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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA nuestros espectáculos deportivos asisten dos clases de público.
La primera clase son personas que concurren para alentar a su equipo y a eso se limitan.
La segunda clase son personas que también alientan a su equipo, pero lo hacen en una forma tan exaltada que se convierten ellos mismos en otro espectáculo.
Utilizan para ello varios medios: banderas (cuanto más grandes mejor), fuegos de artificio, cintas, cánticos…
Puede discutirse si esos medios son guarangadas o no, pero lo cierto es que molestan al público de la primera clase.
Muchas veces sucede algo peor: algunos de esos exaltados se quitan la camiseta y su propia desnudez los convierte en forajidos que atacan a los adversarios y a las autoridades, con proyectiles provenientes del vandalismo y hasta con armas de fuego.
Se llaman “barrabravas”.
Vale la pena hacer un poco de memoria.
Aquí no teníamos barrabravas; las había en el fútbol argentino.
Entonces, nuestros dirigentes, con mucho entusiasmo y poco realismo dieron vida a ese forúnculo social, y como el aprendiz de brujo, crearon una situación que después no pudieron dominar.
Ing. Ruben Castro Rivera