El Masters de Augusta, el primer Major del año, deja en cada edición una marca en la mejor historia del golf mundial. La edición 79ª que finalizó el domingo 12 consagró al estadounidense Jordan Spieth como la gran figura de una generación de golfistas muy jóvenes que viene abriéndose lugar en los principales circuitos del mundo. Spieth ganó el Torneo de Maestros marcando además una serie impresionante de nuevos récords, los cuales en su mayoría pertenecían hasta el domingo pasado a Tiger Woods, para muchos considerado el mejor golfista de todos los tiempos.
El joven nacido en Texas ganó con un acumulado de 270 golpes, para los 72 hoyos, 18 bajo el par de la espectacular cancha del Augusta National. En segundo lugar con cuatro golpes más finalizaron empatados su compatriota Phil Mickelson y el inglés Justin Rose.
El argentino Ángel Cabrera, ganador del Masters en el 2009, fue el único jugador latinoamericano, en pasar el corte clasificatorio, terminando finalmente al cabo de las cuatro rondas en el puesto 22º.
Por su logro, Spieth recibió un cheque por 1,8 millones de dólares de los diez que repartió en premios, en una clara demostración de la enorme importancia que tienen los Majors para el mundo del golf. Además de entrar en la historia grande de este deporte, estos cuatro torneos tienen cada vez más una incidencia mayor en el aspecto económico de los jugadores.
El Masters de Augusta es un campeonato especial para el mundo del golf. Las causas pueden encontrarse en su majestuosa cancha diseñada por Allister Mackenzie, en sus tradiciones, sus costumbres, su estricto régimen de invitaciones para poder participar, por los más de 200 países que ven en directo por televisión sus principales instancias. Todo ese conjunto de razones le dan al Masters una “magia” especial que se renueva cada año desde que se disputó por primera vez en 1934.
Comienzo de lujo
A las 8 de la mañana hora local del jueves 9 una verdadera multitud rodeaba el tee del hoyo 1 del Augusta National para ver a tres leyendas del golf mundial como Arnold Palmer, Gary Player y Jack Nicklaus, cumpliendo con una de las tantas tradiciones del certamen: pegar un drive simbólico, dando el inicio formal a una nueva edición del Masters. Comenzaba así una nueva edición de un campeonato caracterizado por su importancia y sus reglas propias. Un torneo en el que todo golfista desea participar.
Al final de ese día, Spieth, confirmando sus excelentes condiciones, asombraba con una espectacular tarjeta de 64 golpes, a la postre la mejor de todo el campeonato que le daba al joven de Texas la punta en solitario y tres golpes de ventaja sobre sus escoltas.
El mundo del golf también estaba pendiente en esta edición del Masters del regreso de Tiger Woods a las competencias luego de una ausencia de nueve semanas por una nueva lesión, esta vez en la espalda. El ex número uno del mundo comenzó con un registro de 73 golpes quedando en una posición bastante relegada.
En la segunda jornada, Spieth establecía un nuevo récord para el Masters al terminar con 66 golpes y sumar un total de 130 para los 36 hoyos. El corte clasificatorio fijado en 144 golpes dejó al final de ese día a 55 golfistas en competencia. Ninguno de los siete aficionados que formaron parte del torneo pasaron el corte, por lo cual la medalla de plata que se entrega en Augusta al mejor amateur (tradición que honra a Bobby Jones) quedaba este año sin dueño. Entre ellos estaba el chileno Matías Domínguez, quien gracias a su victoria en el Latin America Amateur Championship disputado en enero pasado en Buenos Aires tuvo acceso a una invitación para jugar el Masters.
Domínguez cumplió una destacada actuación teniendo en cuenta que era su debut en Augusta. Finalizó con un score de 152 golpes para los 36 hoyos pero quizás lo más trascendente para él y su carrera futura como profesional fue el hoyo en uno que hizo el miércoles 8 en la cancha de par tres. Por otra parte, su triunfo en Pilar Golf Club también tiene como estímulo la posibilidad de jugar las clasificaciones finales tanto del British Open como del Abierto de Estados Unidos de este año.
A esa altura de la competencia todos apreciaban cómo tambaleaban los récords de Augusta ante el rendimiento formidable del joven estadounidense. También flotaba en el aire la duda de si un chico de apenas 21 años podría soportar la enorme presión que significa liderar un Major, teniendo además a varios ganadores de estos torneos persiguiéndolo.
Jugando a “otra cosa” con una tarjeta de 70 golpes, Spieth alejó esos fantasmas en la tercera ronda, marcando un nuevo récord de 200 golpes para los 54 hoyos del Augusta National. En un hecho por demás destacable, por segundo año consecutivo Spieth estaría jugando en el último grupo del Masters en la definición del primer Major del año.
El saco verde
La historia indica que fue en 1937 cuando los socios del Augusta National decidieron comenzar a usar un saco verde dentro de las instalaciones del club para hacer notar su condición de asociados de la institución. Luego, en 1949, llegó por primera vez el ritual de colocarle en la ceremonia de entrega de premios al campeón también un saco verde, símbolo de victoria en el Masters.
Con una ronda final que tuvo los altibajos propios de toda definición, donde cada uno de los pretendientes tuvo algo que lamentar al final de la misma, otra tarjeta de 70 golpes y un acumulado de 270 le dio finalmente en la tarde del domingo 12, la primera chaqueta verde a Jordan Spieth. Con ese registro, el ganador igualó la marca que en 1997 logró Tiger Woods cuando ganara su primer Masters.
Otro récord que estableció Jordan fue la cantidad de 28 birdies logrados a lo largo de las cuatro vueltas superando los 25 que había conseguido Phil Mickelson para ganar en el 2011. Además, con su victoria de punta a punta pasó a ser el quinto jugador en la historia del Masters en obtener dicho logro, algo que, por ejemplo, Tiger nunca obtuvo.
Con su victoria del domingo, Spieth ascendió al segundo lugar del ranking mundial según el listado oficial publicado el lunes 13. Según sus propias declaraciones, el ganador del Masters aspira a llegar muy pronto a ser el número uno del mundo. “Sé que no es una tarea fácil poder desplazar a Rory, pero esa es mi gran meta ahora”, manifestó Spieth.
Vale recordar que en su debut en el Torneo de Maestros el año pasado, el ganador asombraba a propios y extraños al liderar la competencia en la ronda final a falta de nueve hoyos. En el par tres del hoyo 12 llegó la debacle, cuando con su salida tiró al hazard de agua para terminar perdiendo un torneo increíble a manos de Bubba Watson.
Tras la ceremonia de entrega de premios, en una abarrotada sala de prensa, el ganador tuvo sus primeras expresiones celebrando su formidable triunfo. “Ganar este saco verde, entrar en la historia del Masters y poner mi nombre en el trofeo es algo demasiado fuerte para poder comprenderlo y asimilarlo tan rápidamente”, fueron sus primeras palabras. En cuanto a su medido festejo sobre el green del hoyo 18 tras embocar el último putt, manifestó: “Pensé que no era el momento para grandes celebraciones. Estaba muy agradecido por lo que hice a lo largo de toda la semana, por haber ganado el campeonato de punta a punta y por haber obtenido mi torneo de golf favorito”.
La otra cara de la moneda la mostraba Tiger Woods. Al retirarse rápidamente del Augusta National manifestó: “Teniendo en cuenta dónde estaba, estoy muy orgulloso por la forma en que jugué”.
Clasificación final
Los primeros diez clasificados de la edición 79ª del Masters de Augusta jugado en el campo de juego del Augusta National, quienes están clasificando directamente para la edición del año próximo, fueron los siguientes:
1) Jordan Spieth (EEUU) 270 golpes
2) Justin Rose (Inglaterra) y Phil Mickelson (EEUU) 274
4) Rory McIlroy (Irlanda del Norte) 276,
5) Hideki Matsuyama (Japón) 277
6) Paul Casey (Inglaterra), Ian Poulter (Inglaterra) y Dustin Johnson (EEUU) 279,
9) Charley Hoffman (EEUU) y Hunter Mahan (EEUU) 280.