En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Días atrás, leí una versión periodística que recogía declaraciones del presidente Mujica referidas al reclamo de la oposición respecto de su objeción al incremento disparatado del “gasto público.” Según dicha versión, el presidente Mujica decía que “en este corso opositor” había gente que no conocía la pobreza y que había gente que hablaba de los pobres como algo que se ve en las vitrinas, desde lejos, pero que no se conoce. Me gustaría compartir con usted y con los lectores de Búsqueda algunas reflexiones al respecto.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En primer lugar y lo digo con mucho respeto, la oposición debería aprender que no puede hablar más del “gasto público”. Eso solo se puede hacer cuando hay un gobierno, una oposición y un pueblo responsables. Cuando uno de éstos no lo es, la oposición no puede, ni debe, reclamar recortes en el gasto público, a menos que se pretenda mantener el statu quo. El gobierno actual interpreta que “gasto público” es “gasto social”. Y “gasto social”, según este gobierno, es darle plata a los que no trabajan, a cambio de nada, con lo cual el gobierno busca eternizar la pobreza de algunos sectores de nuestra sociedad y, si es posible, extenderla a otros, creando así un lumpen prisionero de las dádivas del Estado y, por ende, del gobierno. La gente no entiende de desequilibrios fiscales, ni de la inflación y la oposición no se lo va a enseñar. El rol responsable de la oposición, de vigilar las cuentas públicas, es compartible en cuanto a su seriedad, pero no es redituable del punto de vista electoral. Y si bien está mal pensar así, electoralmente, corriendo detrás de los votos, a cualquier precio, para ganar las elecciones nacionales, la verdad es que, en las condiciones y circunstancias actuales, la tarea más importante de la oposición es sacar a esta murga del poder. Para poder cambiar al Uruguay y mejorarlo, para poder devolverlo a la senda de la seriedad, del equilibrio fiscal, social, macroeconómico, la oposición tiene que desalojar del poder a quienes pregonan lo contrario. Desde que el Dr. Vázquez asumió la Presidencia de la República en 2005, ambos gobiernos del Frente Amplio se dedicaron a gastar la extraordinaria riqueza que ha ingresado al país, fruto, exclusivamente, de las excepcionales circunstancias internacionales, para enseñarle a la gente a no trabajar y a depender del Estado. Desde el 2005 al presente, no ha habido gastos significativos en infraestructura, por ejemplo. Se ha destruido la educación pública, único medio por el cual aquellos ciudadanos de menos recursos pueden aspirar a salir de la pobreza. Así como se ha incrementado la delincuencia y la droga, la peor de las drogas, la que genera mayor adicción, es el subsidio por no trabajar, a cambio de nada y las políticas sociales que promueve el Mides. Para mejorar eso, hay que ganar las elecciones y estar en el gobierno. Y para ello, la oposición no debe hablar más de recortar el “gasto público”. Por el contrario, para el beneficio del país y de su pueblo enfermo, la oposición debería ser un poco más pícara; un poco menos responsable. La oposición debería largar el libro y las recetas tradicionales y debería doblar la apuesta. “Es poco el gasto social”. “Hay que duplicarlo”. Si la oposición es inteligente y quiere hablar de gasto social, para el mejor destino del país, le tiene que doblar la apuesta al gobierno, que es el que empezó con esta calesita y que es el responsable de proveer. Porque el día que pare el viento a favor y los precios de los commodities caigan y no haya en las arcas del Estado el dinero que hay hoy, la gente les va a venir a reclamar.
En segundo lugar, llama poderosamente la atención la permanente apología que el presidente Mujica hace de la pobreza, como que ser pobre es fantástico y cualquier cosa distinta es nefasta. En cualquier país del mundo, lo ideal es que haya los menos pobres posibles. Se combate la pobreza; no se expande. Se empareja para arriba; no para abajo. Y para esto es fundamental la educación pública, gratuita y universal. El Frente Amplio, con mayoría en ambas cámaras, ha entregado la enseñanza pública a los sindicatos. Con el mayor presupuesto de la historia para la enseñanza, cada vez es mayor la deserción estudiantil, la deserción docente, la calidad de la educación, la calidad de los edificios. El presidente Mujica cree que el Frente Amplio tiene el monopolio de la preocupación por la pobreza, porque en la oposición no hay pobres, según él, o son los menos, tal vez. El presidente Mujica, con su presencia folclórica y desatinada, confunde pobreza con mugre y yo le digo al presidente Mujica que está equivocado. Los pobres y honestos de mi país son trabajadores y pulcros. Sus madres los mandan a la escuela pública con impecables túnicas blancas y mucho orgullo, porque ser pobre no es ser menos. Ser pobre, no es ser atorrante, ni mugriento, ni vago. Tampoco es ser ignorante, ni hablar mal. Hay dignidad en la pobreza, señor presidente. No se equivoque. Y no quiera darnos cátedra de eso a los que no pensamos como usted. Para combatir la pobreza, de verdad, hay que darle incentivos a la gente para que trabaje y enseñarles a trabajar, no tirarles plata gratis, con el producido del trabajo de otros, para que se queden en sus casas comprando celulares y pasta base. Además de educar en la práctica del trabajo, hay que educar académicamente a la gente, con una enseñanza pública como la que teníamos, que era el orgullo nacional. Y, además, hay que agrandar la torta y enriquecer al país. Hay que atraer más inversión e invertir en infraestructura. Hay que brindar seguridad jurídica y ser serios, para que la gente invierta tranquila, trabaje y prospere, porque prosperar no es delito. Y cuanto más trabajo mejor. La única forma de generar más y mejor empleo es educando más y mejor y creando mejores oportunidades.
En tercer lugar, haría muy bien la oposición en empezar a manejar una verdadera agenda opositora y no esperar a que ocurra algo para oponerse todos a los gritos. Por lo pronto, se debería por empezar a reclamarle al Dr. Vázquez todo lo que hay que reclamarle. El Dr. Vázquez, que se fue de la política sin que lo echen, vuelve a la misma sin que lo llamen, porque la colcha de retazos que es el Frente Amplio está más separada que nunca. Hay que recordarle a la gente que el Dr. Vázquez se fue de la política porque le pidió ayuda a George W. Bush para que lo defendiera de la Argentina en caso de un conflicto por Botnia. Hay que recordarle a la gente que el declive de la enseñanaza empezó en el 2005, cuando asumió el Dr. Vázquez, como lo dijo la señora Bianchi, ex directora del Liceo Bauzá y frenteamplista de toda la vida. Hay que recordarle a la gente que la inseguridad pública empezó con el Dr. Vázquez y el Dr. Díaz, cuando largaron a todos los presos para castigar a la sociedad capitalista. Hay que reclamarle al Dr. Vázquez por el caso Bengoa y por el caso Pluna. ¿Qué tiene que decir el Dr. Vázquez del “Plunagate”, de Calloia, Lorenzo, Pintado, Rossi, etc.? Con el dr. Vázquez comenzó el terrorismo de Estado, con las escuchas telefónicas, los presos políticos, el desacato al mandato del soberano sobre la ley de caducidad, las expropiaciones (Dancotex, Vanni). Si el Dr. Vázquez va a ser el salvador del Frente Amplio y el próximo presidente de la República, como muchos ciudadanos creen, ¿no debería expresarse el Dr. Vázquez sobre todos estos temas? Pregúntenle, por favor. Háganlo responsable de sus dichos y hechos, sin temor.
Por último, la oposición debería darse cuenta que para ganar las elecciones nacionales hay que sacar al Frente Amplio de la Intendencia Municipal de Montevideo. Y, con el marco constitucional actual, la única forma de lograrlo es a través del lema accidental, votando juntos blancos, colorados y, ojalá, independientes, bajo un mismo lema. Todos juntos, pero no entreverados, sin renunciar a nuestras convicciones, en una justa limpia, donde quien tenga mayores votos dentro del lema se quedará con la Intendencia. A 23 años de nefasta administración municipal, con los mayores índices de desaprobación de los últimos tiempos, es el momento de pensar con grandeza. Es el momento de pensar en sacrificios; en tener coraje y arrojo para una causa noble y más grande que cada uno de nosotros y de nuestros partidos, porque el fin es más que justificado y el medio para lograrlo no repugna a la vocación democrática de nuestros partidos tradicionales. La causa de los pueblos libres no admite la menor demora.