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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMe permito dirigirme a usted, también gracias a la sugerencia del Sr. embajador de Alemania, el Dr. Peters, en el asunto de una publicación periodística. Como lector de “Brecha” me sentí provocado por una tremenda difamación de Alemania en cuanto a su política respecto a Grecia. Pensé tener que escribir una carta a su director con la idea de que habría en aquel semanario un lugar de diálogo con el lector. La escribí y la envié. Pero no hubo ni siquiera un acuse de recibo.
Como estoy viviendo en el Uruguay desde 2001 en adelante y, sobre todo, después de haber vivido en Montevideo desde 1979 hasta 1982 (en misión oficial del gobierno alemán, encargado de un proyecto de “ayuda al desarrollo”, así la fundación del Departamento de Ciencias de la Educación en la intervenida Universidad de la República), tengo y sigo teniendo interés en el diálogo y discurso abierto que “Brecha” no me dio. Creo que mi intervención en la discusión sobre la política en Alemania y su rol en Europa podría tener relevancia. Le pido el favor de una lectura del adjunto y una decisión de si vale la pena que sea publicado mi artículo en Búsqueda, en busca de una desideologización en el ámbito público del Uruguay.
Gregor Sauerwald
Bombardeo a Alemania. La llamada “crisis griega” y una declaración de guerra por parte de “Brecha” (31 de julio de 2015, pp. 38-39). No nos sorprende en los últimos meses encontrar críticas al gobierno alemán y a su canciller, la doctora Merkel, que no es de mi partido, con fotos que pretenden desenmascararla en gestos de “Führer”. Recordamos bien que desde el comienzo, en ocasión de su temprano viaje a Grecia, hubo retratos suyos presentándola con rasgos de Hitler. En momentos como este las posturas radicales polarizadoras del tipo “anti Alemania” no hacen sino reforzar nacionalismos destructivos que bloquean la posibilidad de cualquier construcción colectiva, pues ocultan la realidad con sus simplificaciones.
Permítaseme mostrar que dentro de la propia Alemania, donde el gobierno está en manos de una coalición y no de un solo partido, ni mucho menos de una sola persona, hay voces críticas desde todas las áreas, también desde la filosofía y la economía, voces que vale la pena escuchar por sus argumentaciones y fundamentos y que sería conveniente que “Brecha”, dada su trayectoria, le diera cabida en sus páginas.
Jürgen Habermas, preceptor y maestro de Alemania, informaba en una entrevista concedida a “The Guardian” el 17 de julio de 2015: “Merkel ‘gambling away’ Germany’s reputation over Greece”. Es decir que Merkel pone en juego la reputación de Alemania sobre Grecia y está por perderla (http://www.theguardian.com/business/2015/jul/16/merkel-gambling-away-germanys-reputation-over-greece-says-habermas). El filósofo alemán ya la había criticado en un artículo publicado en la “Süddeutsche Zeitung” el 22 de junio de 2015. Preguntado “¿por qué la política de Merkel respecto a Grecia es un error?”, Habermas respondía diciendo: “no son los bancos, sino los ciudadanos quienes deberían decidir sobre Europa. Merkel es co-culpable de la crisis. Los intereses de los inversores han sido para ella más importantes que la sanación de la economía griega”. (www.sueddeutsche.de/wirtschaft/europa-sand-im-getriebe-1.2532119).
Me permito añadir que ya en 2012 la revista digital “Ariel” (N° 11) había publicado mi reseña del libro de Habermas sobre “La constitución de Europa - Un ensayo” (Berlín, 2011) bajo el título “Europa actual - En y desde la mirada de la Teoría Crítica de los Filósofos Jürgen Habermas y Axel Honneth”, donde el maestro reclama resistencia abierta ante un “federalismo ejecutivo de un auto-habilitado Consejo Europeo, paradigma de una gobernación pos-democrática, un vaciamiento intergubernamental de la democracia”, con el consiguiente desprecio de los derechos humanos y, como consecuencia, “las experiencias de una dignidad humana violada o lastimada generan una dinámica combativa de indignación”. A su vez Honneth, discípulo de Habermas, termina su obra “El derecho de la libertad” (Berlín, 2011) convocando al “patriotismo inmanente al archivo europeo de las aspiraciones colectivas de libertad, dirigidas a la realización de todas las promesas de libertad institucionalizadas en las diversas esferas”, Europa como utopía concreta. Ahora “Brecha” parece querer destruir todo.
El título que escogió el semanario para presentar su crítica cae ahora como una bomba, en términos generales y también en su formato de letras capitales: “Alemania, ¿un cuarto Reich?”. ¿Así, secuencia del Tercer Reich, el de Hitler, lo que implica el Holocausto? Insinuación macabra, como si Alemania no hubiera aprendido nada de su historia y siguiera siendo megalómana. La bofetada no podría ser más fuerte para Habermas, defensor de la tesis de la unicidad histórica del Holocausto, luchador incansable para lograr que se aceptara la construcción de aquel monumento a la vergüenza de Alemania en el centro de su capital. Con este “En Foco” los editores de “Brecha” han querido subsumir tres artículos para conjugar aquella insinuada monstruosidad.
El sociólogo Ramón Grosfoguel de la Universidad de Berkeley, el primer comentarista escogido por “Brecha” contra Alemania desde Estados Unidos, es un “conocido defensor de ‘un giro descolonial, una descolonización espistemológica contra las deformaciones universalistas del eurocentrismo y la modernidad’” (https://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Grosfoguel). En su artículo, Grosfoguel diagnostica, apoyándose en la teoría de la dependencia del siglo pasado: “El capital financiero alemán necesita una periferia”, así “empobreciendo el sur de Europa mediante las políticas de austeridad para obtener mano de obra barata y poder competir con China”, “frente al ascenso de China y frente a Estados Unidos”. La tesis de un “pillaje del capital financiero internacional” de la periferia por parte de ciertos centros capitalistas ya hace tiempo tuvo su corrección: y en cuanto a la crisis de Grecia, han sido los propios capitalistas griegos quienes vaciaron las cuentas bancarias de su país, como a diario informara la prensa, sacando fuera de Grecia miles de millones de euros, para ponerlos a salvo de cualquier cambio que pudiera amenazarlos. Y el “buen consejo” de Grosfoguel frente a lo que denomina un “ascenso de la derecha y la extrema derecha en el norte” (¿pero acaso no tenemos en Alemania una gran coalición?) es: “asumir la salida del euro”, “dejando la ilusión europea de una vez por todas”, así la lección para una “izquierda anti-troika y anti-neoliberal”. Este mensaje debe haberle caído bien al socio de ultra derecha del primer gobierno de Tsipras y también a otros representantes de los nacionalismos europeos.
Íñigo Sáenz de Uguarte, de eldiario.es, recibe al lector con la pseudo-pregunta: “¿cómo se dice Versailles en alemán?” o también “Plan Morgenthau” o “Plan Marshall”, recordando así la historia alemana después de las dos guerras mundiales, “Versailles” como castigo excesivo a Alemania después de la primera guerra, aprovechado por Hitler y su proyecto del “Tercer Reich”; “Morgenthau” después de la segunda guerra, un plan para convertir a Alemania en un país agrario, sencillamente no más “una amenaza para nadie”, así inofensivo. Este plan felizmente no se aplicó y fue reemplazado por el “Plan Marshall”. Según el periodista español, la lección histórica apunta a que Alemania aprenda y no aplique “la misma medicina a Grecia con la intención de provocar así su salida traumática de la eurozona”. Y concluye con el juicio de “que Alemania es el mayor peligro existente en Europa”.
De España a Portugal, sólo un paso a Boaventura de Sousa Santos y su tesis: “Alemania como problema”. “El mayor problema de Europa no es Grecia, es Alemania”, así comienza un análisis psicosocial del país, cuyo problema “siempre fue el de ser demasiado grande para Europa y demasiado pequeño para el mundo”, “no es capaz de autocontenerse”. Respecto al “soberanismo”, que el colega portugués pretende derivar del himno nacional alemán, anoto lo siguiente: el texto data de 1841, un poema patriótico compuesto por Hoffmann von Fallersleben, anterior a la fundación prusiana de Alemania (1871), y fue más tarde corrompido por el nacionalsocialismo en su primera estrofa (“Alemania, Alemania por encima de todo”); con motivo de la refundación de la República Federal de Alemania en 1949 este texto fue abolido y la estrofa fue reemplazada por “unidad y justicia, y libertad para la patria alemana; persigamos todos esto fraternalmente, con pasión y acción (…) son la garantía de felicidad”. Aquel antiguo “por encima de todo” es el que hoy de Sousa Santos pretende trasladar a la actual democracia alemana, como “soberanismo ofensivo de los fuertes, encabezado por Alemania y el soberanismo defensivo de los débiles”, con la consecuencia de que este “soberanismo entre desiguales es una invitación a la guerra”. Termina este análisis psicosocial con la conocida admonición de un filosofar intercultural: “el respeto por la diversidad como condición de paz, de dignidad y de convivencia democrática”.
Qué pena que el pretendido erudito no cite el párrafo básico de la ley fundamental de la República Federal de Alemania, el Artículo 1: “1. La dignidad humana es intangible. Respetarla y protegerla es obligación de todo poder público. 2. El pueblo alemán, por ello, reconoce los derechos humanos inviolables e inalienables como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo”. Así, Habermas en la citada obra “La constitución de Europa” documenta su “patriotismo constitucional” reclamando en el ágora de la crisis griega la co-culpabilidad de Alemania: “La dignidad humana es el sismógrafo que indica lo que es constitutivo para el orden de derecho democrático. (…) La dignidad humana es el portal por el cual se importa el contenido igualitario-universalista de la moral al derecho”.
El equipo internacional de la “Sueddeutsche Zeitung” propone una concentración en cuanto a lo que es esencial respecto a las discusiones hasta confusas en cuanto a la crisis que vive Grecia y así Europa. Son tres preguntas con tres respuestas: 1. ¿Hay que ayudar a Grecia? – Sí, sin condiciones. 2. ¿Es el “Grexit”, la salida del Euro de este país, una solución? - No, de ningún modo, porque esto no beneficiaría a nadie. 3. ¿Hace falta un corte radical de las deudas que tiene Grecia? - Sí y no, siendo necesario tener en cuenta sobre todo la posibilidad de un crecimiento económico del país como condición para recién entonces de comenzar la restitución (http://www.sueddeutsche.de/wirtschaft/summa-summarum-wie-soll-es-mit-griechenland-weiter-gehen-1.2595796)
Posdata: Pasó ya más de un mes y desapareció “Grecia” del campo visual público, aunque no la canciller Merkel, ahora conjurando contra cualquier xenofobia dentro y fuera del país el artículo 16A de la Constitución alemana que prescribe: “Los perseguidos políticos se benefician del derecho de asilo”. Eso implica para Alemania recibir este año al menos 800.000 refugiados, es decir un refugiado cada 100 ciudadanos: Alemania junto con Suecia el país más abierto de Europa. Merkel en su gran conferencia de prensa del 31 de agosto condena cada campaña de difamación contra los refugiados (http://dw.com/p/1GOeT). En cuanto a la Comunidad Europea se escucha la voz fuerte de la canciller, reclamando solidaridad, una justa colaboración de todos los países miembros de esta unión lo que implica una lucha contra muchas resistencias sobre todo, pero no sólo (véase el comportamiento de Gran Bretaña), de los países que formaron parte del bloque del Este, destacándose Hungría. Según Merkel, el problema de los refugiados se ha vuelto clave para el futuro de Europa, es esencial. En cuanto a Alemania la canciller dijo el 16 de setiembre de 2015: “Si en estos tiempos de crisis por los refugiados no se permite poner cara amable, este no es más mi país.” http://www.stern.de/politik/deutschland/angela-merkel—fluechtlingskrise-zitat-stoesst-auf-breites-presse-echo-6453706.html
Mientras que el 22 del mismo mes, el primer ministro de Hungría, Orban, había reprochado a Merkel un “imperialismo moral” (http://www.sueddeutsche.de/bayern/csu-klausur-orban-wirft-merkel-moralischen-imperialismus-vor-1.2661549); ahora, los compañeros de partido de ella empiezan a preguntarse y preguntarle, recordando el refrán alemán que “Gutheit ist Dummheit”, si compasión sin reflexión no se revelará como “estupidez” respecto a alojamiento y una posterior integración: Alemania a la altura de un maduro discurso político.
Gregor Sauerwald
Prof. Dr. Phil., Emeritus de la Universidadde Ciencias Aplicadas de Muenster/Alemania y de la Universidad Católica del Uruguay