinaria Solidaria, más conocido popularmente como IASS, legal por contar con una ley, pero anticonstitucional por ir en contra de lo establecido en ella. La razón de haber incurrido en tal instrumentación es que el destino de tales aportes no es equitativo, sino que va de forma exclusiva (¡nuevamente!) para la categoría de los estatalios, los mismos que ya tendrían asistencia en caso de necesidad. Los técnicos del momento habrán estimado que los parestatalios estarían siempre en mejores condiciones generales que el resto de los ciudadanos maduros y por tanto su salud permitía tal desequilibrada definición. Pero no resultó de tal manera. En el presente se expresa en forma reiterada por gobernantes y técnicos que la salud de los maduros paraestatalios está gravemente afectada, no les alcanzará la sangre presente en su banco, y en particular para los paraestatalios letra P (las otras letras: B y N) las reservas de su banco se agotarían en un año. Increíblemente, a pesar de las donaciones que realizan desde hace muchos años con destino a los estatalios, se afirma que no serán objeto de devolución o reciprocidad, así como tampoco se les permitirá que los futuros aportes bajo el IASS sean para su propio banco de sangre. Para finalizar, se debe comentar que existe una organización, supuestamente para defensa de los derechos de los paraestatalios, y de esta ha trascendido (no hay información transparente) que la mayoría de los integrantes de tal directiva proponen ante el déficit previsto que tanto los activos cuyo futuro sea ser paraestatalio letra P y los propios ciudadanos maduros paraestatalios letra P realicen ¡nuevas donaciones adicionales! Asombroso pero cierto. Puede ser conveniente finalizar aclarando, para disminuir en algo la sorpresa de los lectores de esta historia de semificción, que en tal directiva hay dos representantes del gobierno que logran acompañamiento decisivo de otros directores para la toma de las decisiones por mayoría.
Ing. químico Fernando Bengochea
Afiliado CJPPU N° 37.636