Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá
Sr. Director:
Ante el procesamiento con prisión del Gral. Miguel Dalmao, el Centro de Estudios de Derechos Humanos del Uruguay (CEDDHHU) denuncia la prosecución de decisiones judiciales que tienden a hacer realidad una “Justicia del Enemigo”, al dictar esa condena “por convicción”, sin un apoyo efectivo de pruebas que la avalen.
Hugo Ferrari
CI 1.897.292-8
Presidente
CEDDHHU
Sr. Director:
Alucinante Intendencia. Tratar con la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) es peligroso para la salud mental. Procurar entender si ciertos trámites son centralizados, descentralizados o imposibles de cumplimentar puede provocar esquizofrenia. A las pruebas me remito.
A comienzos de marzo entré al museo Blanes, dependiente de la IMM, en cuya recepción me atendió una rubia bastante bonita, pero muy antipática. Palabras más, palabras menos, tuvimos el siguiente diálogo:
—Buenas tardes, señorita. Le cuento que al final del predio del Blanes, casi a la altura del semáforo de Millán y la rambla del Miguelete, un gran árbol traspasa la verja, cubre la vereda y está invadiendo la calle. El problema es que las ramas están muy bajas y habría que cortarlas, porque muchos peatones distraídos se golpean con ellas. Sobre todo son un peligro para los ciegos.
—Señor, ese problema no es de nuestra incumbencia. Si quiere hacer un reclamo debe ir al edificio central de la Intendencia, a Áreas Verdes.
—Pero no voy a ir hasta 18 y Ejido por esto…
—Si usted fuese un buen ciudadano, iría.
—Y si usted no fuese una burócrata insensible al peligro que corren los peatones, llamaría por teléfono a Áreas Verdes, sin necesidad de moverse de su escritorio.
—No me corresponde hacer eso.
Asombrado, salí del museo, caminé tres cuadras y fui al Centro Comunal 15, en Luis Alberto de Herrera, a un centenar de metros de Millán. Allí, un joven muy amable recogió mi reclamo, tomó nota y me prometió que avisaría a Áreas Verdes.
El miércoles 8 de mayo las ramas seguían golpeando a peatones y, además, ya a algunos de los ómnibus que se arrimaban a la cercana parada. Volví al Centro Comunal, porque debía solicitar una partida de nacimiento para un familiar, pero una muy gentil y atenta señora me informó que allí solo se expiden partidas posteriores a 1948. Anteriores deben pedirse en el Registro Civil, me dijo. Le expresé que, sin entender el porqué de ese límite, creía que no, que en 18 y Ejido también dan partidas anteriores a 1948. Pasó en ese momento un funcionario de más edad, que ironizó con que en el Municipio “hay partidas desde la época de Artigas”.
Aclarada esta circunstancia, repetí la historia del árbol del Blanes. La señora fue a consultar a un jerarca y volvió informándome que en el Centro Comunal nada podían hacer, pero que yo podía llamar a Áreas Verdes, teléfono 2480-1282, y plantear el problema.
Entendiendo cada vez menos, recordé la disposición constitucional que dice que “el funcionario existe para la función y no la función para el funcionario”.
Llegué a mi casa, y tras muchos intentos fallidos, porque al principio nadie contestaba en el 2480-1282, un funcionario de Áreas Verdes escuchó mi planteo sobre las peligrosas ramas del árbol del Blanes. El diálogo continuó así:
—Señor, no podemos hacer nada, porque eso hay que coordinarlo con el Blanes.
—Bueno, pero ahora conocen el problema. ¿Por qué no lo coordinan con el Blanes y van a cortar esas ramas?
—Porque eso no lo puede pedir ni reclamar usted. Tiene que ser el Blanes el que lo pida, y si el Blanes no lo pide, no podemos hacer nada.
—Pero ese árbol es un peligro…
—Señor, no podemos hacer nada.
—¿Sabe una cosa?: lamento ser uno de los nabos que puntualmente pagan los impuestos municipales para que burócratas inservibles como usted cobren el sueldo a fin de mes.
Y no se lo dije porque lo pensé después: cada día me alegro más de haber votado en blanco en las municipales de 2010. Entre la “heladera” y la falta de opciones convincentes, al menos para mí, el voto en blanco fue lo mejor.
Carlos López Matteo
CI 1.280.081-8
Sr. Director:
1) El martes pasado tuvo lugar la presentación del libro editado por la Universidad de Montevideo conteniendo 15 estudios interdisciplinarios sobre las 15 tesis que contiene el veto interpuesto, el 14.XI.2008, por el entonces presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, respecto a la ley que despenabilizaba el aborto. Ante un nutrido auditorio, en el que me incluía, el propio ex presidente Vázquez hizo la presentación, abundando en las razones del veto interpuesto. La solvencia de los distintos autores, desde sus respectivas ópticas, dio respaldo respecto a aquella valiente actitud presidencial.
Hoy día la cuestión vuelve al tapete. El Parlamento aprobó una norma parecida, despenalizando el aborto, por lo que se puso en trámite la habilitación del recurso de referéndum contra la nueva ley (esta vez no vetada por el presidente Mujica) y la ciudadanía es convocada para ratificar el procedimiento el próximo 23 de junio. En ese contexto se repiten las cuestiones que abarca el libro presentado.
2) Hace casi 80 años, un médico también, el Dr. Salvador García Pintos, ajeno entonces a las estructuras políticas, dio batalla pública, casi en solitario, utilizando las fuerzas de la verdad contra las del error, logrando movilizar la opinión ciudadana y obtener del Parlamento una modificación del aborto libre que el Código Penal de 1934 había consagrado. A las razones filosóficas y morales, unía las que ya demostraba la ciencia de la época y la legislación de entonces. (Cf. Dr. Salvador García Pintos- Historias y quizás leyendas. Librería Linardi y Risso-2010).
3) La evolución, en estos últimos años, de la constatación científica con el descubrimiento del ADN, que contiene el mapa genético del nuevo ser (cigoto) desde la fecundación, dio punto final a la discusión sobre lo que era el comienzo de la vida humana y por tanto distinta a la de sus progenitores y, en consecuencia, sujeto de derecho, en especial a que le respeten la vida. A ello se unió, también, en las últimas décadas, la adhesión del Uruguay al llamado Pacto de San José de Costa Rica, que reforzó el argumento jurídico al tutelar la vida del concebido. Por eso la línea argumental, ahora, de los pro-abortistas reposa en dar prevalencia a razones sociológicas (la protección a la mujer embarazada de menores recursos) y aquellas que indican que la vida del feto queda a disposición de la madre que lo anida.
4) Ahora bien, como se dice en el libro presentado (Dra. Carmen Asiaín Márquez, citando a Navarro Floria, pág. 149) este tránsito obedece más a un programa ideológico que a un genuino reclamo social. En ese sentido, como dice el Dr. Alfredo Solari (ob. cit., pág. 195), en hogares marginales el embarazo y la prole representan en el futuro la capacidad laboral del núcleo familiar, mientras que, por el contrario, son las mujeres de clase media baja que, al desnivelarse su fragilidad económica, resultan vulnerables a la variación en su estado familiar. Con lo cual queda acotado el perfil del problema.
5) Así las cosas, si la cuestión ya no es científica y tampoco jurídica, sino fundamentalmente ideológica, debemos inclinarnos en averiguar en qué se sustenta ella. Veremos que afloran en la misma una carencia de solidaridad, una ausencia de generosidad, un poco respeto a los derechos humanos y, sobre todo, mitos basados en la ignorancia y desinformación. Todos ellos, a poco de rascarse, ajenos a la idiosincrasia oriental. Héctor Lescano (ob. cit., pág. 201) repetía, sin tomarlo como propio, que se decía que 30.000 abortos se producían en el año. Lo cual es una barbaridad en un país cuya población no crece, según el ultimo censo (Dr. Leonardo Guzmán, ob. cit., pág. 32), violentando cualquier política poblacional.
6) Estos días, también, la cúpula del MSP fue convocada al Parlamento según se vio en TV. En esa reunión un diputado (Dr. Gerardo Amarilla) preguntó al viceministro de la cartera cuándo se publicitarían los nuevos datos de abortos verificados según la ley vigente. No respondió el jerarca, pues dijo que aún carecía de esos datos. Trascendidos dicen que son muy pocos cientos por mes y terminarían siendo alrededor del diez por ciento de aquella cantidad anual de que hablaba el Dr. Héctor Lescano.
A la luz de estas cifras que acotan enormemente la llamada cuestión social, ¿no sería mejor apoyar algunas de las ideas y proyectos que en el libro citado se aconsejan, desterrando definitivamente la cultura de muerte que se quiere instalar en nuestro país?
Pablo García Pintos
Sr. Director:
La desobediencia indebida de Tabaré Vázquez. La presidenta del Frente Amplio (FA), ex legisladora de su fuerza política, es una notoria activista de la causa de la despenalización del aborto, del aborto seguro, del aborto sano y de todos los tipos de aborto que signifiquen la salud reproductiva de las mujeres.
Para este comentario no serán citadas las fuentes documentales de los dichos atribuidos a la presidenta del FA. En Internet es posible encontrarlos con facilidad. Y la activista sabrá que nada de lo aquí dicho es falso.
La presidenta del FA ha afirmado públicamente que la despenalización del aborto es una “causa” de su vida. Y lo ha mostrado y demostrado en toda ocasión propicia para hacerlo. En una sociedad democrática, ejerce sin retaceos sus derechos.
La presidenta del FA también afirmó ante los medios que no era recomendable interponer el recurso de referéndum para la ley de la despenalización del aborto, que no era un asunto apropiado para someterlo a la decisión de la ciudadanía.
¿Por qué? No dio ninguna explicación.
La presidenta del FA ha dado dos muestras públicas de que para ella hay dos tipos de normas: las que le gustan y le convienen, y las que le disgustan y no le convienen.
A la presidenta del FA no le gusta el referéndum por la ley de despenalización del aborto (la “salud reproductiva”, como se le llama masificadamente en todo el mundo civilizado). Hay que decir que “no le gusta” porque carece de todo fundamento racional, socialista y constitucional para dividir los asuntos en apropiados e inapropiados para la interposición del recurso de referéndum.
A la presidenta del FA tampoco le gustó la norma que estableció que quien fuera electo presidenta/e de su fuerza política debía abandonar el cargo electivo o político que ocupara en el momento de su elección para tan alta función en el FA. No obstante, la presidenta electa y ya en funciones postergó todo lo que pudo renunciar al cargo que ostentaba. Primero, porque quería finalizar con la causa de su vida de la aprobación de la Ley Nº 18.897. Luego del triunfo de su causa existencial, tampoco quiso renunciar a su cargo. Renunció seis meses después de aprobado el anhelado proyecto de salud para las mujeres.
O sea: aceptó reglas de juego que, en su fuero íntimo, estaba dispuesta a violar si la ocasión se le presentaba. Y así lo hizo.
La presidenta del FA se expresa tal como si menospreciara sin ambages a la ciudadanía. La presidenta quizá cree que los votantes del FA son una masa de ignorantes, rebaño de iletrados, multitud de anómicos que pueden llevar el apunte a sus directivas de renunciar a su derecho constitucional de interponer recursos de referéndum en los casos en que la Constitución lo habilita. Pero quien es menospreciado es ella misma, puesto que esa runfla inculta que no debe interponer recursos de referéndum es la misma runfla a la que solicitó los votos para ocupar cargos en distintos gobiernos.
La presidenta del FA contraría flagrantemente el principio de que quien puede lo más, puede lo menos. Si la ciudadanía, en una democracia no censitaria, puede elegir a sus gobernantes, ¿no puede, no debe, manifestarse respecto a un acto legislativo aprobado por 67 legisladores de un gobierno porque a la activista presidenta no le gusta?
Pero la presidenta del FA se equivoca de medio a medio. Por ejemplo, el FA perdió 100.000 votos en las últimas elecciones municipales. Los comentarios huelgan.
¿Le teme la presidenta del FA al resultado del referéndum? ¿Teme a una eventual mayoría opuesta a la causa de su vida que pudiera obtenerse en dicho acto eleccionario, de poder éste realizarse? ¿Cómo puede temerle una demócrata a las acciones no solo democráticas sino facultadas constitucionalmente? Pues así es. Y a los ciudadanos que no son arrastrados por mesías, caudillos, dioses o “outsiders”, ni rinden culto a ninguna personalidad iluminada, no les pasa inadvertido el carácter netamente antidemocrático de algunas posiciones de la presidenta del FA.
¿Por qué fue destituido el diputado Esteban Pérez? Fue destituido por incumplir con la draconiana disciplina de un sector del FA. Su destitución significa, entre otras cosas, que los votos de los ciudadanos valen menos que la disciplina partidaria de un comité de disciplina. El diputado que no votó anteriormente sobre el mismo asunto que no votó el diputado Esteban Pérez fue el honorable y respetadísimo Guillermo Chifflet. Pero el diputado Chifflet no facilitó la ocasión de ser despedido. El diputado Guillermo Chifflet dio una lección de dignidad que todavía ahora debería aprender un buen número de discípulos.
¿Por qué no es despedido de la fuerza política el Dr. Vázquez? ¿Quién más desalineado que el Dr. Vázquez en el asunto que parece ser el requisito indispensable para ser izquierdista de ley, que vetó una ley aprobada por sus compañeros del Poder Legislativo? ¿Quién rompió de la manera más eficaz con un mandato del programa del FA sino el Dr. Vázquez? ¿Y qué decir del Dr. Héctor Lescano, histórico miembro de la Comisión de Programa del FA, también desalineado en ese punto del programa tan caro a las mayorías frenteamplistas? Para colmo de males, ambos incumplidores contumaces de un punto esencial del programa se atrevieron con desafiante insolencia a realizar un acto en el “Radisson” para presentar un libro sobre el autocrático veto antipartidario del Dr. Vázquez. Y para escándalo de los auténticos frenteamplistas, en una edición y en un acto patrocinados por la Universidad de Montevideo, dirigida por el Opus Dei.
Aunque el hasta ahora frenteamplista Dr. Tabaré Vázquez no “tiró una pedrada sobre la claraboya del Frente Amplio”, sí le propinó una sonora bofetada, nada menos que con el patrocinio del reaccionario Opus Dei. Opus Dei que no innova en la materia, puesto que, mal que le pese a la salud reproductiva, toda la Iglesia Católica se atreve a desafiar a las activistas de la despenalización del aborto y, hasta el presente, mantiene su secular posición concepcionista.
No hay que temer a perder en un eventual referéndum. ¿No se afirmó hasta el hartazgo que había un 60 por ciento de la ciudadanía que estaba a favor de la despenalización del aborto? ¿Ese aplastante 60 por ciento habrá cambiado de posición? No es creíble. El plebiscito es una carrera ganada antes de la largada, y por varios cuerpos.
Y como no estamos en un régimen totalitario, que la ciudadanía decida. Que ese 60 por ciento tenga la oportunidad de manifestarse gozosamente por la permanencia de la ley de la salud reproductiva.
Y que se despida del FA a los doctores Vázquez y Lescano por desalineados e indisciplinados, infinitamente más que el diputado Esteban Pérez.
Fernando Iglesias
CI 1.393.495-7
Sr. Director:
Suelo ser muy crítico con la Iglesia Católica, porque me duele y me frustra una institución que mantiene invariantes viejos dogmas inventados por obispos, sin respaldo convincente en el mensaje original de Cristo; una Iglesia que no se anima a revisar con coraje y honestidad intelectual el celibato obligatorio de los curas, la imposibilidad del sacerdocio femenino y la milenaria segregación de la mujer, manteniendo un machismo anacrónico; el fasto y el boato de su costoso y escandaloso ceremonial, la corrupción de la curia vaticana…
Pero, “como te digo una cosa, te digo la otra”: no creo que haya en este país ni en el mundo ninguna institución que haya trabajado y trabaje en las áreas sociales como lo hace la Iglesia Católica. Muy largo sería hacer una relación de todas y cada una de esas obras, cosa que es harto conocida por cualquier persona medianamente informada. Por eso resulta insólito el pedido de audiencia de Mujica al papa Francisco, para solicitar la colaboración de la Iglesia en el Uruguay con algunos de los programas sociales que promueve el gobierno. Porque aparte de lo que ya anotaron algunos obispos en el sentido de que no se entiende por qué lo va a plantear al Vaticano sin haberlo hecho acá (seguramente Bergoglio no va a dar ninguna “orden” desde allá sin consultar a Cotugno), parece evidente que Mujica desconoce o no recuerda que desde hace muchos años los salesianos están rescatando jóvenes de la droga y la delincuencia; o que desde 1958 existe un exitoso programa de financiación de viviendas por autoconstrucción, funcionando ininterrumpidamente, en el seno de la parroquia Stella Maris; o que desde hace 8 años funciona con sorprendente éxito un liceo gratuito y participativo en Casavalle.
Programas promovidos por la Iglesia en acertado cumplimiento de su misión pastoral, que pudiendo haber sido considerados como modelos de actuación, fueron olímpicamente ignorados o descalificados. Mateo Méndez (Movimiento Tacurú) duró poco tiempo en la dirección del INAU, agobiado por la burocracia paralizante. Los gremios de la enseñanza (y el Codicen) miran con asombro los resultados del liceo Jubilar, pero no se animan a imitarlo, porque sería políticamente incorrecto.
El sistema público también tiene algunos programas que hacen llegar más del 80% de los recursos a la población objetivo… son instituciones públicas no estatales, que ejecutan fondos públicos con operativa de empresa privada, como Mevir o Plan CAIF (informe del Banco Mundial, 2002).
Tal vez Francisco le diga a Mujica que más bien se informe acerca de lo que ya hizo y hace la Iglesia Católica en Uruguay y trate de repetir los modelos ya ensayados exitosamente; y analice otros programas que ejecutan eficaz y eficientemente fondos públicos, por fuera de la burocracia estatal, sin temores ni preconceptos.
Andrés Pfeiff Folle
CI 1.147.555-3
Sr. Director:
Escribo estas líneas en respuesta a la carta remitida por el Dr. Esc. César Fontana publicada en la edición Nº 1.711 de Búsqueda correspondiente al jueves 2 de mayo de 2013.
En mi carta anterior advertí a los lectores sobre lo contradictorio que puede sonar hablar de victoria moral del bando Aliado debido a que la URSS formaba parte de éste. Más precisamente sostuve que “esta paradoja es otra cuenta que tuvieron que pagar los Aliados para triunfar sobre Hitler. La alianza con Stalin fue producto de la necesidad de eliminar el nazismo al precio que fuere. Entre los dos males hubo que escoger uno. No quiere esto decir que Stalin sea un mal menor que Hitler, pues la Historia nos cuenta que tiene millones de muertos inocentes en sus manos y la amenaza que representaba el comunismo para la libertad de los individuos siguió latente hasta la última década del siglo XX. Esta es la razón por la que podemos decir que la victoria moral no fue totalmente alcanzada tras finalizar la Segunda Guerra Mundial …”. Las negritas fueron agregadas en esta carta.
Agradezco al Dr. Esc. que haya profundizado en su carta sobre las razones por las cuales yo mismo sostuve que “Stalin era parte de los Aliados y representaba muchas de las cosas por las cuales Hitler y su pandilla tenían el conflicto moral perdido”. No ahondé en las mismas ya que tenía que acotar mis reflexiones por razones de espacio y por los propios puntos debatidos hasta el momento. Pero el punto fue mencionado, y el Dr. Esc. no puede dar por supuesto que no advertí ni reflexioné sobre dichas contradicciones.
Sostuvo el Dr. y Esc. que “Hitler atacó a la URSS, pero ello no obligaba a los anglosajones a hacer una causa común con ella, pudiendo efectuar una campaña paralela”. Esta afirmación es totalmente ligera y carente de fundamentos. Sir Winston Churchill no obtuvo su título de “Sir” estudiando, como sí lo hizo el Dr. Esc. Fontana para obtener sus dos títulos, pero no debemos subestimarlo por eso, así como tampoco debemos subestimar a su Gabinete de Guerra.
El Dr. Esc. Fontana recordará que para junio de 1941, fecha en la que se inicia la invasión alemana de la URSS, Estados Unidos aún no había entrado en la guerra y el Reino Unido, a pesar de haberse mantenido en pie tras la batalla aérea de Gran Bretaña, se encontraba en una situación totalmente apremiante, con un enemigo que controlaba prácticamente la totalidad de Europa occidental y que acababa de derrotarlo en Grecia continental y la isla de Creta. Además de esto, la Kriegsmarine estaba llevando a cabo el plan de cortar todas sus comunicaciones con el Atlántico, poniendo en peligro la propia subsistencia de Gran Bretaña con la guerra de submarinos.
Por si esto fuera poco, los ejércitos británicos y de los Dominios del Imperio estaban peleando en el Norte de África contra las fuerzas del Eje. Japón todavía no había atacado las posesiones británicas en India y lejano oriente, pero sin dudas esta amenaza ponía en jaque a Gran Bretaña, ya que dadas las condiciones, todo indicaba que Gran Bretaña no iba a poder defenderlas por su cuenta en caso de que fueran agredidas. De hecho, esto fue lo que sucedió. Y no son especulaciones, son hechos históricos: la derrota de Japón recayó en gran parte sobre el esfuerzo bélico americano, ya que los británicos fueron incapaces de repeler y de revertir el avance japonés por su propia cuenta. Gran Bretaña no tenía los medios para luchar sola en todo el mundo. La afirmación del Dr. y Esc. a la luz de los hechos acaecidos es simplemente insostenible, máxime teniendo en cuenta el potencial bélico soviético. ¿Verdaderamente podemos creer que Gran Bretaña pudo haber planteado una campaña paralela contra el Eje en junio de 1941?
Yo también leí “Interrogatorios” de Overy, y estoy de acuerdo con el Dr. Esc. Fontana en que el juicio de Nüremberg contra los criminales de guerra alemanes no presentó todos los atributos del debido proceso del sistema legal de las potencias occidentales. No es mi intención ahondar en los aspectos jurídicos de esta paradoja y me remito a la lectura de la obra citada. Tampoco estoy de acuerdo con la pena de muerte. Fue la justicia impartida por el vencedor, y en eso no voy a controvertir al Dr. Esc. Fontana.
Sin embargo, cuando los alemanes impartieron su propia versión de la justicia del vencedor en los territorios ocupados fueron bastante más sumarios que los aliados occidentales y la URSS en Nüremberg. El propio Hermann Göring manifestó en uno de sus interrogatorios: “Si hubiéramos ganado nosotros no lo habríamos hecho de esta manera: usted estaría de pie, no vestiría de uniforme, llevaría el traje a rayas de los presidiarios y detrás de usted habría dos hombres de la SS pinchándole el trasero con bayonetas… Así deberían tratarnos ustedes”, según se desprende de la pág. 173 de “Interrogatorios”.
Si bien estos juicios no se ajustaron a las reglas del debido proceso, estaban muchísimo menos alejados de esta garantía que los baños de sangre y los robos perpetrados por los alemanes en la Europa ocupada. Hubo inclusive absoluciones en dicho proceso: el Dr. Hjalmar Schacht, Franz von Papen y Hans Fritzsche. ¿Cuántos de los 6 millones de judíos asesinados comparecieron ante un tribunal imparcial previamente a ser masacrados?
Para terminar, dice el Dr. y Esc. que los lectores de Búsqueda no deben “abusar de esta sección que se nos pone, transitoriamente, a nuestra disposición”. Concuerdo totalmente. Por eso es que la carta del Dr. Esc. Fontana me provoca una profunda decepción. Las decenas de millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial son la razón por la cual el debate planteado en esta sección del semanario, más allá de las diferentes posturas esgrimidas, es un debate válido y necesario. Creo que la participación “amateur” de los lectores que se animaron a escribir nos enriqueció a todos de una manera u otra, y lo mismo cabe decir sobre quienes compartieron historias de seres queridos que vieron sus vidas y su entorno familiar arrasados por la crudeza del conflicto.
Lamento no poder decir lo mismo de la última carta del Dr. Esc. Fontana, ya que perdió una preciosa oportunidad para agregar algo nuevo a este debate, y se limitó a utilizar el valiosísimo espacio que nos brinda Búsqueda para llover sobre mojado, refiriéndose a puntos contradictorios sobre la victoria moral Aliada ya señalados en mi carta y a formular apreciaciones acerca de una tesis cuyo contenido en profundidad desconoce, porque no leyó la obra que la contiene.
Dr. Fernando Alberto Mazzoni Abdala
CI 4.489.405-5
Sr. Director:
Exoneración de pago de gastos de celular de Antel. Sin perjuicio de la gran obra que está llevando a cabo el Liceo Jubilar, carece de sentido que se le haya exonerado del pago del uso de roaming a la institución o al sacerdote Gonzalo Aemilius mientras estuvo en Roma con motivo de la asunción del nuevo Papa.
En primer lugar resulta provinciano, por decir lo menos, que porque el Papa Francisco conozca al sacerdote Aemilius y haya elogiado su tarea al frente del liceo que adquirió fuera de fronteras notoriedad pública a través de la prensa, se lo exonere de pago ya sea a él o a la institución titular del servicio.
En segundo lugar, el Papa, además de ser la máxima autoridad de la Iglesia Católica, es el jefe del Estado Vaticano y a su asunción no acudió nuestro presidente. Según la explicación de la primera dama y senadora, Sra. Lucía Topolansky, no habría acudido ya que nuestro estado es laico y ni ella ni su esposo son creyentes. ¿Será que no podrán ir a la asunción de ningún presidente que no sea ateo?
Desde la Constitución de 1919 somos un país laico y la Iglesia Católica, al igual que todos los templos consagrados al culto de las diversas religiones, se encuentra exenta de toda clase de impuestos (art. 5º de la Carta actual).
El Liceo Jubilar, al igual que todas las instituciones de enseñanza privada y las culturales de la misma naturaleza, está exonerado de impuestos nacionales y municipales como subvención por sus servicios (art. 69 de la Carta).
No forman parte de dicha subvención los servicios públicos que utiliza y que son sostenidos con las tarifas e impuestos de todos los usuarios del servicio.
No es insensato preguntarse si algún rabino viajara a Israel a entrevistarse con la máxima autoridad judía religiosa de ese país y su actividad privada tuviera difusión mediática y a su regreso no pudiera pagar el servicio del roaming, si Antel también le exoneraría del pago.
Como señaló en su columna de hace dos semanas Raúl Ronzoni, ¿qué sucede con los habitantes que por razones graves, personales o familiares, no pueden pagar el servicio de Antel? Me pregunto si también se los exonerará en el futuro del pago.
Es obvio que si el ente pudo donar —porque de eso se trató; de una donación de 80.000 pesos— es debido a que es una empresa muy redituable y podría repartir solidariamente con todos sus clientes esos réditos bajándoles las tarifas.
En el caso de tener tal sensibilidad, que además renuncie a la demagógica construcción de Antel Arena y vuelque el patrimonio excedente a rentas generales y quizá se pudiera destinar a construir viviendas decorosas para las personas marginadas que exceden largamente el número de 40 o 50 casas que se entregan cada tanto.
Ninguna prioridad cumple el proyecto Antel Arena en el país que, según el art. 45 de su Carta, establece que “todo habitante de la República tiene derecho a gozar de vivienda decorosa ”.
Al hablar sobre el tema el presidente Mujica ante cámaras aseveró que Antel podría muy bien recuperar los U$S 40.000.000 que se estima será el costo de la obra si no hiciera tanta propaganda en el país (no entendí si en el territorio nacional o en el periódico “El País”) y que nada sabía por ser Antel un ente autónomo.
Antel no es un ente autónomo sino un servicio descentralizado y sujeto a tutela administrativa, pero en cualquier caso el Poder Ejecutivo puede hacerles observaciones a los directores y también disponer la suspensión de los actos observados como expresamente lo establece el art. 197 de la Constitución.
Si bien como se dice una cosa se dice la otra, va siendo hora de que se respete la capacidad intelectual de los habitantes de la República Oriental del Uruguay.
Dra. Lilián Rosenfeld
CI 981.224-4