Su último viaje a Buenos Aires llevó a un consultor uruguayo a modificar su visión sobre la situación actual y futura de Argentina: más pesimista, ahora piensa que los “fundamentos” económicos aún parecen firmes, pero una crisis es algo cada vez más factible dado el contexto político.
La opinión de ese profesional es similar a la que tienen varios de sus colegas de empresas de asesoramiento jurídico, contable y económico de Montevideo. Algunos consideran que deben transmitir a sus clientes esa percepción para que tomen medidas si lo entienden necesario, por los posibles rebotes en Uruguay.
En Argentina la actividad económica se está enlenteciendo, las finanzas públicas se debilitan, algunas provincias enfrentan problemas para abonar remuneraciones a sus funcionarios, las reservas internacionales caen y la inflación se mantiene en niveles altos, mientras un déficit energético causa desequilibrios en la balanza de pagos. Debido a la incertidumbre se fugan capitales, lo que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández ha tratado de frenar mediante restricciones a la compraventa de dólares y controles cada vez más férreos, incluso con perros que detectan billetes en los pasos de frontera. Su administración también aplica trabas al comercio y expropió la petrolera YPF.
En ese marco, la situación argentina estuvo presente en recientes análisis y conferencias, a la vez que varias consultoras están convocando por estos días a eventos para clientes, que tienen como temática principal la situación argentina.
Por ejemplo, el estudio Hughes & Hughes Abogados organizará el próximo 8 de junio un desayuno de trabajo para clientes, en el que el ex embajador argentino ante las Naciones Unidas Emilio Cárdenas disertará bajo el título “Argentina en una encrucijada: su impacto en Uruguay y la región”.
Por su parte, CPA/Ferrere realizará hoy jueves 31 una charla en la que Sergio Berensztein, presidente de Poliarquía Consultores y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, expondrá sobre la problemática de Argentina, y el economista Gabriel Oddone sugerirá cómo debe prepararse Uruguay para un escenario externo “volátil y enfriado”, según se indica en la invitación.
Aislamiento.
“Vivimos un momento muy singular”, porque Fernández fue reelecta con “amplísima mayoría” y su gobierno controla la mayoría del Congreso y de las provincias, pero se verifica un “desgaste” de su imagen que no se esperaba que ocurriera “tan rápido”, comentó Berensztein a Búsqueda. Asoció eso al “aislamiento” de la presidenta, tanto de sus colaboradores como de Argentina en lo económico —“en lo cambiario, hay un corralito verde”— y comercial.
Según este doctor en ciencias políticas, en su país se está produciendo una “radicalización ideológica” y un pasaje del esquema de “capitalismo de amigos” al de “capitalismo de Estado”. En ese marco fue que el gobierno argentino estatizó el mes pasado la petrolera YPF, añadió.
También marcó como una característica nueva del manejo gubernamental en Argentina la “improvisación” cada vez más “contundente”.
A pesar de todo eso, el presidente de Poliarquía descarta “un escenario de crisis como la de 2001, con vacío de poder, gente en las calles y corralito” para contener la estampida de los capitales. Sí habrá una “complejidad creciente”, vaticinó el experto.
“La situación no es tan difícil. Pero frente a problemas que objetivamente son solucionables, el gobierno actúa un poco con mala praxis y desarrolla una terapia sui géneris”, observó el experto.
A su entender, lo “deseable” es que la administración de Fernández “revea el curso de acción”, pero señaló que en general el kirchnerismo “no es un movimiento que piense sobre sus errores” y tiende a “redoblar la apuesta” para evitar “mostrarse débil ante lo que llaman corporaciones”.
Sin embargo, “no se puede descartar que haya una venezolanización, una chavización, con más controles, más aislamiento y una economía más amañada”, dijo Berensztein. “Si se camina en dirección hacia una profundización del modelo, antes de que haya un recambio de personas y políticas veremos nuevas medidas” en esa línea, amplió.
Tobogán.
Pablo Rosselli, de la consultora Deloitte, dijo el martes 29 en las Jornadas de Coyuntura Económica que organiza la Facultad de Ciencias Económicas estatal, que el gasto público en Argentina supera actualmente en ocho puntos el Producto Bruto Interno (PBI), el máximo histórico, que ese país presenta “grandes vulnerabilidades”. Y concluyó: “Van a terminar mal”.
La economista Tamara Schandy, de la misma consultora, dedicó a la situación de ese país su análisis en un espacio en radio El Espectador, el viernes 25.
“En Argentina estamos viendo desde hace mucho tiempo una tendencia de paulatino y progresivo deterioro de los fundamentos macroeconómicos”, advirtió. “Tenemos una enorme incertidumbre y es muy difícil prever cómo se moverá la política económica en Argentina, pero hay algunos factores que nos hacen pensar que el clima actual de expectativas no tendría por qué derivar de forma inevitable en una crisis inmediata, con un desorden monetario y cambiario como supimos ver varias veces en el pasado, y con una caída fuerte del PBI”.
En la visión de Schandy, la política fiscal expansiva, el crédito barato, la buena cosecha de soja y nuevos aumentos de salarios “le van a dar cierto soporte a la actividad” económica en Argentina, si bien el PBI mostrará este año un “relativo estancamiento”.
Mientras, dos ex ministros de Economía dedicados actualmente a la consultoría privada, dieron una visión pesimista sobre la situación argentina al disertar el viernes 25 en un evento en el hotel Conrad de Punta del Este, organizado por el Congreso Ideológico del Partido Colorado.
Luis Mosca dijo que se verifica una “recreación libre de las crisis de los años 60 y 70”, con una “política fiscal y monetaria expansiva, falta de acceso al mercado de capitales, crisis en el sector externo de la economía y un tozudo empecinamiento en manejar problemas de corto plazo con cambios de las reglas de mediano plazo”.
Afirmó que el gobierno de Fernández viola en forma “permanente” la propiedad privada y va “regulando todo el funcionamiento de la economía”, por lo que concluyó: “El cóctel es muy amargo, eso se llama crisis”.
Consideró que “no hay riesgo de un impacto inminente”, si bien “aun en el mejor de los mundos posibles” Uruguay va a “recibir algún efecto de la desaceleración de Argentina”.
Por su parte, Isaac Alfie afirmó sobre Argentina: “Viene por el tobogán, lo que no sabemos es la pendiente del tobogán, pero en el tobogán están. (...) En algún momento se va a caer arriba de la arena y va a quedar empantanado”.