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Hay algo en común entre la gente de teatro de cualquier lado. De Montevideo, Buenos Aires, París o Nueva York. Ya sea si trabajan en la escena “alternativa”, en un sótano para 20 o si llevan miles de espectadores a los grandes teatros con producciones millonarias: cuando el intérprete y el público comparten el mismo espacio y tiempo ocurre un fenómeno único e insustituible por cualquier herramienta o plataforma tecnológica, por más digital y avanzada que sea. El famoso “convivio teatral”, del que habla el argentino Jorge Dubatti. El cara a cara siempre rinde un poco más. Lo mismo se aplica para concretar una contratación, especialmente si es artística. Durante el fin de semana del 24 al 26 de marzo, unas 130 personas vinculadas al teatro, la danza y el circo de todo el país se reunieron en la primera Feria de Artes Escénicas (FAE) de Treinta y Tres, que se realizó en la capital olimareña, concebida y organizada por la Dirección de Cultura departamental, a cargo de Luisa Rodríguez, y producida en forma conjunta con el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE).
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Más de 65 productores de espectáculos de todo el país tuvieron la oportunidad de estar frente a frente con programadores de los 19 departamentos, en seis mesas de trabajo que funcionaron durante toda la jornada del sábado 25. En otras palabras, cada promotor tuvo la oportunidad de presentar su proyecto a todos los equipos departamentales de Cultura del país (salvo el de Montevideo, que no estuvo presente) y a varios directores de sala, directores de festivales y programadores privados. Y a su vez cada director de Cultura del interior se llevó varias decenas de carpetas de teatro, danza y circo para evaluar a la hora de alimentar sus teatros y festivales. Según datos proporcionados a Búsqueda por Mariana Wainstein, directora teatral montevideana y coordinadora de la FAE, se presentaron 21 proyectos del interior y 45 de Montevideo.
Esta modalidad de “mercado” es muy frecuente en el ámbito audiovisual y de la música —en Montevideo, la primera Feria de la Música se hizo el año pasado—, y existen ferias de artes escénicas en gran parte del mundo, por lo general asociadas a festivales. Una reciente feria en Colombia nucleó a varios miles de productores en un estadio cerrado. Pero en Uruguay no existían antecedentes de un encuentro exclusivamente escénico, por lo que se puede decir que la FAE33, que se repetirá anualmente en la misma ciudad, fue pionera en este rubro.
Las seis mesas fueron diseñadas con un criterio geográfico, según las grandes rutas que atraviesan el país, convergentes en Montevideo. De este modo, explicó la principal organizadora de la Feria, Luisa Rodríguez, se facilita la realización de giras regionales por el mismo eje rutero y los gastos de traslados pueden ser compartidos por los agentes de dos o más departamentos. “Lo que más nos interesa es fortalecer la circulación de espectáculos escénicos por el interior, que es una gran necesidad para los artistas locales, mostrar lo que hacen fuera de su lugar”, señaló.
El director nacional de Cultura, Sergio Mautone, presente en la FAE, destacó que este tipo de eventos “está en total concordancia con el criterio descentralizador que rige la política cultural que queremos aplicar a través del Plan Nacional de Cultura, y que queremos consolidar en una Ley Nacional de Cultura”. De hecho, el viernes 24, previo al inicio de la FAE, tuvo lugar en Treinta y Tres una reunión de la Red Nacional de Direcciones de Cultura.
Una mesa agrupó los departamentos que abarca la Ruta 1 (Montevideo, San José y Colonia), otra los de la Ruta 2 (Colonia, Soriano y Río Negro), otra la Ruta 3 (San José, Flores, Río Negro, Paysandú, Salto y Artigas) y así con el resto de las arterias nacionales. En cada mesa había cuatro o cinco programadores fijos y los productores rotaban por los seis puestos de reuniones, de acuerdo con una logística muy bien aceitada, mediante la cual disponían de 10 minutos para cada presentación. Durante una hora, cada productor repetía seis veces su speech, mostraba fotos y videos en la pantalla, repartía tarjetas e intercambiaba datos e impresiones. En la sala de descanso se vieron rostros agotados como el de Victoria Pin, quien promocionó un espectáculo de danza inclusiva basado en disciplinas como danceability, integradoras del arte y la discapacidad.
De las instituciones públicas nacionales estuvo presente el director del Instituto Nacional de Artes Escénicas, José Miguel Onaindia, y el del Auditorio Adela Reta, Gonzalo Halty. Por la Comedia Nacional fue su encargado de Difusión, Gabriel Márquez, y de Canelones el realizador Leonel Dárdano, director del Teatro Politeama. Concurrieron también referentes del teatro independiente como Juan Graña (Circular) y Walter Rey (El Galpón) y productores privados como Carolina Escajal, Ignacio Fumero, Gonzalo Morales, Lucía Etcheverry, Andrea Silva y Celia Abramavicius. También participaron artistas autorrepresentados como María Dodera, Gabriela Iribarren, Carmen Morán, Hugo Giachino y Adriana da Silva.
Uno de los rubros más llamativos es el circo contemporáneo, tendencia escénica que se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años. Grupos como Sinestesia y Tranzat y eventos como el Festival Internacional de Circo de Montevideo desfilaron por las mesas de Treinta y Tres.
Onaindia dijo a Búsqueda que la FAE “permite poner sobre la mesa un asunto pendiente de la cultura uruguaya como es el acceso de los habitantes del interior al arte y los espectáculos y también que el público de las ciudades conozca a los creadores de sitios más pequeños. En este momento se da un fenómeno muy fuerte de obras uruguayas que recorren el mundo y que sin embargo han tenido muy escasa circulación fuera de Montevideo. Es un tema a trabajar y esta es una iniciativa que surge desde el interior, en un departamento con una mirada de la política cultural como una política de Estado y clave para el desarrollo económico. Esta feria es un buen ejemplo de cómo se puede quebrar el centralismo”.
El Uruguay profundo.
Rodríguez, alma máter de la FAE, explicó a Búsqueda que una de las prioridades de esta plataforma es detectar las necesidades principales de los artistas y productores para poder girar por el interior, como la de infraestructura y equipos de escenario. “Estuve un rato en la mesa de la Ruta 7, que une ciudades pequeñas, como Casupá, Tala, Fraile Muerto, Cerro Chato, Santa Clara, Tupambaé, Cerro Colorado y los pueblos del santoral de Canelones, que no tienen grandes salas ni equipos de calidad. Y en esos lugares ni siquiera podés alquilar equipos porque no existen. Una de las soluciones para este problema es la compra de un kit portátil de consolas y equipos de luces y sonido que pueda ser desmontado fácilmente y girar junto con las producciones. Entonces Cristina y Carmen Morán proponen hacer una gira juntas por todos esos pueblos, y que junto a ellas viaje el kit”. Rodríguez estimó que la inversión —unos 15.000 dólares— puede ser amortizada por varias Intendencias en conjunto para “compartir también los beneficios, que sus habitantes puedan acceder a espectáculos de mayor calidad. Hay que ponerle cabeza entre todos los involucrados”. Agregó que para un plan como este tendrían prioridad como “circulables” producciones con un despliegue técnico limitado y de pocos actores.
Rodríguez reflexionó sobre el sentido de encuentro que implica una reunión como la FAE. “El teatro y la danza son ámbitos que por su naturaleza implican estar juntos, reunirse. Entonces esto funciona así: cuantas más reuniones generemos, más chance de concretar tenemos. Si el director de Cultura de Tacuarembó se va de acá con 50 espectáculos en su maletín, alguno va a contratar. Y así con todos”.
Enfoque cultural.
Uno de los rostros más frecuentes durante los tres días de la FAE fue el del intendente de Treinta y Tres, Dardo Sánchez, quien contó a Búsqueda cómo fue posible hacer esta feria. “La idea nos la transmitió una compañía de teatro del País Vasco que llegó a la ciudad en 2016 para hacer una obra. Al principio parecía imposible porque a 300 kilómetros de Montevideo estamos muy lejos de los centros culturales del país. Pero cada departamento tiene su cultura y su identidad, como Treinta y Tres, una de las cunas del canto nacional, gracias al legado de artistas como Rubén Lena. Y en definitiva esta primera feria nacional se la debemos a la tenacidad de nuestra directora de Cultura”. Sánchez sostiene que Treinta y Tres “va un poco más allá” en cuanto a la incidencia de lo cultural en la sociedad: “Todas las políticas públicas tienen que tener un enfoque cultural. Si vos hacés obras en un barrio y después no tenés un proyecto cultural para esa zona, no sirve de nada. Las políticas de educación, de deportes y de salud pública deben ir acompañadas de un enfoque cultural, porque en definitiva es la cultura lo que construye la ciudadanía”.
En este momento hay dos proyectos de obras en carpeta en Treinta y Tres, y a Sánchez le brillan los ojos cuando los menciona: “Vamos a dar vuelta la plaza principal y hacerla de nuevo, va a quedar preciosa, y la otra es la construcción de una sala múltiple para teatro, danza y música, al estilo de la Zavala Muniz, en un predio que recuperamos, una vieja construcción que será totalmente reciclada. Los trabajos ya empezaron”.
El intendente subrayó el potencial desarrollo económico que “está demostrado que tienen los eventos culturales: cada vez que vienen 100, 200, 1.000 o 5.000 personas a un evento cultural, cualquiera sea, se benefician los comercios, los bares, los hoteles, las tiendas, el transporte”. Y aventuró también que la FAE puede ser un ejemplo de un cambio de paradigma en el modo en que se gestan y se procesan las innovaciones en Uruguay: “Los gobiernos nacionales tienen que mirar más al interior y tal vez la transformación cultural no venga más solo de la capital hacia el interior, sino que también pueda surgir desde adentro”.