• Cotizaciones
    martes 23 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Caras extrañas

    Ombú en Fundación Unión

    La más extraña de todas es la que el autor eligió como imagen de la exposición. Es un rostro de Carlos Gardel en cuerpo de Mona Lisa. La elección no es gratuita. La muestra se titula Me río de la Plata (creadores desde aquí hacia el mundo) e incluye una larga serie de caricaturas de personajes rioplatenses realizadas por Fermín Hontou, destacadísimo dibujante uruguayo, tan conocido por su nombre como por Ombú, seudónimo con el que firmó y firma su abundante trayectoria en medios nacionales e internacionales, como ilustrador, historietista, caricaturista. La sonrisa de El Mago luce curiosamente integrada a la imagen recurrente de la joven que Leonardo da Vinci pintó envuelta en sutilezas y velos complejos de desentrañar. No importa el motivo de la elección ni la razón por la que el autor llegó a esta mezcla tan impactante.

    Es probable que una nota o un comentario periodístico haya exigido que la imaginación de Ombú volara hacia un lugar imposible de definir. Su lápiz y delicadísimo trazo vuelven desde ese lugar con una construcción desconcertante. Es el punto de encuentro entre lo reconocible y el desatino de superponer dos historias que no tienen nada que ver, salvo en la creación formidable de un dibujante tan completo y maduro que la rescata de un proyecto inicial efímero. De la nota pocos deben acordarse si es que hubo una nota. Si fue publicada en algún diario o revista nadie o pocos memoriosos la recordarán, tan injusta es también la memoria. Pero por suerte quedan estos pequeños y valiosísimos trazos de permanencia, como si estos creadores formidables jugaran siempre a otra cosa.

    Esa es la impresión de tantos años de ver los trabajos de Ombú y de compartir incluso algunos momentos laborales perdidos en las emociones. El mundo va por un lado y ellos por otro. No hay manera de explicar sino este impulso que culmina con un dibujo en blanco y negro, preciso, melancólico casi, permanente en una nueva sonrisa de labios rojos, dientes grandes, ojos que se achican ante el gesto casi obligado, como una máscara donde se recorta el rictus para siempre.

    En la imagen, el espectador puede percibir el proceso de comunión casi paso a paso, línea a línea, como si Ombú juntara lenta y detalladamente los dos rostros para lograr uno nuevo, provocador, enigmático. Supera ampliamente la caricatura. Se desliza hacia el lugar atemporal de la emoción. Convierte el cuerpo de la dama en un pedestal pesado que debe llevar la carga de otra sonrisa, de otro rostro lleno de sugerencias, tal vez cansado de ser lo que era.

    Es posible que desde el punto de vista artístico, ese retrato-caricatura de Gardel (o de la Mona Lisa, quién puede definirlo) no sea el más ortodoxo, el que mejor se adapte a los preconceptos sobre la pureza y la inspiración para la eterna discusión sobre los límites del arte, sus fines y definiciones. Pero no hay problema, en la abundante y merecida muestra de este empecinado creador hay momentos de elevadísimo genio, de toques sublimes, de belleza difícil de describir. Hay retratos de diferentes épocas, de trazos gruesos o más sutiles, de líneas finas o cargadas de tinta, más o menos deformados para cumplir y profundizar en la tradición, de fuerza arrolladora como el de Joaquín Torres García o el del joven y pintún Alfredo Zitarrosa o el de Eduardo Mateo, por nombrar tres diferentes épocas o estilos. Cada uno elegirá el suyo, podrá permanecer un buen rato frente al mundo de recuerdos y afectos que cada personaje retratado por Ombú propone al nuevo espectador, alejado de toda referencia textual o temporal. Todos son reconocibles, de ese mundo de personajes “rioplatenses” en el que le tocó vivir y laburar y pelear tozudamente con su condición de dibujante.

    Hay un retrato maravilloso de Delmira Agustini. Hay trabajos especialmente valiosos sobre humoristas como Julio César Castro (Juceca) o uno más humilde pero valiosísimo sobre Alberto Olmedo. Hay una serie colorida, de tonos vivos y seductores, donde destaca el perfil del escritor y personaje rioplatense Raúl Damonte Botana (Copi) con la característica mano de Hontou dibujada en un gesto vital, suspendida en el aire y cargada de anillos. Sobrevive entre ellos la imagen de China Zorrilla o de Mafalda con Joaquín Lavado (Quino). Hay intelectuales, escritores, actores y músicos. Hay muchos con nombres propios y seudónimos, una marca también registrada de estos territorios, geografía repleta de ironías y rostros ocultos o falsas identidades. El artista Hontou también tuvo y supo lidiar con eso, con el embate permanente de un país de medianías, que iguala hacia abajo, desganado, falsamente modesto.

    Los cuadros se ven desde la calle, desde la ventosa Plaza Independencia hacia donde dan los amplios ventanales de la Fundación Unión. Desde allí es posible ver la galería de retratos tan evidentes como extraños, tan claros en sus rasgos y tan reconocibles como alejados de toda realidad posible. “Espero que los ojos vean como lo que es: un conjunto de manchas, líneas, colores, tonos y figuraciones a partir de imágenes de gente que los rioplatenses conocemos de sobra”, dice Ombú en un texto de presentación donde habla también de esa cuestión tan particular de la identidad “rioplatense”.

    Ombú sabe muy bien de qué habla. Por algo reconoce en un enorme dibujo la enseñanza del emblemático Hermenegildo Sabat, maestro y artista relevante de ese interminable desfile de figuras que viven y actúan allá y acá, o viceversa, entre las aguas turbias de un río donde el artista nunca ve la “plata”. Hontou también sabe cómo expresar su homenaje, emocionado y humorístico como siempre, con la mirada de un tipo uruguayo como pocos, que sabe rescatar del perfil bajo y de todas las carencias posibles, lo mejor del arte nacional.

    Me río de la Plata. Exposición de Fermín Hontou (Ombú). En Fundación Unión (Plaza Independencia 737). De lunes a viernes de 11 a 19 h. Hasta el 30 de enero de 2015.