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    Colorados y frentistas se disputan el legado de Batlle y Ordóñez

    Ambos partidos políticos consideran que son los “genuinos herederos” del Batllismo

    Las manos en los bolsillos del enorme sobretodo negro. La mirada seria a la cámara y el pelo un poco despeinado. Esa es la imagen de José Batlle y Ordóñez, tomada hace casi un siglo, que ilustra hoy cualquier referencia a sus dos Presidencias (1903-1907 y 1911-1915) y que marcarían al país durante las siguientes décadas.

    Tras el resultado del 26 de octubre, en el que el Frente Amplio logró por tercera vez consecutiva la mayoría en la Cámara de Diputados y está a un paso de tenerla en el Senado —y, por tanto, mantener el Poder Ejecutivo—, se instaló con fuerza la discusión respecto a si la coalición de izquierda es el “nuevo Batllismo”. Esta idea no se sustenta sólo en su fuerza electoral, sino también en algunas leyes aprobadas durante los últimos 9 años, como las ocho horas para los peones rurales, el amparo a las trabajadoras domésticas o la ley de matrimonio igualitario.

    Antes del 26 de octubre y en el mes que ha transcurrido de cara al balotaje, desde el Frente Amplio han insistido mucho en su cercanía ideológica con Batlle y Ordóñez, aprovechando además la caída del Partido Colorado. Así, un grupo de militantes frenteamplistas de la Facultad de Ciencias Económicas (“ECOmité”), creó el “Batllistómetro”, en el que comparan las medidas que impulsó Batlle y Ordóñez —en especial referidas al trabajo y a los sindicatos— y la gestión del Frente Amplio, con las propuestas del candidato blanco Luis Lacalle Pou.

    El planteo rechina en filas coloradas, donde se consideran los verdaderos herederos de esa tradición. “El Batllismo, como ideología, mantiene intacto su prestigio en la sociedad uruguaya y ello hace que el Frente Amplio (heterogénea mezcla de socialistas, comunistas, maoístas, tupamaros y algunos despistados demócratas cristianos) trate de vestir su eficaz entrevero populista bajo ese prestigioso manto. Desgraciadamente, algunos calificados periodistas han popularizado esa falacia, engañados por el éxito electoral del Frente Amplio, que es en lo único que se parece a la trayectoria del Batllismo”, escribió, el 16 de noviembre, el ex presidente Julio María Sanguinetti en “El País”.

    Desde el 26 de octubre, Sanguinetti ha planteado en cada lugar que pudo que el Frente Amplio no está cerca del Batllismo sino del Peronismo, dijo el ex presidente a Búsqueda. Afirmó que sostener que hay una “analogía” entre Batllismo y Frente Amplio es “equivocado”. Analizar la “sustancia” del partido que hoy está en el gobierno es suficiente, añadió, para “ver” que se encamina hacia el “corporativismo de raíz peronista”.

    Sostener que lo “político predomina sobre lo jurídico”, la aprobación de leyes “inconstitucionales”, una política exterior cercana a la “dictadura cubana” y a la “cripto-dictadura venezolana”, y que las “corporaciones ejerzan” el poder en la estructura frentista, son los argumentos de Sanguinetti para explicar por qué los frenteamplistas no encarnan hoy al Batllismo.

    “Mientras el Batllismo es un desarrollo progresista de la idea liberal, el Frente Amplio proviene de corrientes autoritarias, hoy endulzadas por el éxito, que afloran sin embargo a cada momento”, escribió el ex presidente en “El País”.

    En tanto, el último presidente colorado, Jorge Batlle, es aún más duro al momento de hablar del Frente Amplio. “¡Cómo van a representar al Batllismo, si son fascistas! ¡Son fascistas!”, exclamó a Búsqueda el ex mandatario. “Son dictadores y tienen principios del Partido Comunista; no tienen libertad”, insistió. Por eso reclamó que antes de hablar de si representan la herencia batllista, “que primero prueben que no son fascistas”.

    El ex presidente fundamenta esta visión en que el Frente Amplio le quiere “quitar a la Suprema Corte de Justicia la función de vigilar la constitucionalidad de las leyes y darle esa tarea a un Tribunal Constitucional”.

    “¿Qué es un Tribunal constitucional? Si son jueces, es lo mismo que la Suprema Corte de Justicia, salvo que no sean jueces, sean simplemente abogados, escribanos o ciudadanos amigos que interpreten la Constitución de acuerdo al poder político de turno”, escribió Batlle en Facebook.

    Genuino heredero.

    Pero el Frente Amplio sí reivindica el legado Batllista. “El Batllismo de José Batlle y Ordóñez fue un proyecto transformador que conjugó la ampliación de las libertades públicas, democracia y garantías individuales con la justicia social, redistribución de la riqueza y promoción de la igualdad social”, comentó a Búsqueda Álvaro García, socialista, ex ministro de Economía y asesor de Tabaré Vázquez.

    García dijo que hoy hay en el Partido Colorado “ciudadanos” que defienden los “principios y posturas” de Batlle y Ordóñez porque su memoria es “revulsiva y contiene mensajes radicales de futuro”.

    “Sin embargo, la salida de aquella colectividad de figuras de la talla de Líber Seregni, Zelmar Michelini, Alba Roballo o Rodríguez Fabregat se constituye en un verdadero símbolo de la migración más profunda y estructural que se estaba operando, la trasmutación más importante de la sociología política uruguaya en los últimos 50 años: una nueva fuerza, el Frente Amplio, nacía para convertirse en el legatario del Batllismo, la más determinante tradición de avanzada de la primera mitad del siglo XX, relevando al coloradismo de dicho papel y determinando su creciente uniformización, nunca asumida ni explicitada, en torno a las ideas, proyectos y valores del sector riverista, nacido precisamente para combatir las ideas y acciones reformadoras que el Batllismo propulsaba con arrojo, entusiasmo y determinación”, explicó.

    García dijo que el legado republicano “radical e igualitario” de Batlle, que fue “enterrado en los relatos oficiales colorados pos dictadura”, es “fundacional del Frente Amplio y lo constituye como genuino heredero de una amplia confluencia de ideales y prácticas socialistas democráticas uruguayas”.

    Los colorados quieren evitar perder a manos del Frente Amplio en este legado. El senador José Amorín Batlle, líder de Batllistas de Ley, dijo que su sector creará un centro de formación para “hablar de lo que es el Batllismo” a los nuevos dirigentes y militantes.

    El senador dijo que “uno” de los “errores” que han cometido los colorados es “no saber transmitir bien lo que es el Batllismo”. No obstante, reconoció que en temas que significaban darle “derechos a determinados sectores de la población” los colorados no tuvieron la iniciativa necesaria para presentarlas. “Ese tipo de medidas, de leyes, las tendríamos que haber hecho nosotros”, dijo.

    En un sentido similar, el diputado Fernando Amado dijo en una entrevista en “Caras y Caretas” que hay una “confusión ideológica” entre los colorados. “¿Por qué no fuimos nosotros, los colorados, los que presentamos un proyecto de ley de amparo a las trabajadoras domésticas? ¿Cómo es que no presentamos el proyecto de los peones rurales? ¿Cómo es que no fuimos nosotros los que presentamos el proyecto de nocturnidad? ¿Cómo no fuimos nosotros, si ese tipo de proyectos son los que históricamente impulsó el Partido Colorado?”, se preguntó.

    El sábado 22, durante la “Asamblea Batllista” en Casa de Galicia, el dirigente Dante Nieves puso un ejemplo de cómo los colorados han perdido rueda en el tema. Planteó “volver a construir un discurso obrerista” y señaló que el día anterior el PIT-CNT festejó los 99 años de aprobada la ley de ocho horas y no hubo ningún colorado invitado como orador.

    Comparación fuera de contexto.

    Gerardo Caetano, historiador, politólogo y uno de los principales investigadores del Batllismo, dijo que esta ideología “marcó a fuego” al “imaginario” del Uruguay. “Y a pesar de que le tocó ganar y perder, tuvo un conjunto de victorias ideológicas que matrizaron a este país”.

    Caetano —que en algñun momento fue propuesto por el presidente Mujica para presidir el Frente Amplio—sostuvo que “hay un conjunto de valores, de principios y de ideas que tienen que ver con aquella matriz del primer Batllismo, que hoy están dispersos en el sistema político uruguayo. Y en términos de votantes, donde hay más batllistas con seguridad es en el Frente Amplio, lo que no quiere decir, por cierto, que el Frente Amplio sea el Batllismo del siglo XXI ni cosas por el estilo”. Y añadió: “Doy algunos ejemplos de esas ideas fuerza: un Uruguay modelo donde los ricos sean menos ricos y los pobres menos pobres es Batllismo puro. El Estado como escudo de los débiles es Batllismo puro. La afirmación de la libertad como principio, pero en tensión con la igualdad es Batllismo puro”.

    “Hay muchas razones para advertir que así como en otros países de América Latina hay movimientos que matrizaron la cultura política del país, por ejemplo el Peronismo, que es la antítesis del Batllismo, en Uruguay la matriz fue batllista, lo cual no quiere decir que este haya sido hegemónico, pero tuvo victorias ideológicas muy importantes”, afirmó.

    “Es claro que los colorados han perdido Batllismo”. Y ante la pregunta sobre dónde están esos votos, señaló que “en términos electorales la mayoría de ellos están en el Frente Amplio”.

    Recordó que en su “configuración” inicial, el Frente Amplio “tuvo batllistas netos” como Líber Seregni o Zelmar Michelini. Hoy, agregó, “más allá de la retórica ideológica, (Tabaré) Vázquez tiene elementos de batllista y Mujica también”. “¿Cómo va a ser batllista un cuasi herrerista como Mujica? Mujica es un cacht all: es herrerista, y en ese sentido tiene un recelo muy grande contra el Estado, pero es también batllista, porque se da cuenta hasta qué punto está metida la matriz batllista en el país, sobre todo en los sectores populares”.

    Afirmó que “no es lícito decir que el Frente Amplio es el Batllismo de hoy. Es una comparación, per sé, equivocada. Son 100 años de diferencia, contextos completamente distintos y construcciones políticas distintas. Sí se puede decir que hay una impronta. Los batllistas no están en el partido que les dio origen y parece que se fueron al Frente Amplio”.

    Caetano sostiene, además, que el Uruguay no se “peronizó”. “El Uruguay en términos ideológicos, básicamente sigue siendo lo mismo, con la primacía de un republicanismo liberal, en ese orden, muy diferente al liberalismo conservador, que siempre fue su opuesto. ¿Cuál ha sido el movimiento político más representativo del liberalismo individualista o conservador? Sin duda el Herrerismo. Dentro de esas coordenadas que siguen más o menos incambiadas, puede decirse que a nivel de sus votantes, el Uruguay está un poco más a la izquierda, pero sigue siendo lo mismo de siempre. Con esa cultura política uruguaya republicana liberal, que sigue predominante, el peronismo no tiene nada que ver”. Si un 48% de los uruguayos votaran a un “frente peronista, estaríamos en presencia de un país irreconocible. No tiene nada que ver con la realidad de hoy” añadió Caetano.

    Explicó que el Frente Amplio “nunca va a ser una única ideología. La regla es pluralidad de ideologías y un único programa, y en ese programa es donde uno podría recoger mucha inspiración batllista lo cual no quiere decir que sea un programa batllista”.

    Señaló que el Batllismo “nunca aceptó la representación corporativa en el Estado” o “crear un sindicato batllista”. “Eso no es nada batllista, pero, por ejemplo, esta idea de la preocupación por los sectores más populares, incluso en detrimento de las clases medias, de complementar la representación con la participación, la agenda de los nuevos derechos, todo eso huele a Batllismo”.

    “El Frente Amplio fue hecho por los batllistas”, dijo, en tanto, Carlos Maggi en una entrevista con “Voces” el 13 de noviembre. “El Partido Colorado hoy no representa nada”, añadió.

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    2014-11-27T00:00:00

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