“Billar” y “Villar” se escriben diferente, pero en “uruguayo” suenan igual. La “be” y la “uve” son indiferenciables en la pronunciación de los habitantes de estas tierras.
“Billar” y “Villar” se escriben diferente, pero en “uruguayo” suenan igual. La “be” y la “uve” son indiferenciables en la pronunciación de los habitantes de estas tierras.
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Como si de una partida de billar se tratara, los Villar se han lanzado al ruedo de las potenciales candidaturas para la titularidad de la heladera comunal, en cuyo freezer muchos niños (y niñas también, claro, ojo a la ignorancia de la identidad de género) sueñan con instalarse por el próximo quinquenio.
La que dio el puntapié inicial fue Gracielita, que salió tan machucada de la contienda nacional jugando de suplente que, ni bien el Pelado “decidió libremente” bajarse de la posibilidad de repetir el curso, se ofreció generosamente a jugar de titular en cancha chica.
No le duró mucho el caramelo. Distintos sectores frentistas consultados tras la autoproclamación municipal, expresaron más o menos “su beneplácito con la iniciativa de la brillante compañera que generosamente ofrece sus servicios para encabezar las listas a la IMM, pero aún estamos en el proceso de la autocrítica de la frustrante derrota electoral en las elecciones nacionales, de la que ella fue protagonista, tal vez sin demasiada responsabilidad, pero de todas maneras no encontramos razonable apoyar, al menos por el momento, la desinteresada propuesta de la destacadísima compañera Graciela, por lo cual seguiremos analizando otras alternativas”.
Graciela Villar se tomó la pastilla, y aceptó la plancha con tapones incluidos que le propinaron sus correligionarios, y no volvió a abrir la boca.
Endemientras —como dicen los mexicanos— otros niños (y niñas, ya creo haberlo dicho, pero por si no lo notaron, no quiero líos con lo políticamente incorrecto) se anotaron para el trompo.
Carolina Cosse, después de referirse al autoofrecimiento de Graciela Villar, reiterando su antigua ironía —“me había olvidado de quién era, pero otra vez Google me ayudó a ubicarla”—, dijo urbi et orbi que ella había sido ninguneada para la fórmula presidencial, pero que estaba a las órdenes para encabezar la comunal, y que contaba con los apoyos del Pepe, de los socialistas antimartínicos (o antipeládicos, no sé cómo se denominan, tan solo percibo cómo actúan), de los comunistas, de los republicanos y de los demócratas, de los liberales, los laboristas y los conservadores, el PSOE y la Esquerra Republicana.
Pero a la pobre Carolina cada vez son menos los que le creen, y entonces el Pepe, ni lerdo ni perezoso (más allá de que en la peli de Kusturica saca el primer premio de lerdo y perezoso), agarró su galera de prestidigitador, metió la mano y, tras un toque de varita mágica y las palabras mágicas “desde Mongolia hasta Lepe, no hay mejor mago que el Pepe”, sacó un conejo. Y decidió bautizarlo.
—Niniosh, ejte conejo vasher el intendente de Montevideo. Y lo vamoayamar Viyar. Alvarito Viyar. ¿Tá?
Y así apareció otro apellido Villar en escena. Parece ser un apellido milagroso, primero Gracielita sacada de la galera del Pelado para la vicepresidencia, ahora el prestigioso galeno patrón del Maciel, don Álvaro Villar.
La nueva rutilante figura.
Viene respaldado por otra figura emergente en la cancha grande del FA, don Mariolo Bergara, evidentemente con el ánimo de desplazar a la pobre Carolina, y también a Pablo Ferreri, que viene auspiciado por el cascoteado Danilo, y los “socialdemócratas” de la barra, a quienes más les valdría no promover más perdedores, sobre todo que el hombre es de lo más valioso que tienen en el equipo.
La primera en volver al ruedo fue Carolina, que dijo que una de sus abuelas maternas era de apellido Villar, y que ella es pariente lejana de Alvarito, que no así de la Graciela, que es de otra rama alejada de la familia, con la que rompieron relaciones en tiempos de Julio Herrera y Obes, y no volvieron a hablarse desde hace más de un siglo.
Pero estaba el tapado de Alvarito García, al que le fue como la mona en las nacionales, y con el respaldo de Cristina Lustenberg y de varios murguistas de Contrafarsa y de La Gran Muñeca (cuatro de una y como 18 de la otra) se autoproclamará a la brevedad como candidato a intendente de Montevideo.
En declaraciones a la prensa, el precandidato dijo que él también tiene sangre Villar en las venas, ya que su tatarabuelo Braulio García se había casado en terceras nupcias con Eloísa Pérez Villar, de cuyo matrimonio había nacido su bisabuelo Eusebio García Pérez Villar, quien también resultó ser tío bisabuelo del Dr. Álvaro Villar, la nueva estrella del firmamento municipal. “Somos como hermanos” —destacó el murguista— “y si él puede ser candidato, también puedo serlo yo”.
Pero no todas son rosas para el galeno que aspira a mudarse de 25 de Mayo a 18 de Julio.
La leona de Valeria Ripoll, Miss Adeom, consultada acerca de la posibilidad de tenerlo de gran jefe al cirujano, dijo más o menos el domingo pasado en Polémica en el bar que “el doctor sabría mucho de quirófanos, pero una cosa son los corredores de un hospital y otra muy diferente la recolección de residuos, la reparación de vías públicas, el saneamiento de los arroyos montevideanos y la iluminación vial”.
Alvarito, yo que vos la pensaba dos veces. Una cosa es enfrentarte con Carolina, Pablo, con tu tocayo García, y otra es chocar de frente con la aguerrida comandante de Adeom, que si te tiene que pisar te pisa, y sigue viaje como si tal cosa. O tal Cosse, si le toca a Carolina.
Y encima tener que bancarte el ninguneo de Olesker, que ya te metió un palo en la rueda desacreditando tus bien ganados méritos.
Por complicada que sea la neurocirugía, vas a ser más feliz sacando seres vivos del quirófano que gatos muertos de los contenedores incendiados.
Después no digas que no te lo advertí.