Los majors le sientan bien al estadounidense Brooks Koepka. Con su victoria el domingo 19 en el 101º PGA Championship, impuso una nueva marca en la era moderna del golf al ganar cuatro grandes en menos de dos años.
Los majors le sientan bien al estadounidense Brooks Koepka. Con su victoria el domingo 19 en el 101º PGA Championship, impuso una nueva marca en la era moderna del golf al ganar cuatro grandes en menos de dos años.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl golfista profesional de 29 años ganó de punta a punta el certamen, convirtiéndose en el quinto golfista en lograr dicho mérito en el largo historial del campeonato. El ganador empleó 272 golpes para los 72 hoyos de la espectacular cancha Bethpage Black, aventajando por dos a su escolta, Dustin Johnson. Por su victoria, Koepka recibió un cheque por casi US$ 2 millones de los US$ 10,5 millones que repartió el campeonato en premios.

En tanto, el mexicano Abraham Ancer cumplió una destacada actuación al finalizar en el puesto 16º, mientras que el argentino Emiliano Grillo finalizó en el lugar 25º y recibió una recompensa de US$ 91.000, suma por demás importante para ascender en el ranking de ganancias del circuito norteamericano.
Con la victoria de Koepka, ningún golfista podrá lograr en la actual temporada el Grand Slam de golf (obtener los cuatro majors), ya que en el Masters de Augusta fue triunfo de Tiger Woods.
Una mención aparte merece la cancha de Bethpage, uno de los mejores campos para ser sede de un major —ya tiene antecedentes de dos US Open y ahora un PGA Championship—, la cual puso de rodillas a los mejores golfistas del mundo, donde solo seis jugadores bajaron el par del campo tras las cuatro rondas. El magistral trazado de A. W. Tillinghast de 7.459 yardas de longitud, par 70, con fairways angostos, rough verdaderamente penalizante y greens muy rápidos resulta un gran desafío para los golfistas. El director de la cancha, Andy Wilson, declaró en la previa al certamen que la cancha iba a ser presentada “en los más altos niveles” que podía alcanzar. “Sentimos que Bethpage va a ser un verdadero test para los participantes”, auguró.
La larga y rica tradición del PGA Championship se dio cita en la mañana del jueves 16 con la participación de 156 golfistas en busca del trofeo Wanamaker, símbolo de victoria en este prestigioso campeonato. Jugando “a otra cosa”, ese día Koepka hizo 63 golpes, en una ronda perfecta de siete birdies y ningún bogey. Al final de esa jornada, los tableros mostraban a solamente 16 golfistas bajo el par del campo, Bethpage comenzaba a mostrar sus garras.
En la segunda vuelta, Koepka hacía 65 y su acumulado de 128 golpes pasaba a ser un nuevo récord para los 36 hoyos de esta competencia. El corte clasificatorio fue en 144 golpes, quedando fuera del torneo entre varios candidatos Tiger Woods. “Disfruté mucho el triunfo en Augusta, cuando llegó el momento de poner la mente nuevamente en la competencia, me di cuenta de que no estaba pronto para hacerlo, por eso no jugué ningún torneo antes de llegar aquí”, declaró Tiger antes de marcharse de Bethpage.
Una tarjeta de par de cancha en la tercera ronda le permitió a Koepka llegar con una diferencia de siete golpes a la definición.
Si algo faltaba para complicar aún más las condiciones del campo, la vuelta final, en la tarde del domingo 19, estuvo marcada por un fuerte viento.
Un bogey del líder en el primer hoyo luego de pegar tres tiros muy malos fue un presagio de lo que ocurriría en las siguientes cuatro horas. Dustin Johnson, jugando un grupo adelante, hacía 32 golpes en la ida y achicaba considerablemente la diferencia. Koepka hacía 35, pero cuatro bogeys consecutivos entre los hoyos 11 y 14 redujeron su ventaja. Había salido con siete golpes de ventaja y en el tee del hoyo 15, la diferencia era de tan solo uno.
El golf es un deporte espectacular por escenas como las del domingo: un jugador viene quebrando todos los récords y de pronto una sucesión de errores lo pone al borde de la derrota.
El torneo se convirtió en un match play ente Koepka y Johnson ante la estrepitosa caída del resto de los protagonistas. “Por supuesto que sabía cómo venían las cosas, no paraba de mirar los tableros, Dustin me puso mucha presión en el cierre”, declararía más tarde el ganador.
Dos bogeys de Johnson en los hoyos 16 y 17 le allanaron el camino a Koepka para retener el título y recuperar el primer puesto del ranking mundial.
Para darse cuenta de las difíciles condiciones de juego de ese día, basta repasar que la mejor tarjeta de los 70 golfistas que pasaron el corte clasificatorio fue la de Dustin Johnson con 68 golpes.
“Voy a defender el título que gané en Bellerive hasta con los dientes”, remarcó Koepka en una conferencia de prensa previa al comienzo del campeonato. Para sorpresa de muchos, en esa misma ocasión aseveró que “para los jugadores de elite, los majors son los campeonatos más fáciles de ganar porque juegan menos jugadores que en los torneos regulares del PGA Tour, donde, por otra parte, más de la mitad de los participantes no tienen chance de ganar. En este sentido, aspiro a terminar mi carrera con 10 o más majors ganados”, señaló.
En junio del 2017, Koepka obtuvo el US Open disputado en el Erin Hills Golf Club de Wisconsin, mientras que un año después retuvo el título cuando se jugó en el Shinnecock Hills Country Club de Nueva York. En agosto del 2018 llegó su primer PGA Championship en el Bellerive Country Club de Missouri, para luego retener el título el domingo pasado en el Bethpage Black Course, cancha cercana a Nueva York. Cuatro majors en un año y 11 meses.
Gran crítico del juego lento, el campeón llegó a decir que los campeonatos de profesionales debían reducirse a 12 hoyos como lo planteó tiempo atrás Jack Nicklaus.
Seguramente esa actitud le permitió a Koepka recuperarse de unos segundos nueve hoyos terribles de la vuelta final, donde solo acertó cuatro greens para quedarse finalmente con el título y lograr la sexta victoria en el PGA Tour.