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    miércoles 05 de junio de 2024

    Centros de Mediación, la herramienta del Poder Judicial para resolver conflictos de forma voluntaria que tiene 99% de acuerdo

    Es jueves a las tres de la tarde. Una mujer de 34 años y un hombre de 40 llegan juntos a Río Branco y Uruguay, a tres cuadras de la terminal de ómnibus, donde funciona un centro de mediación del Poder Judicial. Son una expareja que meses atrás decidió separarse y, a iniciativa de ella, pidieron una audiencia para resolver cómo será la tenencia, la pensión y las visitas a su hijo de tres años.

    En la habitación del centro que funciona para mediaciones vinculadas a temas familiares —a diferencia de otra donde se resuelven los conflictos vecinales— hay un escritorio con dos sillas para los usuarios y otras para los mediadores. Los mediadores son terceros neutrales que colaboran para facilitar el diálogo entre las partes. En su mayoría son profesionales universitarios de distintas disciplinas que están capacitados en técnicas de mediación, conciliación, negociación y herramientas comunicacionales, explica a Búsqueda la directora de los Centros de Mediación del Poder Judicial, Graciela Cabrera.

    La pareja toma asiento, uno al lado del otro, y los dos quedan frente al mediador, Esteban Carril, que con una mampara de por medio les aclara que no está a favor de ninguno y que, en su caso, lo importante es el bien superior del niño. También les recuerda que en una entrevista previa e individual con él para preparar la mediación ambos coincidieron en que el hijo seguirá viviendo con la madre, pero juntos con el padre serán los responsables de su cuidado, la educación que reciba y los deportes que realice.

    Los participantes “son los protagonistas en el conflicto y en la búsqueda de la solución”, esa es la “gran diferencia entre un mediador y un juez”, vuelve a explicar la directora de los Centros de Mediación. El trabajo consiste en lograr que las personas que acuden a ellos “se hagan dueñas” de sus diferencias y “busquen soluciones acordes”. “Eso garantiza el cumplimiento”, subraya Cabrera.

    Su colega Carril tiene una jornada afortunada. Donde normalmente parece haber “una pared de por medio” que se manifiesta hasta en la “posición corporal” esta vez se encuentra con un diálogo fluido. “No es normal esto”, les dice el mediador sorprendido.

    Cabrera cuenta que una de las estrategias que tienen los mediadores para intentar acercar posiciones en casos de separaciones es pedir a las parejas que se imaginen que sus hijos están ahí sentados en la audiencia. Esta vez Carril no necesita hacerlo. Sin que lo diga es como si el hijo estuviera.

    “La separación la planteó él. Siempre hablamos sobre los días de cuidado y fueron de mutuo acuerdo. Nos comunicamos cuando tomamos el ómnibus al salir del jardín. Tenemos una relación sana”, cuenta la mujer de la pareja. Ambos se miran y hasta sonríen durante la audiencia.

    El mediador plantea si les parece necesario dejar por escrito los horarios de visitas. No es necesario. Luego les pregunta cómo harán en las fiestas. No lo han hablado porque no lo habían pensado. No le dan mucha importancia a esos días, lo definirán después y aseguran que no será un problema. El día del cumpleaños sí es importante pero ya tienen una definición: van a festejarlo juntos.

    Luego, la expareja llega a un acuerdo sobre la pensión alimenticia que deberá transferirle el hombre a Lorena mensualmente. Será del 22% del ingreso del padre, que trabaja en la construcción y tiene ingresos variables, en torno a $ 25.000 por mes. Ahí, el mediador le plantea que, aunque tenga meses mejores y otros peores, tenga en cuenta que siempre deberá cumplir con el porcentaje mínimo de aporte: una Base de Prestaciones y Contribuciones (BPC), actualmente, de $ 5.164.

    Luego de conversar sobre lo que implica el acuerdo y sobre cómo será el vínculo familiar, se redacta el acta y se firma.

    “Hay que felicitar cuando las cosas salen bien”, dice Carril antes de terminar. Las mediaciones suelen durar una hora. Está se cierra en 40 minutos.

    “Centros pacificadores”

    Según las estadísticas publicadas en la página web del Poder Judicial, entre enero y diciembre de 2021 los cinco Centros de Mediación de Montevideo recibieron 3.329 consultas, de las cuales 2.865 fueron solicitudes de mediación. Se concretaron 2.371 y en el 99,9% se llegó a un acuerdo. En total en todo el país se realizaron 5.512 instancias de mediación, unas 15 por día en promedio, y en 5.488 el resultado fue un acuerdo entre los usuarios, lo que representó un 99,6% de las mediaciones.

    Las mediaciones son procesos gratuitos para las partes y son voluntarios. Esto quiere decir que se debe contar con la intención de las dos partes para participar. Para Cabrera los espacios funcionan como un lugar de referencia y son “centros pacificadores”, porque se evita la escalada del conflicto. En ese sentido, destacó que muchas veces lo que resuelve las dificultades es simplemente ponerse en el lugar del otro y entender qué le pasa a la otra persona, algo que en muchos casos no pasa antes de la audiencia.

    Las solicitudes de mediación llegan por distintos caminos. Están los que conocen la herramienta y se acercan a uno de los centros, también hay derivaciones de fiscales por conductas de apariencia delictiva que no revisten gravedad y otros pedidos llegan a través de la Defensoría del Vecino, de centros comunales, juzgados y ONG.

    Los mediadores tienen entre sus tareas difundir la herramienta, por lo que realizan talleres en escuelas y liceos, participan de reuniones de comisión de vecinos y se acercan a seccionales policiales. “Nos gustaría que la difusión sea masiva, poder llegar a todos los potenciales usuarios”, dice Cabrera. La jerarca destaca la rapidez de las mediaciones, ya que el proceso no supera los dos meses.

    Escuelas

    En los últimos años los Centros de Mediación hicieron talleres en centros educativos de Montevideo, Rocha, Maldonado, Canelones y Paysandú. Cabrera cuenta que en esas hacen énfasis en explicar que “hay herramientas para resolver conflictos” alejadas de la violencia. Según relata, les explican a los alumnos la importancia de ponerse en el lugar del otro y les proponen contarle al mediador que los visita los conflictos que atraviesan, que la mayoría de las veces tienen que ver con sus compañeros.

    A mediados de agosto los padres de una escuela en La Paloma, en el departamento de Rocha, denunciaron que se había formado una pandilla en el centro educativo que organizaba agresiones a otros alumnos, según informó Subrayado. Cabrera dice que apelan a poder intervenir en la escuela para ayudar en la resolución de la problemática y que las mediadoras del centro del Poder Judicial ubicado en ese departamento se pusieron en contacto para coordinar talleres.

    “Sería un paso importante para que no se siga difundiendo, que se encapsule la idea de la violencia como una forma de resolver un conflicto o hacerse notar, que lo vemos en muchos centros educativos”, afirma. Para la experta, a través de la realización de encuentros con docentes, familiares y alumnos de centros educativos se pueden prevenir conflictos violentos en esos espacios “fundamentales”.

    Para Cabrera el mecanismo voluntario de la mediación es aplicable en todos los ámbitos. “Es sembrar una semilla de que se pueden resolver dialogando, escuchando al otro y evitando la violencia”, agrega.

    Escuchar, eso “tan difícil”

    Según los datos publicados en la página web del Poder Judicial la mayoría de las mediaciones realizadas en Montevideo tratan temas familiares (84,3%), luego le siguen las problemáticas entre vecinos (7,8%) y en tercer lugar, los conflictos civiles (6,9%). En Canelones el orden de las problemáticas se mantiene pero en distintos porcentajes: 80%, 13,5% y 4,1%, respectivamente. En tanto, en el interior del país el 81,3% de los casos atendidos son por problemas familiares, el 9,8% son problemas entre vecinos y 4,1%, por asuntos civiles.

    “El centro de mediación es el lugar donde las personas tienen voz”, afirma Mónica Casavieja, mediadora en el centro del Poder Judicial en el Cerro, que trabaja junto con el abogado Rodrigo da Cunha. Según Cabrera, los conflictos que se presentan tienen que ver con problemas de relacionamiento en familias, separación de parejas y asuntos vecinales, como molestias por ladridos de perros, invasión de terrenos, poda de árboles o problemas con los desagües.

    La mañana del viernes 14 de octubre en el Centro de Mediaciones del Cerro empieza con una audiencia que se cancela. Otra expareja. Él llega en hora, pero ella no. El hombre espera unos minutos pero pronto se marcha, apurado y nervioso. La mujer, que le reclama a él que visite a los hijos, se retrasó. Se agenda una nueva audiencia.

    Al centro llegan varias personas que plantean conflictos diversos. Un hombre con la tenencia provisoria de su hija dice que la madre tiene problemas de adicción a las drogas y vive en una plaza, por lo que reclama la tenencia permanente. Su caso fue derivado a los abogados de la Facultad de Derecho, que trabajan en otra sala del mismo edificio. Llega otra mujer que plantea problemas con una vecina, que podría tener síndrome de Diógenes. Los vecinos no aguantan el olor a podrido que sale de su patio. Luego de escuchar todo el relato, los mediadores le sugieren que pida iniciar una audiencia.

    “La persona es escuchada, en un momento en que es tan difícil hoy encontrar quien escuche”, dice Cabrera.

    Los Centros de Mediación del Poder Judicial funcionan desde 1996. Actualmente hay 15: cinco en Montevideo y 10 en el interior del país, que trabajan con dos mediadores cada uno. Además, cuentan con una oficina, donde trabajan dos administrativos y la directora. Cabrera, aunque dice que con los recursos que cuentan trabajan en “forma magnífica”, aspira a “tener espacios más grandes y lugares más cómodos”, además de un centro por departamento que esté ubicado en las capitales.

    “En un principio los centros eran una herramienta alternativa para la resolución de conflictos. Ahora dejó de ser alternativa, porque sería complementaria de otros procesos. Hay situaciones que si no se resuelven en centro de mediación no tiene resolución por otro lado”, afirma.

    Información Nacional
    2022-10-27T00:16:00