Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAños ha, fiel a mi costumbre de comprar la primera edición de una publicación que se anunciaba, llegué a Búsqueda, y al abogado y periodista Dr. Ramón Díaz (más tarde presidente del Banco Central). Mis primeras nociones de economía las tuve de sus magistrales editoriales. De aquel ayer al hoy, he pasado por diferentes etapas en cuanto a mi percepción en múltiples áreas de mi interés, ya que —enfermo por el conocimiento y autodidacta— era y soy devorador de ello (amén de otras publicaciones). Excelentes periodistas —compartibles o no sus opiniones—, puedo asegurar que Búsqueda se trasformó en una de mis adicciones más importantes. Cada jueves (salvo los fechados en las dos primeras semanas de enclaustramiento obligatorio) dispongo en múltiples cajas ese reservorio del periodismo. Lo que me lleva a esta nota es que quiero destacar algo, para mí vital: Cartas al Director. Sin esta sección, dudo de que continúe en mi sillón esperando ese día de la semana. Y ahora sí, voy al asunto. En el ejemplar 2.075 he leído una réplica a otra carta anterior titulada, La caída del relato, a la que me voy a referir, de autoría de Juan Aldaba y Noelia Millán. Y, lo que quiero resaltar, en provecho mío, es el enriquecimiento que me causa leer notas como las que aludo. Leo todas las cartas de lectores como “postre” llegando al final de la semana, pero en esta oportunidad pongo de relieve que, si Búsqueda no tuviese esta sección, sería una publicación más. Rescato de lo antedicho, qué cantera de talentos convergen en ese semanario cada jueves en Cartas al Director.
Y algo más. El precio no es cómodo. Pienso que la revista, a la que recorto algunas hojas de mi interés, debería incorporar —o editar una nueva— dirigida a un público menos frívolo.
G.M.