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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMás y mejor riqueza, empleo y salario; más delincuencia, conflicto e insatisfacción. En este mes, donde venimos de festejar el Dia del Trabajador y vamos a un próximo evento de elecciones internas, parece oportuno reflexionar sobre estas contradicciones que vivimos y tienden a aumentar.
En principio vale recordar que nuestro país es reconocido universalmente por la protección civil, social y laboral desde hace mucho tiempo y no desde ahora. Hace más de un siglo, Batlle y Ordóñez y Aparicio Sarvia, entre otros, y sus seguidores, lucharon y luego acordaron y concretaron con leyes y acciones la defensa de libertades, trabajo, desarrollo, democracia e independencia para todos los ciudadanos y quienes fueron llegando a nuestro país. Todo esto produjo desarrollo, paz, orden, respeto, cultura, infraestructura, seguridad, educación, salud y otros beneficios que todos pudieron compartir. Pocos impuestos y muchos resultados. No le echaban la culpa a nadie del pasado violento y pobre, ni tampoco se vanagloriaban en demasía de sus logros, sino que día a día daban ejemplo con su forma de vivir, estudiar, trabajar, entretenerse y morir. Muchos empezaban sus estudios, los terminaban y trabajaban, según su capacidad y constancia personal. Eran protegidos por el Estado en todos los sentidos sin distinción del lugar donde nacieran, vivieran, trabajaran o desarrollaran sus formas de vida.
Hoy, sin embargo, en una época de gran riqueza y bonanza, sin guerras internas ni tantas en lo regional y mundial, los heridos, muertos, despojados y no protegidos de su propiedad material, moral, emocional y discriminados al acceso a la educación, la salud y servicios básicos a costos razonables y eficientes, son muchos y cada vez más y peor. Parece ser que los impuestos de una forma u otra serán cada vez más y para mayor parte de la población.
Es entonces oportunidad muy adecuada la hora que todos decidamos bien, por quienes pueden volver a hacer que cuando “hay” tengamos acorde a lo que haya y que cuando “no haya tanto”, tengamos acorde a lo que merecemos por nuestro esfuerzo y adecuada previsión.
Dicen que la ira y la violencia son la otra cara y disfraz de la tristeza y la impotencia. Ojalá entre todos podamos hacer que no lleguen a ser tantos los tristes e impotentes antes que los enojados y agresivos nos saquen de nuevo la paz y la prosperidad que, como hace un siglo, cuando hubo similar bonanza, se logró implantar y disfrutar.
Gobernar es diferente y superior a administrar, pero esta última es intrínseca e indispensable para los que les toca cumplir bien con lo primero.
Gustavo Formento
CI 1.455.700-5