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    Cartas al Director (II)

    La diplomacia uruguaya y los idiomas (I)

    Sr. Director:

    He leído con asombro y pesadumbre, en el número 1.713 de Búsqueda, el artículo sobre el informe presentado por funcionarios de la Cancillería a pedido del diputado Juan Manuel Garino.

    Me entristece que, bajo el generoso manto del verbo “democratizar”, se esconda la intención de ser laxos en las exigencias para ingresar al servicio exterior de la República Oriental del Uruguay, cuando debería apuntarse en sentido contrario, buscando la excelencia. Desde América Latina miramos estupefactos el crecimiento de los países de Asia Oriental, sin querer advertir que esa prosperidad no solo es fruto de la inversión e innovación empresarial, sino también de altos criterios de exigencia en la educación y la vida académica. Para ser funcionario público en cualquier agencia gubernamental en Japón, Corea del Sur y Taiwan, se deben aprobar exámenes rigurosos y, a tal punto este sistema es vital en esas latitudes, que en la isla de la China nacionalista el “Yuan de Exámenes” es un poder separado e independiente del Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Esto posibilita formar un cuadro de funcionarios altamente calificados, no sujeto a los vaivenes de los cambios electorales, y que sirve con inteligencia y dedicación al Estado. En América Latina, en cambio, nos dejamos llevar por el entusiasmo de un viento favorable en la economía mundial y pretendemos que esas buenas condiciones sean eternas, poniendo toda la esperanza en buenas cosechas y un clima agradable y templado.

    Pero el mundo no nos espera, sigue allí fuera, a su propio ritmo vertiginoso. Mientras en la Cancillería de la República Oriental del Uruguay se baja la exigencia en cuanto a conocimientos de la lengua inglesa, en Japón se está poniendo mayor énfasis en el aprendizaje escolar de este idioma.

    He llegado a la convicción de que el hecho de que haya una veintena de países que hablan la lengua castellana es un obstáculo para la integración del continente, así como para la apertura hacia el exterior. ¿Por qué? Porque nos quedamos cómodos en el “barrio”, hablando nuestra propia lengua, aislándonos en lo conocido y observando, entre temerosos y desconfiados, a cuanto acontece más allá de las naciones de habla hispana. Es, entonces, más que elogiable el esfuerzo titánico de los miembros de la Unión Europea, que dejaron de lado las enemistades históricas y las barreras lingüísticas, para afrontar un proceso de integración que, más allá de las actuales peripecias financieras, ha servido para estabilizar la paz en el Viejo Continente.

    “Democratizar” se ha convertido en la palabra que todo lo santifica, tal como vemos en la vecina República Argentina, en donde “democratizar la Justicia” significa la politización del Poder Judicial, o “democratizar los medios” deriva en favorecer a los medios de comunicación simpatizantes del kirchnerismo. ¿Acaso “democratizaríamos” el deporte, dejando que los menos habilidosos también puedan participar en los Juegos Olímpicos, el Mundial de Fútbol y demás torneos? Así como para ser un gran deportista se requiere no solo talento, sino también disciplina y entrenamiento, un profesional universitario también precisa de dedicación y estudio para llegar a la excelencia. Hubiese sido más sincero si el verbo hubiese sido “mediocrizar”, pero es más elegante recurrir al eufemismo de la “democratización”, completamente espurio. Ya José Ortega y Gasset, en su artículo “Democracia morbosa” de 1917 —tan vilipendiado como no leído— y que está incluido en el tomo II de El Espectador, nos advierte que la democracia es un principio noble en la política, pero que no debe ser llevado fuera de ella. Poco y nada se comprendió de su llamado de atención.

    Contrariamente a lo expresado por los funcionarios de la Cancillería, creo que debería mantenerse la exigencia del idioma inglés y también atraer a jóvenes graduados que hablen, escriban y lean en lenguas de Asia Oriental, del Sudeste, del Cercano Oriente y de la India, además de las clásicas de Europa como el francés, alemán, italiano y ruso. Que la Cancillería sea un imán que atraiga poderosamente a los talentos que van surgiendo, que los hay y son muy buenos, pero quizás muchos no se presenten a las convocatorias de ingreso al servicio exterior ante estas señales negativas y desalentadoras que promueven el facilismo y la mediocridad.

    Ricardo López Göttig

    CI 5.979.330-3

    Doctor en Historia, profesor universitario y escritor

    La diplomacia uruguaya y los idiomas (II)

    Sr. Director:

    Tuve a bien leer en Búsqueda del día 16-5-13 el artículo que se titula: “La mitad de los aspirantes a diplomático pierden la prueba de Idioma Español” de los periodistas Valentina Giménez y Pablo Fernández. Le envío las reflexiones que me suscitó ese artículo que me pareció excelente desde el punto de vista periodístico: ingenuidad para enterarse e informar y muy bien escrito. Si le parecen de interés estas consideraciones, solicito a usted publicarlas en “Cartas al Director”.

    Sin otro particular, se despide de Ud.

    Dr. Peter Fitermann

    CI 881.010-4

    Consideraciones sobre “La mitad de los aspirantes a diplomático pierden la prueba de Idioma Español”. Es una buena noticia que nuestras exportaciones se han diversificado a unos ciento veinte países del mundo. Y que nuestro Servicio Diplomático está dedicado a intensificar y diversificar esas exportaciones de las cuales depende en buena medida la bonanza económica actual. Ella significa mucho para todos. La casi plena ocupación, la disminución del ocio generalizado sin esperanzas, el aumento de las ventas de los comercios, la mayor recaudación de impuestos para financiar los planes sociales del gobierno, etc. Basta pararse al lado de la carretera en las cercanías del puente del Santa Lucía para comprobarlo.

    No es misterio para nadie que la diplomacia necesita comunicación con extranjeros que no necesariamente hablan español. Me entero en ese artículo que el inglés ha sido sacado de los requisitos esenciales para aspirar a cargos diplomáticos. Quedé abrumado cuando los periodistas explican que el motivo es que poca gente uruguaya tiene conocimientos de inglés y que generalmente son de poder adquisitivo alto. ¿Es en serio eso? Sin ir más lejos, nunca fui de poder adquisitivo alto, nunca fui al Anglo ni a la Alianza Francesa y, sin embargo, hablo ambos idiomas fluidamente. Es más: en mi primera ida a París, en 1995, los parisinos me preguntaban por mi francés. Y yo contestaba, lleno de orgullo, que mi francés lo había aprendido en la escuela pública y en el liceo público. Y ellos, que es sabido no hablan con nadie que no hable francés mejor que ellos, se me quedaban mirando.

    Pues bien; dejemos de lado el inglés y el francés porque son propios de familias ricas o muy ricas, porque aprendieron ambos idiomas antes de los diez años, sea porque viajaron o porque son alumnos de las instituciones más caras del medio. Por tanto confiemos a nuestros diplomáticos a los funcionarios de países extranjeros que sepan entenderse, en las más difíciles cuestiones, en nuestro idioma. Por tanto, nuestro Servicio Diplomático, integrado por ciudadanos del común, que no son ricos, servirá para América Latina, Guinea Ecuatorial y España, y el resto del mundo que se embrome. Tanto peor para ellos. Por ejemplo, se ve por qué los norteamericanos, prácticos ellos, nos enviaron a Julissa Reynoso, que habla perfecto español. Y que puede salir a la prensa en cualquier momento a explicar por qué la Policía nuestra usa móviles de la Embajada. Se la puede entrevistar a cualquier hora, incluso de la siesta o de la noche, porque sabe español. Y Reynoso es tan norteamericana como yo uruguayo. Por tanto sugiero que me nombren para la Embajada en Berlín. Por lo menos soy hijo de alemanes. Y se puede hacer así, irlos a buscar a los hijos de extranjeros, para Francia, Inglaterra, Líbano, Armenia, etc. Es un poco engorroso eso, pero mejor que quiten el inglés de las exigencias para entrar. Creí enloquecer con el artículo ese.

    Pero no estaba colmado mi vaso. Lejos de ello, faltaba la frutilla de la torta y la torta entera. Resulta que la mitad de los candidatos a diplomáticos no saben... ¡español! No es, por supuesto, que no sepan entender o manejar una conversación en nuestro idioma. No. Es mucho peor. No saben el español mínimo que se requiere en un Servicio Diplomático al que aspiran. Casi nada lo del ojo y lo tenía en la mano. ¿Qué se imaginaban? No es alarmante solo que la mitad pierda la prueba: ¡es alarmante que se presentaran!

    Todavía recuerdo a mi padre, un alemán antinazi que siempre agradeció al Uruguay que no tuviera Gestapo, que hubiera libertad, que hubiera trabajo y, por último, que se educaran sus hijos sin que le costara a él un centésimo.

    Yo me quejaba porque mis faltas de ortografía implicaban dos planas: una para la maestra y otra para él. Y él me contestaba, los brazos en jarras: “¿Quegués que te exija menos que eso, Peter? ¿Menos que escguibas coguectamente tu idioma?”. El español era mi idioma y no el alemán. Y tenía razón, en ambas cosas.

    Vi el otro día en la Tele que el maestro Florit, una autoridad de la enseñanza, proclamaba muy ufano que el índice de repetición había bajado en el año pasado. Pero este resultado con la prueba de español del Servicio Exterior ilumina, pero de manera siniestra, ese dato que nos daba el maestro Florit. Una duda razonable se atravesó en mi mente: ¿no será resultado de una mayor permisividad esa disminución? Porque la Universidad de la República y las pruebas PISA desmienten ese “progreso”. Los ingresados a la Universidad, como los graduados en Servicio Exterior, no saben suficiente español como para manejarse bien en nuestro idioma. El dato de que haya menor repetición no es auténtico. Y si lo fuera, no es suficiente.

    Dr. Peter Fitermann

    CI 881.010-4

    Cien años del Servicio Geográfico Militar

    Sr. Director:

    Un 30 de mayo de 1913 nacía el Servicio Geográfico Militar durante el gobierno de don José Batlle y Ordóñez, época que fue precedida por tres décadas convulsionadas pero fértiles en el desarrollo geográfico y cartográfico del territorio.

    El general José María Reyes fue quien, desde los inicios de la patria, viendo las necesidades cartográficas y catastrales, impulsó la primera “comisión cartográfica”, presentando posteriormente (en 1846) la Carta Topográfica de la República. Se puede considerar a ésta como la primera carta de la República cuya confección aseguró una adecuada métrica. Conjuntamente con las superficies departamentales por él determinadas, fueron referencia de las cartografías y publicaciones geográficas durante los siguientes cien años.

    El Servicio Geográfico Militar ha desarrollado un sinnúmero de actividades y apenas nombraré algunas. Supo realizar más de 20 planes cartográficos de diferentes tipos y escalas, habiendo editado para los mismos más de 800 mapas. Se destacan las Cartas Geográficas de la República, los planos departamentales, la serie de 300 hojas a escala 1/50.000 de todo el territorio cuya versión digitalizada está ampliamente difundida, los mapas de Montevideo, las cartas gravimétricas y magnéticas, entre otras. La confección de 300 fotoplanos del territorio permitió la creación del parcelario rural de la Dirección Nacional de Catastro.

    Ha realizado múltiples relevamientos topográficos y trabajos especiales para la instalación de las usinas hidroeléctricas del país, los perfiles de las líneas de alta tensión, las diversas áreas de interés geológico y minero y los centros urbanos de todo el país en formato digital para Obras Sanitarias del Estado. Ha participado en las comisiones de límites internacionales realizando tareas topográficas, de asesoramiento y de mantenimiento para asegurar una mejor caracterización de dichos límites. Hace 27 años que concurre anualmente con personal y equipo a la Antártida a realizar diferentes tipos de relevamientos, participando de investigaciones glaciológicas y de proyectos de infraestructura geodésica.

    Al cabo de los años logró acumular para su mapoteca valioso material cartográfico que puso al alcance de la sociedad. En los últimos años ha presentado su sede, situada en 8 de Octubre 3255, Montevideo, para ser visitada en los días del Patrimonio.

    En esos 100 años este Instituto ha recopilado más de 10.000 topónimos (nombres de los accidentes geográficos) tanto en tareas de campo como de diversas fuentes cartográficas, habiéndolos estudiado, clasificado y registrado. Ha realizado la determinación de un geoide para el Uruguay el cual sirve para diferentes aplicaciones geodésicas y geofísicas. Con este geoide se puede mejorar la altitud que nos da el GPS (Global Positioning System).

    La moderna cartografía digital producida se brinda en forma libre y gratuita desde diferentes sitios web. Hoy se dispone de una red geodésica nacional activa de estaciones de referencia (GPS), accesible desde el geoportal www.sgm.gub.uy, también de uso libre y gratuito, que permite obtener coordenadas de cualquier punto en el territorio con calidades en el orden de 1 centímetro. En esa página web también se pueden ver mapas, realizar búsquedas geográficas, acceder a geoservicios, descargar mapas, software, artículos técnicos, etc. El Servicio Geográfico contribuye a la mejora de los mapas que editan terceros en el país proveyendo asesoramiento y revisión de los mismos.

    Hoy se encuentra en pleno desarrollo de la cartografía digital y papel de las más de 1.000 hojas que componen el plan a escala 1/25.000 de todo el país. La tecnología le exige nuevos retos y mayores y mejores recursos humanos y materiales. 

    Estos 100 años han estado marcados por el continuo esfuerzo de su personal, llegando a los parajes más recónditos del país. Todos los que en algún momento de nuestras vidas formamos parte de esa gran institución nos congratulamos por este acontecimiento. ¡Salud!

    Cnel. José M. Lazo

    Ex Director

    Servicio Geográfico Militar

    Separación de poderes

    Sr. Director:

    Es curioso: en Venezuela se vienen perpetrando día a día sistemáticos e incrementados ataques a la democracia, pero a la mayoría de los gobernantes y de la clase política de América Latina, me refiero a aquellos que no son populistas o cómplices del populismo, parecería que les ha picado la mosca tse-tse, portadora y transmisora a los seres humanos de “la enfermedad del sueño”. Porque aparte de algún hecho aislado, no hay una coordinación para exigir que alguno de los organismos flechados (OEA, Mercosur, Unasur o Celac) encare la posibilidad de invocar la cláusula democrática, que con Paraguay —cuyo pecado fue aplicar la Constitución— funcionó con tanto entusiasmo.

    Y cuando el ministro de Relaciones Exteriores peruano, Rafael Roncagliolo, en tanto que Perú ocupa la Presidencia de la Unasur, se atrevió a decir tímidamente que promovería una declaración de ese grotesco organismo para pedir “tolerancia y diálogo” en el país bolivariano, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, tuvo una reacción furibunda frente a las cámaras de TV: “usted se equivocó, canciller de Perú; ha cometido el error de su vida, Roncagliolo”, y casi de inmediato dejó de ser canciller, porque el presidente peruano guardó silencio, luego se reunió con el embajador de Venezuela sin la presencia del canciller y poco después, Roncagliolo presentaría su renuncia.

    Por otra parte, en un video que está circulando por el mundo, Maduro señaló que “900.000 compatriotas, ya los tenemos, con cédula de identidad y todo”, no votaron por él en la última elección venezolana, lo cual es la más palmaria prueba de que el voto no es secreto y de que el fraude es evidente, como lo viene denunciando la oposición. Pero de ello tampoco se enteran ni la OEA ni el Mercosur ni la Unasur ni la Celac.

    Por supuesto que la opinión de la senadora Lucía Topolansky, cuando fue de veedora a las elecciones venezolanas de octubre de 2012, es diferente y afirmó: “En cuanto al sistema electoral venezolano, el proceso automatizado del Consejo Nacional Electoral (CNE) ofrece muchísimas garantías y mucha transparencia. Gracias al tipo de pasos que se cumplen para votar y la intervención de las máquinas que lo habilitan, era imposible que se produjera un fraude electoral” (Telesur 8/10/2012). Y el día antes había declarado a Radio El Espectador: “la experiencia, adaptada al país, debería ser analizada para el Uruguay”. ¡Qué bien!

    No tocaré hoy, para no alargar esta carta, la situación argentina. Si se tratara de un gobierno serio y ajustado a derecho, una de dos: o tendría que estar en una crisis institucional tremenda, con renuncias de jerarcas, o el periodista Jorge Lanata estaría ya preso, por difamación e injurias. Pero no ocurre ni una cosa ni la otra.

    En tanto, en nuestro país, el Frente Amplio siempre pergeña algo para ir avanzando en los caminos del autoritarismo. Según el último número de Búsqueda, “jerarcas del Poder Ejecutivo fueron a la Corte a transmitir que hay preocupación internacional por sus fallos sobre derechos humanos”.

    Y amplía la información detallando que concurrió una numerosa delegación de alto nivel del Poder Ejecutivo a la sede de la SCJ, encabezada por 4 funcionarios de nivel ministerial: los ministros Ricardo Ehrlich (Educación), Luis Almagro (Relaciones Exteriores), Eduardo Bonomi (Interior) y el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero.

    Allí se entregó un informe elaborado por el Comité de Seguimiento de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada, que es muy crítico con la posición de la mayoría de la Corte. La voz cantante —siempre según Búsqueda— la llevó el canciller Almagro, que como jurista es un buen militante de MPP, quien subrayó que esta situación puede desembocar en la responsabilidad internacional del Estado uruguayo. Y afirmó: “El Estado es un solo”.

    Si bien según los magistrados informantes de Búsqueda les “tiraron las orejas” pero el tono fue “muy cordial”, cuando un poder del Estado, convertido en Luis XIV, lanza esa frase en el rostro de otro poder de ese Estado, es evidente que lo está presionando e ignorando la separación de poderes establecida desde Montesquieu, en las constituciones de todos los países democráticos del mundo.

    Es sintomático que el gobierno uruguayo se preocupe porque no se respeta una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que es a favor de su conveniencia e intereses políticos. Pero no se inmuta cuando ese mismo organismo censura conductas del chavismo. En ese caso, la Corte puede ser ignorada y públicamente insultada y nuestro gobierno mira distraídamente para arriba.

    Finalmente, comprobamos que la mosca tse-tse ha hecho también estragos en el Uruguay. ¿Cómo es posible que los ministros de la Suprema Corte de Justicia se hayan dejado, hasta ese punto, avasallar? ¿Se imaginan cuánto hubiese durado la reunión con personalidades que los antecedieron como la de los Dres. Pablo de María, Julio Guani, Teófilo Piñeiro, Enrique Armand Ugón, Amaro Carve Urioste, Francisco Gamarra o Luis Alberto Bouza, entre otros?

    Y en la clase política opositora, salvo algunas muy honrosas excepciones que no voy a nombrar para no señalar indirectamente a los dormidos y hacerle el caldo gordo al Frente Amplio, no hubo la reacción unánime que era de esperar, inclusive por parte de algún precandidato a la Presidencia de la República.

    Máxime teniendo en cuenta la dimensión del exabrupto de los ministros, que nos rememora el Acto Institucional Nº 8 de la dictadura, con la supresión de la autonomía orgánica del Poder Judicial y la subordinación de la Justicia al Poder Ejecutivo. Nefastas épocas vilipendiadas diariamente por el Frente Amplio, salvo en algunos aspectos —como es el caso— en que pretende imitar procedimientos, sin la necesidad de recurrir a Actos Institucionales.

    Adolfo Castells Mendívil

    Ajupe y la Caja Bancaria

    Sr. Director:

    A mediados del año pasado la Asociación de Jubilados y Pensionistas Bancarios del Uruguay (Ajupe) y la Asociación de Afiliados a la Caja de Jubilados y Pensionistas de Profesionales Universitarios, acordaron la promoción de la acción de inconstitucionalidad contra el IASS. A tales efectos, de común acuerdo, designaron al Dr. Martin Risso Ferrand como patrocinante del accionamiento ante la Suprema Corte de Justicia.

    Ajupe tomó conocimiento del proyecto del escrito a presentarse y, en el mismo, tal como habíamos convenido con el mencionado profesional, se planteaba exclusivamente el recurso tendiente a la derogación del IASS, razón por la cual dimos nuestra conformidad. De acuerdo con ello, Ajupe procedió a recabar firmas de sus asociados y/o jubilados afectados, al igual que la Asociación de Afiliados a la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios.

    A fines de diciembre de 2012, el Dr. Risso Ferrand comunicó a Ajupe que ya se había presentado la demanda ante la Suprema Corte de Justicia. En el mes de marzo ppdo. tuvimos conocimiento del escrito presentado y para nuestra desagradable sorpresa constatamos que el mismo difería del proyecto anterior, pues además del convenido recurso contra el IASS, incluía el accionamiento por inconstitucionalidad contra la Ley 18.396 de la nueva Carta Orgánica de la Caja Bancaria.

    De inmediato nos entrevistamos con el profesional actuante quien nos contestó posteriormente, por escrito, que efectivamente había sido visitado hacía ya varios meses por directivos de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Profesionales Universitarios y de Ajupe, quienes le plantearon el interés de promover una acción de inconstitucionalidad contra el IASS y que no se habló de otro impuesto ni para incluirlo ni para excluirlo, ratificando lo que expresamos al comienzo.

    Menciona en la respuesta que nos envió, que en las semanas siguientes varios jubilados bancarios le plantearon expresamente en su Estudio, su deseo de accionar también contra la Ley 18.396 (Caja Bancaria), lo que lo indujo a pensar que ese sería el interés de todos los jubilados bancarios. Posteriormente también ratifica en la misma nota de respuesta que Ajupe solo deseaba accionar contra el IASS, pero entre los jubilados bancarios algunos querían accionar contra los dos tributos y se lo pedían expresamente, motivo por el cual así lo hizo.

    Por todo lo expuesto, y en cumplimiento de la resolución de la Asamblea Extraordinaria de Ajupe del día 23/4/2013, hacemos saber a nuestros asociados y a todo el gremio bancario que:

    I) esta Asociación nunca planteó recurrir contra la Ley 18.396 (Caja Bancaria) ratificando su criterio reiteradamente expresado de que la contribución establecida en dicha ley que grava a los pasivos bancarios es necesaria y fundamental para mantener el equilibrio económico y por ende el futuro de nuestra Caja Bancaria;

    II) la inclusión del recurso contra la Ley 18.396 de Caja Bancaria no fue a solicitud de Ajupe, sino que es de exclusiva responsabilidad del profesional actuante.

    Por Ajupe (Asociación de Jubilados y

    Pensionistas Bancarios del Uruguay)

    Sr. Miguel Brassesco

    Presidente

    Proc. Nelson Bouza

    Secretario

    El discurso de Richard Ready el trabajo

    Sr. Director:

    Primo Levi escribía que nada iguala el sentir de realización personal que produce el trabajo.

    La reflexión viene a cuento de la crónica del acto central del pasado 1º de mayo: “No quiero al atorrante, al vago, al lumpen. No quiero eso en mi sindicato, quiero laburante. El mejor sindicato no es el que más huelgas hace, es el que mejores laburantes tiene abajo”. (“El Observador”, 2 de mayo, 2013, p. 4).

    ¿A santo de qué un dirigente sindical convoca a su auditorio a hacer precisamente lo que debe hacer? ¿Cómo se explica la cerrada ovación que esas palabras despertaron entre autoridades nacionales presentes en el acto?

    La respuesta puede ser sólo una: el trabajo no pareciera ser el nervio motor, el factor catalizador de la actividad de los pretendidos “trabajadores”. Bien por el contrario, parecería que en ciertos ámbitos el trabajo ha pasado a ser una verdadera rareza, una especie en extinción que justifica la arenga del Sr. Richard Read.

    Si esto es así, la pregunta fluye naturalmente: ¿cuál es el verdadero norte del quehacer sindical?

    A los hechos me remito: días de trabajo que se pierden, reclamos infundados y obstaculizaciones del trabajo han pasado a formar parte del paisaje laboral en diversos sectores.

    Es evidente que el trabajo ha dejado de ser la columna vertebral de la actividad sindical. Si el llamado del Sr. Read acaso pudiera contribuir a situar el trabajo en el lugar que le corresponde, su aporte al país habría sido decisivo. 

    Jonás Bergstein

    CI 1.316.079-4

    Alianza opositora por Montevideo

    Sr. Director:

    “Delo por hecho”. Esta era la consigna de la campaña municipal del Dr. Tabaré Vázquez en el año 1989. La misma se basaba en mostrar y remarcar las fallas de múltiples gestiones coloradas en la capital, prometiendo cambios milagrosos y poco claros, ilusionando con mejoras instantáneas.

    Luego de los comicios, el electo fue el candidato frenteamplista Vázquez, al cual le tocó responsabilizarse de la gestión de la comuna de la capital y se chocó con la realidad de que existe una gran diferencia entre gobernar una comuna y administrar un club de fútbol de la permanencia. Se enfrentó con la realidad de que para llegar al “sueño” de un Montevideo mejor es necesario tomar ciertas decisiones y acciones, las cuales ni él ni su equipo se animaron a las mismas o tal vez no supieron cuáles eran. Por lo cual no supieron ni pudieron bajar las ideas teóricas con las cuales llegaron a la realidad.

    En esa campaña electoral, Vázquez hablaba de la erradicación de los basurales, los mismos que casi treinta años después se han multiplicado en cada esquina de la ciudad. También criticaba duramente el alto precio del boleto. Hoy, luego de años de gestión, cuesta más de un dólar cada viaje y el servicio brindado es cada vez de peor calidad. Otra de las cosas planteadas en la misma era la descentralización de la gestión municipal, cosa que se ha hecho estructuralmente pero, de hecho, los montevideanos por más que poseemos dieciocho Centros Comunales Zonales y ocho Municipios —con todos los costos que estos llevan— aún no hemos recibido los beneficios de los mismos.

    En lo personal, no creo que inicialmente haya existido mala voluntad sino un montón de sueños teóricos encabezados por el Dr. Vázquez que se chocaron con la realidad de bajarlo a la práctica en el edificio de 18 de Julio y Ejido. Esa frustración interna por no lograr esos “sueños” iniciales con los cuales asumieron hace más de cuarto de siglo atrás, modificaron la motivación inicial. El centro del foco dejó de ser “servir a los montevideanos” para pasar a ser “mantener los cargos” y, atornillados en los mismos, mantener el gobierno departamental cueste lo que cueste. Cuando ocurrió este cambio de “foco” los montevideanos terminaron siendo rehenes de una Intendencia cada vez más grande, cara, fría y distante.

    Hoy necesitamos como montevideanos un cambio cívico. Como todo cambio coyuntural y radical nace de abajo; dijera el autor popular: “nacen desde el pie”. Los cambios profundos “nacen desde el pie”, sí, sin prometer nada que no sea cooperación por y para los conciudadanos. Juntándonos montevideanos de todos los “pelos”, hasta incluso frenteamplistas que quieran volver a soñar. Y solamente si ocurre esto, un Montevideo mejor esta vez sí “delo por hecho”.

    Rodrigo Camejo

    CI 4.634.813-3