Recién entrada la madrugada del domingo 10 la senadora del Partido Socialista Mónica Xavier aceptó que la felicitaran y le dijeran “presidenta”. A esa altura de la noche se confirmaba que había ganado las elecciones internas del Frente Amplio con 43% de los votos, por lo que pasará a ocupar el mismo lugar en el que estuvieron el general Líber Seregni, Tabaré Vázquez y Jorge Brovetto.
En las horas siguientes Xavier, una cardióloga de 55 años de edad que decidió interrumpir su actividad como médica en setiembre del 2011, comenzó a recibir saludos desde el exterior e interior del país y de distintos sectores y partidos políticos. Y el lunes ingresó a la sala del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Socialista, donde fue aplaudida durante largo rato por sus compañeros.
Xavier se crió en un hogar socialista; su padre, Manuel Xavier, fue un activo dirigente de este histórico partido. “Milito desde siempre. Nadie me consultó, me llevaban a los actos”, recuerda la dirigente.
Desde su adolescencia comenzó con la actividad en el gremio estudiantil, primero en Secundaria y luego en la Facultad de Medicina. En 1975, mientras preparaban una actividad para recordar —el 8 de octubre— el octavo aniversario del asesinato del comandante guerrillero Ernesto “Che” Guevara, “La Gorda” —como le decían sus compañeros— cayó presa y estuvo recluida casi un mes. De esa época recuerda que lo “más difícil” fue que tras salir de la cárcel la llevaban a declarar una y otra vez, lo que le generaba “incertidumbre”.
Tras el retorno de la democracia en 1985, Xavier fue parte de la comisión por el “voto verde” contra la “ley de caducidad”. La legisladora afirma que esa actividad fue de las cosas que más la “marcó” en su vida política. Allí trabajó con Tabaré Vázquez, a quien acompañó luego cuando fue presidente del Frente Amplio, y estuvo a cargo de la Secretaría de Organización.
Años más tarde, con Vázquez como presidente de la República, a Xavier le tocó el trago amargo de intentar levantarle el veto que el mandatario interpuso contra parte de la “ley de salud sexual y reproductiva” por contener la despenalización del aborto. En esos días, y en un contexto de severas críticas desde la interna socialista, Vázquez renunció a su afiliación a esa colectividad.
“El tema es pensar si lo hice de tozuda o si lo hice representando con firmeza una decisión de un colectivo muy importante: y lo hice, claramente, por esto último”, remarcó Xavier a Búsqueda.
La forma en que Xavier se paró durante el gobierno de Vázquez es tomada por muchos dirigentes del Frente Amplio como ejemplo de la “firmeza” que tiene la legisladora cuando está convencida de algo.
No obstante, integrantes del Partido Socialista (PS) comentaron que a la vez tiene capacidad para dialogar y crear equipos de trabajo. “Puede tener calenturas, pero a la vez es capaz de acordar”, dijo uno de sus compañeros de dirección en el PS.
Como ejemplo de esta situación, la fuente recordó las diferencias que hubo en 2005 cuando Xavier y Eduardo “Lalo” Fernández compitieron por la Secretaría General del Partido Socialista. Xavier, quien representaba al ala ortodoxa que lideraba Reinaldo Gargano, perdió por un voto la elección. Después de eso, recordaron dirigentes socialistas, Xavier “trabajó codo con codo” con Fernández, referente del ala renovadora.
Otro dirigente socialista comentó a Búsqueda que Xavier “nunca fue tan ortodoxa” y que tiene “una buena dosis de pragmatismo en su accionar cotidiano”.
La relación con Mujica.
“Yo me llevo bien con la gente”, sostiene Xavier. Lo hace para explicar —también— su relación con el presidente José Mujica, a quien ayer miércoles 13 le pidió una reunión. “Con Pepe es difícil llevarse mal, es un tipo muy amplio y no veo a priori ninguna dificultad”, comentó.
Sin perjuico de ello, con el sector de Mujica, el Movimiento de Participación Popular (MPP), Xavier tuvo diferencias. En enero del 2010, durante un campamento de la Juventud Socialista, preguntó si un “sector que no fue históricamente el fundador del Frente Amplio”, en referencia a los tupamaros, tenía “exactamente el mismo proyecto” que el resto de los sectores de izquierda.
Ahora, a pocos días ser confirmada como presidenta del Frente Amplio, Xavier plantea la necesidad de trabajar con todos los sectores. “Les he dicho a algunos compañeros, que tal vez teman porque soy una mujer firme en mis convicciones y que no tendría ductilidad para resolver situaciones conflictivas, que si yo no logro movilizar a todo el Frente, si movilizo solo a los que impulsaron mi candidatura, entonces estaré fallando. Por tanto quiero hacer una conducción colectiva”, afirmó.
“Acá se ha escrito mucho con relación a que soy la peor opción que le podía ocurrir a Pepe Mujica. Y si yo pensase que eso es así, no habría competido por la presidencia. Es mi gobierno, y acá no estamos satisfechos con el apoyo que le dimos a ninguno de los siete años de gobierno. Lo que sí sabemos es que el soporte al gobierno no es obsecuencia, es difusión de los logros del gobierno, es explicación de las dificultades de gobierno. No vinimos a complicarle la vida a nadie, venimos a ayudar al Frente”, argumentó.
Movilización permanente.
Ya sea en su despacho, concentrada y en silencio, o en su casa escuchando música clásica o celta, Xavier ya trabaja en las medidas que quiere impulsar desde la presidencia del Frente Amplio.
Por ejempo, explicó que propone “sustituir” las decisiones “tomadas entre pocos y cuatro paredes. (...) Hay que sustituir esas prácticas para que las decisiones sean colectivas. Esto es coalición y movimiento en la búsqueda de consensos”, señaló.
El martes 12, Xavier recibió la llamada del ex presidente Vázquez, quien la felicitó por su elección. “Qué lección nos dan siempre los frenteamplistas”, le comentó Vázquez sobre el resultado. “Los frenteamplistas han hecho una elección de equilibrio: no le han dado un protagonismo descollante a nadie y eso parece ser una respuesta muy inteligente”, consideró Xavier.
El mismo martes se reunió con Brovetto para trabajar en la “transición”. Xavier se plantea que el Frente Amplio tenga una “movilización permanente y activa en todo el país”.
“Como dijo el compañero presidente de la República, él quiere un Frente que la nueva presidencia movilice. Creo que debemos dar esa respuesta. Eso no quita las reflexiones y los debates que podemos y debemos ir incorporando. Al Frente lo que hoy le falta es acción con la gente. Hay que tener iniciativa política buscando una relación de cercanía. La propia dirección tiene que acercarse a todo el país, hay que volver a reunir a la dirección en el interior y en los barrios de Montevideo. Eso tiene varios impactos simultáneos: lleva al conjunto de la fuerza política a sentir directamente las realidades que son muy diferentes; lo otro es que se deja un nivel de ‘tensión’ dentro de la fuerza política, porque lográs que se movilicen para concitar planteos. Además, no estamos viviendo con cercanía muchos temas, entre otros el desarrollo del tercer nivel de gobierno que es absolutamente distinto a la realidad montevideana”, dijo.
Xavier dejará su banca en el Senado, luego de ocuparla por tres períodos consecutivos, para respetar la decisión del Plenario Nacional del FA que a instancias del MPP y del Partido Comunista planteó que quien fuera electo presidente debía dedicarse de manera exclusiva. Esta medida no se efectivizaría si tanto el MPP como los comunistas piden que se reconsidere. Algunos compañeros de Xavier en el PS aseguraron que tras llegar a la presidencia del Frente Amplio la senadora “no tendrá límite” para alcanzar responsabilidades mayores.