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Sr. Director:
Se podría argumentar que el mundo entero está lleno de violencias de todo tipo y calibre. Las cotidianas noticias así lo confiman. Un loco mata emulando un juego electrónico; un desadaptado inmola condiscípulos y maestros; terroristas asesinan con la excusa de reivindicar principios religiosos o políticos.
Pero me interesa focalizar las violencias que campean en nuestro país. Lo constatamos en los partidos de fútbol y a la salida; en las manifestaciones pro-no-importa-qué; en las arengas de los líderes sindicales; en las rapiñas que terminan con la muerte de inocentes y hasta de delincuentes.
Acá les achamos la culpa a la droga, a la indigencia cultural, a la pérdida de valores, al logro de status entre delincuentes, al ajuste de cuentas entre comerciantes de la droga, a un machismo mal entendido.
Me eduqué y llegué a ser profesional universitario rechazando la pena de muerte.
Siempre creí que si el ser humano no nace como criminal (Jean-Jacques Rousseau) existe la posibilidad, por más remota que sea, de que retorne a esa condición original.
Pero los tiempos cambiaron. Hoy, una minoría de delincuentes, drogados o no, carentes de obligaciones y reponsabilidades, gratuitamente perversos, tienen a la población sumida en una suerte de infernal pesadilla cuyas características son: un inexistente contrato social (Thomas Hobbes), el temor rayano en el terror, la inseguridad cotidiana que lleva a saber que se sale del hogar sin la certeza de retornar, la indignación ante la iniquidad con ancianos o niños asesinados.
La determinista causalidad plantea la relación entre causa y efecto. Nuestro gobierno nacional se ha centrado fundamentalmente en el efecto-consecuencia: aumenta la vigilancia deteriorando nuestras libertades individuales en aras de la seguridad, difunde recomendaciones que restringen unilateralmente la vida normal de la mayoritaria sociedad, etc. Pero la causal-pesadilla sigue amenazando y eliminando vidas injustamente sin una solución inmediata.
La pregunta que campea en la mente de la mayoría de los ciudadanos víctimas de este malón de rapiñeros y asesinos inmunes es: ¿por qué una minoría —carente del valor de la vida ajena— tiene más importancia y prerrogativas que la mayoría de la población que desea estudiar, trabajar o simplemente transitar por los espacios públicos? ¿Por qué quienes apenas logran llegar a fin de mes para cubrir las necesidades básicas de su familia deben solventar la existencia de esos marginados? ¿Por qué seguir siendo víctimas de un principio flechado, en donde uno debe darlo todo por nada?
Un ciudadano, en un accidente donde murieran dos delincuentes, manifestó: “¡Dejalo que se muera!”.
Un simple aunque posible vaticinio es que si todo sigue así, la población nacional tendrá dos categorías: los presos y los muertos.
La desesperanza en muy mala consejera. Si aquellos en quienes depositamos roles y funciones como la enseñanza, la salud y la seguridad quieren pero no pueden superar lo que está sucediendo, solo surgirá una salida: nada lógica, nada legal, nada deseada, pero inevitable, pues la elección no es justa. Somos nosotros o ellos.
Uno del Pueblo
Sr. Director:
Lindo festejo. El viernes, a eso de la 1 de la mañana, salí de casa de una amiga que vive en Pocitos rumbo a mi casa. Manejaba otra amiga. Al llegar a la rambla vimos un grupo grande de gente joven en la calle y en las veredas. Mi amiga me preguntó: “¿Doblamos igual por la rambla?”. Yo contesté que sí, que manejara despacito que seguro nos iban a abrir paso. Porque parece que he estado viviendo en países civilizados durante los últimos casi 40 años y jamás se me ocurrió que sucediera otra cosa. Pero cuando nos fuimos acercando muy lentamente, en lugar de dejarnos pasar, el grupo se fue cerrando hasta que tuvimos que detenernos. Nos rodearon completamente, comenzaron a gritarnos insultos, a pegarle al auto. Mi amiga tenía apenas abierta la ventanilla y alguien metió la mano y le arrebató los lentes. Zarandeaban el auto de un costado al otro hasta que pensamos que nos iban a voltear. Arrojaron cosas al auto, le pegaron patadas, rompieron un farol. Yo no me asusto fácil, pero me asusté, porque parece que soy la única pelotuda que vive en Uruguay desde hace 3 años y no sabe que estas cosas suceden en nuestro país entre los entusiastas del fútbol, particularmente, según me dicen, entre los que apoyan al club Peñarol. En todo caso, pasado un rato, dos o tres chicos nos ayudaron (gracias, muchachos y ojalá pudiera agradecerles personalmente), empezaron lentamente a abrirnos paso y nos gritaban: “Sigan adelante, no paren, no paren”. Mi amiga condujo un poco más sin ver absolutamente nada porque ya no tenía los lentes. Algo más adelante nos detuvimos, cambiamos lugares y yo conduje hasta su casa.
Fui informada que estas son las “barras bravas” (pensando en el himno venezolano “Gloria al bravo pueblo…”, yo las llamaría las “barras cobardes”) asociadas con el fútbol en esta Suiza de América, nuestro hermoso país civilizado, como el Pepe está transmitiéndole al mundo. A mí me hubiera encantado que el Pepe hubiera estado ahí en la rambla esa noche, en lugar de estar hablando en las Naciones Unidas. Y me pregunto: si todos en el país saben de las “barras bravas” excepto esta pelotuda que escribe (yo, por si no se dieron cuenta), y sabiendo que Peñarol se iba a congregar ahí en la rambla, ¿por qué no había un solo policía? Me da vergüenza ajena que después de haber vivido casi 40 años en países “violentos” como Venezuela y Estados Unidos, esto me suceda por primera vez en mi vida aquí, en Uruguay. El nivel de agresividad, violencia, odio, resentimiento, frustración, era palpable. El grupo se potencia. Había chicas también, actuando de la misma forma que los muchachones.
Más allá de las razones a las cuales podría recurrir para explicar o justificar esta situación, la división social, la sociedad de consumo, lo que sea, lo que tengo presente en este momento es que este gobierno de izquierda, que fue una de las razones por las cuales regresé a Uruguay a vivir, es tan jodido, ineficiente e inútil como cualquiera de los anteriores, blancos o colorados. El ministro Bonomi debe de vivir en una burbuja formada de su propia imbecilidad para no haber previsto que habría violencia y que necesitaba prevenirla.
En pocas palabras, en mi percepción, aquí no hay cambios positivos que se noten —más bien al contrario, esta sociedad se desmorona (no digo que sea el único país en el mundo donde esto suceda, pero sí digo que aquí sucede). Y, también en mi percepción, cuando la gente llega al “poder” deja de ser gente, se transforma en políticos y nada más les importa. Tal vez esté siendo injusta, pero por ahora no veo nada que me haga cambiar de idea. La cosa es así: Pepe, dejá de hablar por ahí lo que lamentablemente se transforma en idioteces cuando se confronta con la realidad y venite a casa a arreglar esta torta, querido. A ver si nos dejás un legado que se parezca en algo a lo que nos diste razón para esperar. Y lo más triste es que no pienso que las cosas serán distintas con los blancos o los colorados en el poder. Todos los partidos son lo mismo.
Cuando volví a Uruguay me prometí que no caería jamás en la “negatividad uruguaya” que tanto nos marca. Pues parece que aquí estoy, con la podredumbre llegándome al cuello. No piensen que soy una mujer de clase alta, ni media-alta, ni nada por el estilo; no hay dónde clasificarme. Soy una mujer de 68 años recién cumplidos, que eligió regresar a su país, que no ha parado de rechazar la idea de la inseguridad que abunda, del miedo, de toda esa pálida, y a la vuelta de la esquina me encuentro con esta situación.
Sé que a lo largo de mis años he adquirido los recursos para tomar responsabilidad por mis decisiones y sus consecuencias, y ojalá que muy pronto los utilice. Aún no estoy lista. Me deleita todavía hoy escribir que esto es una porquería y que los políticos también lo son, no importa de qué partido. Ahora, en cuanto esté lista, haré un poco de escritura libre para largar todo este veneno que no me sirve ni a mí ni a nadie, me perdonaré por mis juicios y mañana será otro día.
Por suerte, nadie tiene necesidad de leer esto. Pero yo tenía ganas de escribirlo. Una cosa les digo: en las próximas elecciones podré votar por primera vez en mi vida en Uruguay (salí de aquí muy joven y he votado en Venezuela y en Estados Unidos, pero nunca aquí), pero la decisión ya la tomé: MI PRIMER VOTO EN URUGUAY SERÁ EN BLANCO. Estoy harta de todos los políticos. Gracias (esto por si a alguien le dio la paciencia de leer hasta aquí).
PD. Esta mañana me enteré de que la Intendencia o no sé quién le pondrá juicio a Peñarol para que se haga cargo de los gastos incurridos. Pienso que tendría más sentido que se pusieran juicio a sí mismos, por no haber tenido a la Policía ahí instalada, esperando que aparecieran los que venían a “festejar”. Lindo festejo.
Selene Soler
CI 969.298-7
Parque Miramar (Canelones)
Sr. Director:
Ocupación ilegal en Solymar sur. Dicen que la unión hace la fuerza. Y en estos tiempos difíciles, en los cuales el “no te metas” es el leitmotiv de cada día en las sociedades, encontrar y formar parte de un grupo de vecinos que logran hacer justicia ante una forma de delincuencia (desafortunadamente muy común e impune que atenta contra la propiedad privada), es realmente regocijante y significa una tarea cumplida para ciudadanos y personas de bien que abrogan por una sociedad mejor.
Sabemos que llegar a tener el techo propio o un terreno para poder construirlo no es del todo fácil en nuestro país. Quizás se pague durante gran parte de nuestras vidas, requiera muchos años de esfuerzos y a veces, para muchos, resulta imposible alcanzarlo.
Pero para otros, no se les hace muy difícil y con poco pueden hacerse de un lugar para vivir. Ese fue el intento del señor a quien llamaremos M.O. (por sus iniciales) y que usurpó un terreno en Solymar, pero tras una incansable gestión y lucha de su dueña y los vecinos unidos de la zona en cuestión, se logró que esta persona sea penada por este y otros delitos, con prisión.
Comienzo tienen las cosas y así se inició esta historia: el 2 de marzo, M.O. descargó un camión de troncos en un terreno de Solymar. Este predio está ubicado sobre la calle Malvones manzana 38, solar 9, entre las calles Juncos y Ombú.
El terreno estaba debidamente cercado y con cartel de propiedad privada. Sin importar esto, el ocupante M.O. dispuso de ese lugar. Inmediatamente un grupo de 10 vecinos comenzaron con denuncias por posible ocupación que radicaron en la Comisaría Nº 27 ubicada en El Pinar.
Tras idas y venidas, denuncias policiales e insistencia por parte de los vecinos para que el caso no se archivara en la Justicia (porque ese era el destino), el diferendo llegó al Juzgado Letrado Penal de 1er. y 3er. turno ubicado en Solymar. Allí el denunciado presentó un documento que le habilitaba el derecho posesorio que, según él, había recibido por parte del hijo del dueño que actualmente residía en Estados Unidos.
Sin embargo y contrastando esta versión, la dueña de ese terreno, de quien por expreso pedido no revelaré el nombre por temor a represalias, reside en Las Piedras y en ningún momento otorgó derecho posesorio a la persona ocupante.
Tanto los vecinos denunciantes, la dueña y el ocupante (M.O.) declararon ante la Justicia penal el día 31 de julio pasado. Sin embargo, la persona que supuestamente le cedió el derecho posesorio al ocupante y que también estaba citada, no se hizo presente en el juzgado para declarar.
Los vecinos también informaron a las autoridades del municipio canario desde el inicio de la cuestión a través de su alcalde, Omar Rodríguez, pero poco se realizó desde la Intendencia. Diríamos que nada. Incluso, luego de que M.O. tomara conocimiento de que la dueña del terreno presentó en la Justicia los legítimos títulos de propiedad del terreno, el intruso comenzó a construir una propiedad en el predio que por supuesto no contó en ningún momento con habilitación de obra por parte de la comuna canaria y mucho menos del Banco de Previsión Social (BPS) para los obreros que trabajaron en el lugar.
Pero eso nadie lo controla, y la propia Intendencia Municipal estaba en conocimiento de este asunto, pero a veces parece que los ciudadanos de buena fe que pagan sus impuestos (elevadas contribuciones para los servicios que se reciben en Ciudad de la Costa, por cierto) y abrogan por la mejora del lugar en donde viven, tienen menos derechos que un individuo que con documentos falsificados y con antecedentes previos por realizar este tipo de delitos, hoy podría ser el flamante propietario de un terreno en Solymar sur. Pero solo utilizando el sentido común podemos inferir que este atropello a todo derecho y a la propia legislación no se logra con el poder de una sola persona; el señor M.O. seguramente contó con otro tipo de apoyo que, por más corrupto que sea, no pudo con la fuerza de la Justicia, y que en este caso, hace valer su significado en todo su esplendor.
De hecho, este caso e investigación fueron presentados por quien escribe en el programa “Cierre de Jornada” de Radio Carve en un informe especial el pasado 12 de agosto. Días después y en la misma emisora el secretario general de la Intendencia Municipal, Yamandú Orsi, denunció que estos casos de usurpación de terrenos son perpetrados por una organización en la que se sospecha que existen funcionarios municipales involucrados que facilitan información sobre terrenos. Aún más: Orsi calificó de “muy grave” esta situación.
M.O., el ocupante del terreno, no es una persona a la cual se le atribuye este único delito. Según fuentes policiales consultadas, es una persona con antecedentes penales entre los cuales se encuentran 3 procesamientos, 1 con prisión por atentado al pudor y varias denuncias por parte de los vecinos de donde residía, justamente a 2 cuadras del terreno en cuestión. Entre las causas de denuncias de sus vecinos, se encuentran la ocupación de otros terrenos con el mismo procedimiento, intentos de usurpación, ejecución de disparos en el fondo de su casa, ruidos molestos, amenazas constantes a los vecinos, 2 años de deuda de alquiler en la casa donde vivía y hasta por tener un depósito ilegal de leña en donde se acumulaban ratas y basura.
Además, es una persona conocida en la zona, pues tenía hasta hace algunos días un local de venta de leña sobre la calle Real de Azúa al sur, a la vuelta del supermercado Disco de Solymar.
Según información que se pudo recabar de primera mano, los vecinos del terreno de la calle Malvones (que presento en esta carta) han sido amenazados en persona por el ocupante, agregando que si seguían defendiendo el terreno, iban a recibir agresiones físicas. Un dato no menor es que durante estos 7 meses que llevó el proceso ante la Justicia penal, los robos se incrementaron en la zona, principalmente hacia los vecinos involucrados en este asunto. Esto puede ser una mera sospecha pero llama poderosamente la atención y vale, al menos, puntualizar en esos hechos.
Esta situación duró como expresé anteriormente 7 largos meses, en los cuales cada día que pasaba, la construcción y despliegue de materiales para la misma se hacía cada vez más exuberante y a un ritmo poco visto, al menos, para la gente trabajadora que reside en la zona. En ese entonces, parecía que la Justicia no hacia lugar a esta situación.
Fuentes especializadas en Derecho Civil y Penal consultadas afirmaron que toda la documentación y denuncias que se habían realizado y presentado ante la Justicia era suficientes para que el fiscal que tomó declaraciones en el mes de julio a la propietaria del terreno, vecinos y demandado, resolviera la detención de las obras hasta que se clarificara el asunto. Llamativamente y apelando también al sentido común, esto no sucedió.
Fue entonces el 10 de setiembre pasado que la jueza Dra. Adriana Graziuso, a cargo de este caso, junto con el fiscal Fernando Valerio, quienes luego de una larga investigación y evaluación de las pruebas presentadas, otorgaron el procesamiento con prisión de M.O. y de la persona que se hizo pasar por el hijo del dueño, que le cedió el derecho posesorio.
Tras este hecho, que queremos que sea ejemplo para muchos otros vecinos con problemas e indignación a causa de delitos de distinto tipo que lamentablemente en estos tiempos estamos padeciendo, queremos decirles que no hay que “mirar hacia adentro”; la actitud es unirse e involucrarse. De esta manera, ayudamos a la Justicia y, valga la redundancia, a que se haga justicia.
Lic. Tatiana Cortazzo
Periodista
Sr. Director:
Un tribunal uruguayo sentencia que los embriones humanos merecen respeto y no pueden ser desechados. Los embriones “merecen respeto” y no deben ser manipulados ni desechados “por tener latente el derecho de convertirse en persona humana”, ha afirmado con rotundidad una sentencia de un Tribunal de Apelaciones Civil uruguayo, por la que se condena a una sociedad médica del país (la Asociación Española) a indemnizar a dos parejas a las que les desecharon los embriones tras un tratamiento de fecundación in vitro.
Las agencias internacionales de noticias desde el 26 de setiembre están informando de esta gran sentencia uruguaya que llena de satisfacción a todos los que hemos bregado por años para la defensa de la vida de los embriones, la que debe ser protegida según lo dispone la Convención Americana de Derechos Humanos, ratificada por el país.
El mismo fallo refiere a que los embriones tienen estatus jurídico propio, distinto de las cosas o bienes. Ello implica que no pueden ser voluntariamente destruidos, desechados, utilizados para otros fines que no sean el de su propia culminación como ser humano y menos aún manipulación, ni utilización con fines de investigación y experimentación.
Prof. Dr. Carlos Álvarez Cozzi
CI 1.595.891-7
Sr. Director:
La oferta del Día del Patrimonio de este año no incluye viajes en trenes.
Ni el puerto de Montevideo, con su tradicional tren con locomotora a vapor y vagones madera, ni el tren a vapor a Peñarol de todos los sábados, ni los trenes de AFE, realizan servicios. Lamentable. Todos los responsables de esta situación deben una explicación.
No tengo más para decir; cualquiera puede deducir la importancia de esta carencia en el día que se conmemora la diversidad de la identidad del Uruguay.
Muchas gracias,
Senen Rodríguez
Sr. Director:
Llantos y envidia. Al gobierno cristinista lo enloquece que la mejor papelera de la región se encuentre en el Uruguay. Lo carcome la envidia. Entonces trata de crear problemas permanentemente.
Todo el mundo sabe que el presidente uruguayo muy a menudo habla de más. También habló de más con respecto al tema de la fábrica de celulosa UPM hace pocos días en New York.
El ex gobernador de la provincia de Entre Ríos, Argentina, mi colega abogado Dr. Jorge Busti, luchó mucho durante varios años para que alguna firma de Finlandia, Suecia o del resto de Europa fundara una fábrica de celulosa en dicha provincia pero no tuvo éxito. Si hubiera tenido éxito los piqueteros de Gualeguaychú no protestarían.
En una ocasión, el presidente Dr. Raúl Alfonsín, de la hermana República Argentina, dirigiéndose al entonces secretario general de la Confederación General del Trabajo de la Argentina, quien protestaba y se quejaba demasiado durante el gobierno del Dr. Alfonsín, le dijo: “Mantequita. Llorón”. Ese dirigente sindical también fue diputado federal argentino.
Actualmente, el gobierno cristinista y los piqueteros de Gualeguaychú lloran mucho. Lloran y se quejan pues no quieren que Uruguay tenga una papelera magnífica. Lloran como aquel dirigente sindical al que se dirigió Alfonsín.
Dr. Juan Carlos Arrosa Carve
CI 530.689-5
Sr. Director:
El despertar (a los jóvenes de hoy). Es un hecho notorio el concepto tan arraigado que existe en la opinión de los jóvenes de nuestro país, respecto al orden de prioridades en que ocurrieron los acontecimientos de nuestro triste pasado, cuando nos referimos a los políticos de antes del gobierno de facto, a este último, o al surgimiento y existencia del movimiento guerrillero.
Lo expresado me obliga moralmente a intentar establecer un orden en las cosas para que se sepa la verdad.
La aparición de dichos referentes comienza con la firme existencia de un Estado democrático en todas sus líneas. Corrupciones y profundas desinteligencias entre los propios políticos, cosa que naturalmente, como siempre ocurrió, se solucionaba con elecciones nacionales en cumplimiento de la Carta Magna (que nunca debió ser mancillada) con la finalidad de proteger a un Estado democrático que fue siempre ejemplo en el mundo entero, cualesquiera fueran sus gobernantes de turno.
Surge entonces, sin que la ciudadanía hubiera reclamado su presencia, un Movimiento en el año 1962 nacido en el seno de organizaciones sindicales y de partidos de izquierda, cuando en democracia gobernaba el país un legítimo régimen colegiado con mayoría del Partido Nacional. Su denominación de MLN fue utilizada por primera vez el 27 de diciembre de 1968, en plena vigencia democrática, al punto que dos años antes, mediante elecciones libres, era electa una apreciable personalidad como significaba el general Oscar Gestido, con un tremendo respaldo popular. (El sistema de Gobierno Colegiado se había eliminado en elecciones libres mediante una reforma constitucional).
Sin embargo, la violencia subversiva desde el año en que surgió (1962) continuó sin que el pueblo pudiera hacer nada, así como ocurre hoy con la delincuencia. Precisamente en el año 1968, tuvo lugar un asalto al Casino Carrasco, del cual se llevaron seis millones de pesos (antes de ello, desde sus comienzos, ya se habían cometido innumerables actos delictivos por parte del MLN), logrando un gran capital en pesos, alhajas y monedas de oro.
Posteriormente (años 1970-1972), entre los diversos actos delictivos que continuaban cometiéndose, asaltan el Centro de la Marina, de donde se llevaron centenares de armas y granadas, agregándose a las que ya existían en su poder, hecho que significó en definitiva la reacción de las Fuerzas Armadas.
En consecuencia, ante la peligrosa situación guerrillera que estaba surgiendo, estando vigente todavía el gobierno democrático, entran en acción las Fuerzas Armadas, las que luego de vencer a la sedición, toman el poder gubernamental surgiendo de esta manera la dictadura militar.
Esta es la verdadera historia de un grupo guerrillero que, contra la voluntad de todos sus líderes regionales, incluyendo fundamentalmente la del Che Guevara (quien expresaba en su discurso pronunciado en la Universidad de la República), afirmando todos ellos que Uruguay no fuera tocado, ya que no se podía hacer una guerrilla donde existiera una forma democrática de gobierno, y que tampoco se trataba de un país que vivía en la miseria, de igual manera el MLN, a pesar de los referidos consejos de las jerarquías guerrilleras siguió su lucha subversiva.
Y continuaba manifestando el Che Guevara en dicho discurso: “Tengo las pretensiones personales de decir que conozco a América, a cada uno de sus pueblos, y puedo asegurarles que en nuestra América no se dan las condiciones que, como en el Uruguay, se permitan con total libertad las manifestaciones de las ideas”. (“La Revolución Imposible” de Alfonso Lessa).
Oscar Calleriza
CI 609.179-0