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A la Confederación Sindical y Gremial del Uruguay la separan del PIT-CNT tres cuadras de la calle Juan D. Jackson, sobre la que están ubicadas sus sedes. También la separan más de 51.084 seguidores en Facebook, 390.000 afiliados, muchos recursos económicos y varias concepciones de cómo debe desarrollarse la actividad sindical.
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“Los cambios sociales profundos se hacen con decenas de miles, no con un grupito de iluminados”, dijo el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, cuando en 2015 Radio Carve lo consultó por el surgimiento de la nueva organización.
Cuando se fundó en 2015, la Confederación Sindical y Gremial del Uruguay estaba conformada por 11 sindicatos y unos 1.000 trabajadores afiliados. Hoy, con tres años de funcionamiento, la organización cuenta con unos 20 sindicatos y alcanzó los primeros 10.000 afiliados. Eso al menos aseguran Damián Ortiz y José Borges, representantes del Sindicato de Trabajadores Postales y de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas del Uruguay, respectivamente.
Cuando se fundó en 2015, la Confederación Sindical y Gremial del Uruguay estaba conformada por 11 sindicatos y unos 1.000 trabajadores afiliados. Hoy, con tres años de funcionamiento, la organización cuenta con unos 20 sindicatos y alcanzó los primeros 10.000 afiliados.
En 2018 tuvieron tres incorporaciones importantes. La más reciente, y quizás la más significativa, fueron los entre 800 y 1.000 trabajadores de comercio y servicios del departamento de San José, que decidieron abandonar Fuecys, la emblemática federación del sector que integra y es referente en el PIT-CNT. Las otras dos fueron el Sindicato de Trabajadores de la Salud y el Sindicato Único de Enfermeros del Uruguay.
Sentados en la sede de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas del Uruguay —que presta su casa para que funcione allí también la Confederación—, Ortiz y Borges sacan conclusiones sobre el crecimiento logrado que oscilan entre el optimismo y el realismo. Por un lado, valoran el hecho de que casi todos sus sindicatos estén creciendo y sostienen que si hay gente que deja gremios importantes del PIT-CNT para pasarse a los de ellos, es porque hay un “trabajo serio”. Por el otro, son conscientes de que el crecimiento es proporcional a las fuerzas y de que tienen “más limitaciones que recursos” para seguir creciendo.
“Sabemos que somos un embrión. La inmensa mayoría de los trabajadores no saben ni que existimos”, dice Borges.
Estar en el laburo
Ortiz es cartero desde 1998 y sufrió trabajando tres mordidas de perro, que demuestran que es real la histórica y universal rivalidad. Dice que conoce desde adentro al PIT-CNT porque fue secretario general de la Asociación de Funcionarios Postales del Uruguay, participó como delegado de su sindicato en tres congresos de la central e integró la Mesa Representativa hasta 2013, cuando decidió renunciar.
“Era mucho más cómodo quedarse adentro del PIT-CNT para varios de nosotros. Teníamos trayectoria, no teníamos necesidad de salir a pelear al descampado”, dice.
Sin embargo, entiende que quedarse ahí los convertía en cómplices de cosas que venían denunciando desde adentro y que consideran, en cierto modo, corrupción sindical. Incluyen allí casos de apropiación indebida como la que sostienen que hubo en el plan de vivienda sindical, y también la incidencia de sectores del Frente Amplio (que califican como corrupción política). Pero principalmente hacen hincapié en cosas pequeñas, cotidianas y permanentes, como que los dirigentes dejen de desempeñar sus trabajos, que abusen de los fueros y que la representación sindical sea rentada.
Por estatuto, la Confederación Sindical y Gremial del Uruguay determinó que los representantes sindicales deben cumplir al menos con el 50% de los jornales. Ese es uno de los elementos centrales de su concepción de la actividad: el sindicalista tiene que tener contacto permanente con “su laburo”.
Por estatuto, la Confederación Sindical y Gremial del Uruguay determinó que los representantes sindicales deben cumplir al menos con el 50% de los jornales. Ese es uno de los elementos centrales de su concepción de la actividad: el sindicalista tiene que tener contacto permanente con “su laburo”.
“Vos podrás necesitar 30, 40, 50, 60 días para la actividad sindical en el año. ¡Hasta 100 días en el año! ¡Pero no podés tener 200 días de fueros! Ya 100 es un disparate de locos. Pero, además, si tenés 100 días de fueros, ¿dónde estuviste, qué estuviste haciendo? (…)Tenés que ir al trabajo, tenés que participar en el trabajo. ¿Cómo yo mañana puedo reclamar por un uniforme si ni sé cómo es el uniforme? (…) Joselo López, ¿cuántas veces va a trabajar? Ricardo Cajigas de la Unión Ferroviaria, ¿cuántas veces iba a trabajar? Y la Unión Ferroviaria tiene 500 afiliados. ¿500 afiliados y no vas a trabajar en todo el año? José Fazio, de la Unión de Trabajadores del Transporte, ¿cuántos años hace que no va a trabajar? Tus manos deben estar más curtidas que las de Fazio”, argumenta Ortiz.
“La relación de los dirigentes sindicales con el laburo y con el contacto cotidiano con los compañeros es insustituible”, remata Borges.
De la misma manera en que ellos señalan y cuestionan una incidencia política del Frente Amplio en el PIT-CNT, a la Confederación Sindical y Gremial sus detractores la suelen acusar de ser un brazo del Movimiento 26 de Marzo. Ortiz y Borges se apuran a aclarar que tienen afiliados de distintos partidos políticos, que no se le pregunta a nadie en qué partido milita, que no trabajan desde esa premisa. Ortiz asegura incluso que en el Sindicato de Trabajadores Postales solo uno de los 18 integrantes de la directiva es militante del 26 de Marzo.
Tanto Ortiz como Borges integran el Movimiento 26 de Marzo, pero no lo dicen en el momento en que surge el tema. Recién lo aclaran al día siguiente cuando se les pregunta directamente.
“No escondemos lo que somos. Pero nos preocupa que se trata de manchar nuestra herramienta sindical tratando de partidizarla, cuando en realidad son otros los que hacen eso”, remarcó Ortiz.
Libertad sindical
Según el marco legislativo, cuando existe más de una organización sindical le corresponde participar en los ámbitos de negociación a la más representativa. Eso limita el margen de incidencia de los sindicatos de la Confederación.
Uno de los principales objetivos para poder seguir creciendo es lograr que se cumpla la ley de libertad sindical. Según dicen, varios de sus sindicatos todavía no fueron reconocidos por las patronales y, por ende, no tienen acceso a tres herramientas básicas: el descuento de la cuota sindical por planilla, la licencia sindical y la cartelera sindical.
En algunos casos, señalan que existe complicidad entre el PIT-CNT, las patronales y el Ministerio de Trabajo para obstaculizar el desarrollo de sus sindicatos.
En diciembre, seis delegados de la Confederación se reunieron con el abogado del Ministerio de Trabajo, Hugo Barreto, para plantearle esas situaciones. De ese encuentro se fueron satisfechos con las respuestas que obtuvieron. Entre otras cosas, el ministerio se comprometió a trabajar por el cumplimiento de la ley de libertad sindical y les dijo que citaran en la cartera y denunciaran a las empresas que incumplieran.